El oficio del periodismo: Las claves para preparar una buena entrevista

Sentarte delante de alguien con ‘derecho’ a preguntar lo que desees es uno de los grandes privilegios de los periodistas. Y si además es alguien a quien admiras, una persona interesante o relacionada con un tema de importancia, mucho mejor. Solo quien alguna vez ha llevado una grabadora en el bolsillo, un papel con las preguntas garabateadas y se ha sentado delante de alguien a quien millones de personas pagarían por tener enfrente es consciente de esa oportunidad.

Pero ojo, no solo es fascinante entrevistar al famoso del momento. Quien hace periodismo de calle, reportajes y documentales sabe que en cualquier esquina se esconde una persona con mucho que contar si sabemos darnos cuenta. Poder plantear una conversación y después relatarla es, insistimos, un privilegio de esta preciosa profesión.

Las entrevistas son un pasaje directo a la mente de una personalidad que tiene mucho que aportar y la pericia y ganas del entrevistador le pueden permitir extraer todo lo posible y trasladarla al público ávido de información

Es por ello que necesitamos una escucha activa y una mente rápida en conversación. Una vez formulamos una pregunta, el entrevistado puede ofrecernos otras claves que nos lleven a preguntas que ni siquiera nos habíamos planteado, puede poner sobre la mesa temas polémicos, asuntos que desconocemos u ofrecer declaraciones duras que tenemos que saber no solo recoger, sino aprovechar cada oportunidad para llevarnos lo máximo posible.

Y eso no solo lo consigue el talento, sino también el oficio, ya que hay mucho trabajo detrás de cada micrófono. Aunque un cerebro despierto y veloz consigue que la ejecución sea de provecho, es la preparación anterior la que nos llevará más lejos. En este post os traemos algunos consejos que consideramos fundamentales para preparar una entrevista y poder llevarla a cabo de manera impecable.

TEN EN CUENTA TU LINEA EDITORIAL

Una vez llevamos un micrófono, dejamos de ser nosotros para ser el medio en el que trabajamos. Y aunque la entrevista sea para nuestro podcast personal, hay una imagen de marca y una línea editorial marcada que debemos respetar. Debemos coherencia y seriedad a la profesión y al público que nos escucha. Cuando nuestros lectores abren el periódico, sintonizan la radio, leen nuestro blog o escogen nuestro canal de Youtube, lo hacen con una premisa editorial de la que están muy seguros. No la perdamos de vista y así, ellos no nos perderán de vista tampoco.

TE DEBES A TU PÚBLICO

Aunque ya lo esbozábamos en el punto anterior, el público es soberano. Nuestro deber como periodistas es saber que debemos ser los intermediarios casi invisibles entre la información y el público. Nuestra firma puede ser importante (¡ojalá lo sea!), pero nuestro fin es entretener, formar e informar a través de las historias que contamos.

No obedecemos nuestros objetivos personales, sino que nuestro público es el que guía nuestro día a día. ¿Qué les interesa? ¿Qué deben saber? ¿Quién podría contarlo mejor? ¿Qué esperan de esta entrevista? ¿Qué desean saber? ¿Cómo podría tratar este tema para que sea lo más perfecto posible? ¿Cómo puedo hacer que este entrevistado transmita mejor su mensaje? Esas preguntas nos ayudarán a no perder el foco y a asegurarnos de que conseguimos tenerles en mente.

INVESTIGA INVESTIGA INVESTIGA (UN POCO MÁS)

Si tienes suerte de saber con tiempo qué entrevistas tienes planificadas, hónrala. Cuando te sientas ante alguien grabadora en mano, nunca puedes saber lo que va a pasar. Quizás ese día esté malhumorado, haya recibido una muy mala noticia, esté haciendo la entrevista en contra de su voluntad o sienta cierta antipatía ante tu medio de comunicación. Una vez pulsas REC, es como un salto en trampolín. La investigación que hayas hecho previa determina el tamaño de la colchoneta que evitará que te caigas.

Cada entrevista es un mundo y no tiene nada que ver qué debemos saber cuando nos sentamos ante un actor por un estreno de una película o ante una persona anónima que se ha visto envuelta en un delito, por ejemplo. Es por ello que debemos adaptar esa investigación y ampliar una parte u otra de la misma. Una investigación básica sería;

  • Datos biográficos, todos los que puedas. Lugar de nacimiento, año, formación durante su infancia y adolescencia. Sitios donde ha vivido. Circunstancias que han determinado los datos anteriores.
  • Vida profesional. Formación relacionada con su etapa adulta. Sitios donde ha trabajado. Circunstancias que han determinado los datos anteriores.
  • Entrevistas anteriores. Debemos empaparnos de toda la información que antes ya ha compartido, no solo porque si ya está publicada no interesa, sino porque replicar el trabajo que un compañero ha hecho antes carece de valor. Debemos fijarnos en cómo el periodista ha explicado que ha sido el trato, extraer qué tipo de cosas pueden molestarle, qué cosas puede apreciar, etc. Si podemos ver entrevistas en vídeo o en audio, mucho mejor. Hay que hacer escucha activa de todos los elementos psicológicos que nos pueden allanar el camino. También debemos fijarnos en la frecuencia con la que ofrece entrevistas, a qué tipo de medios y por qué motivos, ¿lo hace solo por promoción? ¿es su representante quien las concierta? ¿solo lo hace para desmentir rumores o dar declaraciones? O por el contrario, ¿es alguien muy accesible?
  • Redes sociales. A día de hoy todos contamos con una ventana a la intimidad de la persona entrevistada si dispone de perfiles en redes sociales. De estas podemos extraer muchísima información, incluso preguntas. Hay que prestar atención y tratar de ser analíticos con ellas.

Puede parecer mucho, pero es la parte más importante del proceso. Cuanto más sepamos, mejor sabremos reaccionar y más interesante será la información para nuestro público.

PREGUNTAS CERRADAS Y ABIERTAS

Conforme vayas investigando, debes apuntar todas las preguntas que te surjan, sean las que sean. Es posible que algunas respuestas las encuentres en otras entrevistas o que lo comprendas conforme vayas conociendo al personaje.

Tras disponer de un buen listado, ten en mente tanto la línea editorial de tu medio, como los intereses del público, así como el objetivo de la charla en sí. No podemos obviar que si vamos a compartir una conversación con alguien es porque hay un disparador que la ha provocado. Rehaz las preguntas que consideres e incluye lo que se te había podido pasar.

Ten un ojo analítico e intenta aunar toda la información psicológica del personaje en tu mente para elaborar preguntas cerradas de las que quieras datos concretos, así como preguntas abiertas en las que el entrevistado pueda explayarse y divagar. Es ahí donde más puntos clave vas a encontrar, hay que ser pacientes, callar y esperar. Cuando una persona habla a su aire, tranquilo, ofrece mucho más que cuando le martilleamos a cuestiones sin dejarle respirar.

ESCUCHA ACTIVA

Aunque hasta que no miremos a los ojos a nuestro entrevistado no podemos tener esta escucha activa a la que nos referimos, sí que podemos concienciarnos de la misma y estar preparados a ‘cazar’ al vuelo expresiones, titubeos, temas que se asoman entre respuesta y respuesta y actuar en consecuencia.

Como comentábamos en el punto anterior, las preguntas abiertas son las más interesantes en este sentido, ya que el entrevistado suele relajarse y dejarse llevar un poco más y es ahí donde podemos ver elementos que nos servirán para enriquecer nuestro relato del encuentro.

¿LE MANDAMOS LAS PREGUNTAS?

Aunque esta respuesta depende más del medio en el que trabajamos que de nuestra voluntad y en ocasiones, del entrevistado, es mejor que no. El ejercicio del periodismo es el ejercicio de la libertad y del derecho a la información y conocer las preguntas de antemano puede facilitar la manipulación y preparación excesiva de la información para presentarla de forma conveniente.

Nuestro público tiene derecho a la espontaneidad, a la verdad y a la información veraz sobre todas las cosas. Aparte, igual que un periodista prepara su formulario con antelación, el entrevistado si así lo desea puede pensar o reflexionar sobre las preguntas evidentes que vayan a hacerle si tiene como objetivo ser claro. Por ejemplo, un político que acaba de tomar una decisión polémica sabe que en la siguiente rueda de prensa van a preguntarle sobre la misma, por lo tanto nada le impide pensar bien cómo explicarse.

EXPLICACIÓN PREVIA

Aunque no mandemos nuestras preguntas, sí que podemos ayudar al entrevistado a sentirse cómodo ante nuestro encuentro. Podemos citarle en un espacio tranquilo, a una hora que sepamos que le viene bien, comentarle cómo va a ser la entrevista, qué tono tendrá y en qué espacio será emitido, así como el formato. Si trabajamos en un medio multimedia, debe saber si se va a grabar en vídeo, si habrá fotógrafo, si se hará un directo en redes sociales, si se tuiteará al instante, si se grabará el audio o si saldrá dentro de un mes en un dominical.

Además, podemos facilitarle trabajos anteriores del periodista o piezas semejantes para que vea cómo quedará su información tras la charla. Toda esta información dará seguridad al entrevistado y os podemos asegurar que un entrevistado tranquilo habla más y mejor, cosa que nos beneficia de forma directa.

Hasta aquí nuestra batería de puntos básicos antes de una entrevista. Como os hemos dicho, hay que adaptarlos al entrevistado, a nuestro medio y al tiempo que disponemos, pero seguro que os resultan útiles.

Y nunca perdáis de vista que preguntar y conocer a una persona es un privilegio, sed respetuosos con la profesión y con el público que os sigue.

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