Raquel Fuster: “De todo lo que haces sacas cosas positivas”

La alumni de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad CEU Cardenal Herrera Raquel Fuster comparte en este texto su experiencia personal y profesional. En estos momentos, Raquel está recién casada y ella y su marido están de viaje de luna de miel. ¡Felicidades!

Hace casi 8 años que mi vida dio un giro de 360º. No recuerdo cuando decidí que quería ser periodista, o más bien estudiar Periodismo, porque soy periodista de corazón pero no de profesión (más adelante entenderéis porque digo esto).

Raquel estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual
Raquel estudió Periodismo y Comunicación Audiovisual

De pequeña me gustaba mucho leer y escribir. En el cole ponían una cartulina en grande con el nombre de todos los alumnos/as y cada semana escribíamos los libros que íbamos leyendo. A final de mes, yo era una de las que más libros había leído. Me apasionaba leer, y me sigue apasionando. En cuanto a la escritura, escribía muchas cartas, porque aunque parezca mentira, he vivido sin Internet, sin WhatsApp ni Redes Sociales… y me encantaba contarles cómo me iba a amigas que vivían lejos, incluso me escribía con una vecina de mi barrio que era monja y con la que me llevaba muy bien y que se fue a vivir a otra ciudad, y de vez en cuando nos contábamos cómo iba nuestra vida. Supongo que es por eso que decidí estudiar periodismo.

Antes he dicho que me considero periodista de corazón pero no de profesión, y es que ha dado tantas vueltas mi vida, que al final he hecho de todo menos lo que pensaba que iba a hacer, que básicamente es lo que esperas cuando empiezas a estudiar algo que te gusta: acabar trabajando de ello. Pero mi generación no pilló una época buena al acabar la carrera y muchos tuvimos que buscarnos la vida fuera de España.

las situaciones cambian y las oportunidades llegan en el momento más inesperado

En mi caso, nunca tuve un gran interés en vivir en otro país o hacer un Erasmus y los idiomas tampoco eran lo mío así que nunca lo busqué directamente. Pero las situaciones cambian y las oportunidades llegan en el momento más inesperado. Y eso es exactamente lo que me pasó a mí. No pasaba por una situación personal buena y la beca que me brindaron me cayó como un regalo del cielo. Y aquí empezó toda mi aventura. 4 años en Londres y 4 años en Barcelona. Y aunque esté mal decirlo, para mí la situación de crisis económica en España me dio la oportunidad de vivir en otro país, de aprender y conocer verdaderamente un idioma, de conocer personas de todo el mundo, de crecer como persona, de aprender otras culturas…

Raquel Fuster llegó a Londres con una beca.
Raquel Fuster llegó a Londres con una beca y estuvo allí 4 años.

No puedo decir que haya tenido una carrera en el Periodismo propiamente dicha, pero la comunicación siempre me ha acompañado en todo aquello que he hecho a lo largo de todos estos años. Ha sido como mi valor añadido, por decirlo de alguna manera, esa cosa que te hace diferente de los demás o con lo que juegas para destacar y evolucionar profesionalmente.

Mi aventura en Londres empezó gracias a la oportunidad de hacer unas prácticas de Periodismo en una empresa de comunicación latinoamericana. Fueron 6 meses en los que aprendí mucho y conocí gente que me ayudó a empezar mi aventura allí. Estos primeros meses fueron duros porque mi inglés no era para echar cohetes y no me enteraba de nada, y además tuve problemas en la casa donde estaba viviendo y tuve que irme de la noche a la mañana.

Cosas que te pasan cuando sales de tu casa pero que te hacen fuerte y te ayudan a seguir luchando y seguir adelante. Esto sin duda fue una experiencia que me cambió.

Raquel Fuster y buenos amigos

A partir de ahí, me han pasado mil cosas. Conocí a mi amigo Jorge, un periodista mexicano que colaboraba en la empresa donde hacía las prácticas y que, junto a su marido David (escocés) se convirtieron en mi gran apoyo en Londres y los mejores amigos que he podido encontrar allí. Con ellos me he divertido mucho y he pasado miles de momentos buenísimos y a día de hoy siguen siendo muy especiales para mí.

Cuando se acabaron las prácticas, empecé a buscar trabajo. Al principio no fue fácil por el idioma. De Periodismo ni hablamos, porque con el nivel de inglés que tenía era imposible. Así que opté por buscar en tiendas o en cafeterías. Hubo un momento que tomé la decisión de irme, porque no me cogían en ningún sitio y mis padres ya me iban advirtiendo, incluso me compré un vuelo y todo. Pero gracias a mi amigo Paquito, un valenciano que conocí en Londres, eché el curriculum en Lillywhites y me cogieron. El vuelo lo perdí obviamente.

Lillywhites es una tienda de ropa de deporte que hay en medio de Picadilly Circus enorme y que me dio muchas alegrías y muchos disgustos también, por qué no decirlo. Lo mejor, y siempre lo digo, las personas que te vas encontrando por el camino, porque sin los amigos que fui encontrando a lo largo de esta experiencia, mi vida en Londres no hubiera sido igual: Gloria, Sheila, Paula, Leo, Inés, Elena, Carlos, Celia… Pero sin duda, lo mejor que me dio Lillywhites y Londres fue a Oriol, mi futuro marido, mi catalán como lo llamo yo. Allí lo conocí, y ahora en septiembre nos vamos a casar, ¿cómo son las cosas no? La vida a veces te sorprende y mucho. En Lillywhites hicimos un grupo genial y amigos para toda la vida. Pero había que seguir progresando y mejorar, y ahí las condiciones de trabajo no eran muy buenas que digamos.

Raquel y Oriol están en este momento de viaje de luna de miel.
Raquel y Oriol se han casado están en este momento de viaje de luna de miel.

Así que, Oriol y yo nos pusimos a buscar trabajo y acabamos en Mango los dos. Allí conocimos a Vanessa, a Marian y a Alba, entre otros. Los españoles hacíamos mucha piña y obviamente es con quien haces más migas por cercanía.

De Mango yo me fui a trabajar a una bakery cerca de casa donde aprendí a hacer cafés J ahí pasé unos meses muy divertidos e hice de celestina entre mi amiga Sara, una italiana que me había presentado Jorge el mexicano mucho antes, y Stefano, otro italiano que trabajaba conmigo. A día de hoy siguen en Londres y tienen un nene monísimo, Samuel.

En este tiempo Oriol y yo habíamos decidido irnos a vivir juntos y después de estar en una casa compartida en el sur, Sara, la chica italiana, nos ofreció irnos a la casa donde estaba ella al oeste de Londres, ya que se quedaba una habitación libre. Y eso fue otro regalo en mi vida de Londres, porque hasta ahora había vivido en varias casas compartidas con mucha gente, ya que en Londres es muy caro alquilar una casa entera. En todas conocí gente estupenda, y me ayudó a crecer como persona y a saber cuidarme de mí misma. Pero en ninguna me sentí como en casa hasta ese momento, y en ninguna estuve tan a gusto como aquí. Petersfield Road, que es la calle donde estaba, se convirtió en nuestro verdadero hogar en Londres.

Han sido tantas cosas las que me ha dado Londres que podría pasarme horas y horas hablando de ello. De la bakery me fui a trabajar a H&M, pero casi nunca lo digo, porque fueron 3 meses pero no acabé de encajar y me fui enseguida. Si hay una cosa que no he parado de hacer en Londres, aparte de conocer gente nueva, es cambiar de trabajo. Supongo que cualquier profesional de RRHH no vería con muy buenos ojos esto de cambiar tanto de trabajo, lo entiendo. Pero cuando vives fuera de tu país y encima estás haciendo algo que realmente no te gusta, sino que lo haces por necesidad, y en mi caso no me conformaba y siempre quería mejorar y mejorar, pues vas buscando y cambiando de trabajo según surge algo un poquito mejor y según vas mejorando también tu nivel de inglés.

Empecé en una tienda muy grande, llena de gente de todas partes del mundo, en la que no exigían un nivel de inglés excesivamente alto, y acabé en una tienda bastante pequeña, de una firma londinense de lujo, y donde las clientas nada tenían que ver con los miles de turistas que pasaban por Lillywhites cada día. Jigsaw fue mi último trabajo en Londres y un reto para mí, ya que en una tienda puramente inglesa, mucho español no ibas a escuchar. Mi principal reto fue entender a las inglesas por teléfono, ya que a veces llamaban clientas de otras ciudades para hacer pedidos y que se los enviáramos a su casa, y tomar nota de la dirección era toda una aventura. Muchas veces no es que yo no entendiera, sino que ellas no me entendían a mí, y eso complicaba más el trabajo. Afortunadamente tenía un equipo muy internacional con el que me entendía muy bien y me ayudaban en todo lo que podían.

También hubo paella en Londres
También hubo paella en Londres.

Eso del tiempo que dicen que siempre llueve y no sale nunca el sol, pues en parte es verdad aunque no siempre. Yo he pasado calor en Londres aunque parezca mentira y he visto el sol. Poco, pero lo he visto. También se dice que se come fatal y que no hay mucha variedad. Lo cierto es que la gastronomía inglesa no es tan rica como la mediterránea, de eso no hay duda, pero sí que tienen cosas ricas como el fish and chips, el Sunday Roast, el plato típico británico de los domingos, y las famosas “pies” o pastel de carne. No obstante, si quieres comer bien y sano solo tienes que ir al supermercado y seleccionar los productos que más te gustan. Mi novio y futuro marido le gusta mucho cocinar y nunca ha faltado una tortilla de patata o hasta una paella en alguna ocasión.

Cuando miro atrás, pienso en todo lo que me aportó la experiencia de vivir en Londres, las personas y culturas que conocí, los buenos momentos, los malos, y el aprendizaje de sobrevivir por ti misma en otro país. Llegué con una maleta cargada de miedos e inseguridades, pero con mucha expectación por lo que me esperaba vivir, y me fui convertida en una nueva persona, más fuerte, más segura de sí misma y con la mentalidad más abierta y diferente a la que tenía antes de irme a Londres. Sin duda, fueron 4 años increíbles y que siempre estarán en mi memoria.

Decidimos, Oriol y yo, volvernos a España porque estábamos cansados de nuestros trabajos, de los horarios y de habernos quedado como estancados, o al menos es cómo nos sentíamos en ese momento. En mi caso, estudié Periodismo y Audiovisual con mucha ilusión y con muchas ganas, y no estaba dispuesta a pasar el resto de mi vida trabajando en algo que no era verdaderamente lo que quería hacer. Es verdad que el hecho de que los dueños de la casa donde vivíamos quisieran venderla fue la gota que colmó el vaso, y el punto de inflexión para tomar la decisión definitiva de volver a España. Teníamos muchas ganas de volver y era ahora o nunca. Decidimos volver. Y, la verdad, es que fue una buena decisión.

Raquel valora mucho la experiencia personal y profesional adquirida.
Raquel valora mucho la experiencia personal y profesional adquirida en los últimos años.

En esa época, no es que la situación en España fuera maravillosa (en 2014) pero parecía que las cosas empezaban a mejorar poquito a poco. Así que creo que volvimos en un buen momento y no nos podemos quejar. Decidimos venir a Barcelona porque, a nivel laboral parecía que había más oportunidades de trabajo que en Valencia, especialmente en el sector del Periodismo tan machacado últimamente. Estuvimos unos meses viviendo en casa de los padres de Oriol hasta que encontramos trabajo y alquilamos un piso.

Ya llevamos 4 años en Barcelona y, a pesar de que me he quedado sin trabajo ahora (circunstancias de la vida) estoy muy contenta con mi vida aquí. Cuando llegamos tenía que trabajar un mínimo de 3 meses para poder cobrar el paro, por lo que me puse a trabajar en una tienda (ya que era lo más fácil y rápido), teniendo en cuenta que llevaba 4 años sin hacer nada relacionado con la comunicación. Después empecé un Máster en Marketing Digital y Social Media y dejé la tienda.

Había hablado con varios compañeros de la Universidad que me habían dicho que esto del Marketing Digital estaba empezando a repuntar y que podía ser una buena salida para retomar mi carrera. Me puse a investigar y a leer mucho sobre el tema y, después de pensarlo mucho, decidí hacerlo. Durante el año de Máster hice prácticas en dos sitios: el primero en una escuela y sala de teatro y el segundo en una agencia de eventos y publicidad de lujo.

Cuando terminé las segundas prácticas, y antes de finalizar el Máster, me salió trabajo en un cole. Sí, suena raro para alguien que no tiene nada que ver con el mundo de la educación, pero estar en el paro, además de mi experiencia en Londres, me brindó la oportunidad de participar en un proceso de selección para trabajar como técnico de soporte lingüístico en inglés. Y fue una experiencia totalmente nueva y diferente para mí, y de la que aprendí muchísimo también.

Experiencias positivas

Básicamente daba apoyo en las clases de inglés de alumnos de primaria. Era un contrato que se terminaba a los 6 meses por lo que me volví a quedar en el paro. Pero enseguida me salió otro trabajo en una empresa de regalos personalizados en el departamento de atención al cliente. Fue un año de mucho trabajo y donde aprendí también muchísimo. No hacía Periodismo, ni marketing digital, pero la comunicación era vital para el puesto, ya que estaba continuamente en contacto con el cliente, y eso me hizo coger muchas tablas y aprender a desenvolverme tanto por teléfono como por email y a explotar mi faceta de customer service. Porque al final, de todo lo que haces sacas cosas positivas y herramientas que te pueden servir para el futuro.

Y llegamos casi al final de la historia, con sabor agridulce, eso sí. Pero siempre extrayendo lo positivo. Mi último trabajo ha sido una empresa del sector químico que me dio la oportunidad de trabajar en un departamento de marketing digital propiamente dicho. Empecé en el departamento de atención al cliente, pero al cabo de unos meses me ofrecieron la posibilidad de llevar los contenidos digitales y la gestión de las Redes Sociales de la empresa. Lamentablemente se me acabó el contrato y por cambios e historias varias no me han renovado no he podido continuar. Pero como he dicho antes, de todo se aprende y de todo sacas muchas cosas positivas.

Ahora estoy sin trabajo pero con una boda que celebrar. Y al final -creedme- el trabajo es importante, pero lo demás es mucho más. Siempre he creído que trabajar en algo que te gusta de verdad es fundamental para estar activo y realizado con uno mismo. Pero no hay que obsesionarse, porque a veces no logras o no haces lo que realmente te gustaría (por las circunstancias que sean) y entonces llegan las frustraciones y las comparaciones.

“Nadie dijo que el desarrollo de tu carrera profesional iba a ser fácil”

A mí me ha pasado y es cuando sientes que ya no sabes para lo que sirves, que ya no sabes hacia dónde tirar o qué buscas exactamente. Nadie dijo que el desarrollo de tu carrera profesional iba a ser fácil, pero en la carrera no te enseñan qué debes hacer cuando no encuentras trabajo en tu sector, cuando tienes que defender ante un Responsable de RRHH que vales para ese puesto, cuando te echan de un trabajo o cuando tienes que buscarte la vida en otro país.

Yo sigo buscando el camino que me lleve a ese trabajo no ideal ni perfecto, porque no existe. Pero sí encontrar aquello que me haga feliz de verdad y donde pueda explotar al máximo mis capacidades, sin olvidar lo que realmente importa que son las experiencias que van llenando ese camino y que hacen que cada día aprendas, conozcas nuevas herramientas, nuevas personas, nuevas formas de hacer las cosas, para formarte como persona y como profesional, hagas lo que hagas.

Ahora empiezo una nueva etapa, en todos los sentidos, un nuevo camino que no tengo ni idea de cómo acabará pero que seguro me sigue trayendo sorpresas y nuevos retos que cumplir.

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