Jaime Roch: periodismo y toros, vocación y pasión

Jaime Roch durante sus prácticas en Àpunt.

Os ofrecemos un testimonio de Jaime Roch, alumni de Periodismo de la Universidad CEU Cardenal Herrera y periodista de Levante-EMV.

Estudiar periodismo es un pulso al destino porque hay que dar lo mejor de uno mismo para lograr un hueco en un medio de comunicación y ser periodista, algo que se puede lograr estando todavía en la carrera a cambio de muchos desvelos y entusiasmos, a cambio de muchas horas quemándote las pestañas a la luz del flexo y del ordenador para dar con la palabra exacta, para obtener la mejor historia que atrape al lector, al oyente y a la audiencia.

Dice el periodista Enric González, actual corresponsal de El País en Argentina y que ha pasado por Londres, Nueva York o Roma y del que os recomiendo Memorias líquidas, Todas las historias y un epílogo e Historias de calcio, que para disfrutar del oficio de periodista “conviene ser joven y un poco inconsciente, como para enamorarse o firmar una hipoteca”.

Estudiar periodismo

Pero estudiar periodismo merece la pena porque la presión del tópico empuja a decir que es el mejor oficio del mundo, como la definió Gabriel García Márquez, y porque tienes la oportunidad de contar historias. Es decir, conoces a personas, denuncias injusticias, haces visible graves problemas e, incluso, hablas con los que han sido tus ídolos en la infancia.

Porque contar historias es el resultado de una infinita cadena de correcciones mientras caminas por un cable de alta tensión porque a todos no les gusta lo que se cuenta ni muchos están de acuerdo con el tema. Por eso, el periodismo es aplicar un bisturí sobre la realidad para intentar contarla y, aunque muchas veces resulte agotador, es fascinante y la adrenalina de la redacción en plena vorágine de actualidad, con los teléfonos sin parar como banda sonora, engancha como el tabaco.

Con el maestro Enrique Ponce.

Cuando entré a la Universidad CEU Cardenal Herrera tuve muy claro que quería ser periodista. Hay una diferencia abismal entre ser y querer porque el segundo verbo implica voluntad. Y así arranqué mi periplo en el CEU: desde primero de carrera hasta que terminé colaboré en todos los números de El Rotativo de la UCH-CEU con publicaciones fijas en las páginas de lidia, cultura, universidad y deportes hasta que en el último curso tuve la oportunidad de obtener la beca de colaboración para trabajar en él.

También estuve en Radio CEU, la emisora de la facultad, y ese primer curso creamos una revista digital sobre toros con el nombre de La Lidia. Solo publicamos un único número, pero este proyecto fue clave para el futuro. En segundo de carrera me llamó el periódico Levante-EMV para empezar a colaborar en la sección taurina.

¿Por qué aposté por los toros?

En primer lugar, porque era una ilusión de niño que con tanta afición me había transmitido mi abuelo y, en segundo lugar, porque ser aficionado a los toros era la expresión de una minoría selecta dentro de un espectáculo de masas. Ser periodista taurino era esa forma de exigirse a uno mismo para distinguirse de los demás y convertirse en un individuo frente a la masa. El toreo, aunque esté en el punto de mira de la sociedad, es una emoción envuelta por ese líquido amniótico que te nutre y te envenena a la vez, como ocurre con el periodismo y la literatura y, en definitiva, como pasa con la cultura.

En una entrevista con Roca Rey.

Cada semana publicaba una página de toros en Levante-EMV y, en verano de ese segundo de carrera, arranqué mis prácticas en el mencionado periódico valenciano en la sección de cultura. Nunca es pronto para hacer prácticas en un medio de comunicación. Cuanto antes, mejor.  A partir de ahí, cada año y hasta hoy, he estado trabajando en diferentes secciones como Negocio, Comunitat Valenciana, València, Horta, Digital o Deportes sin dejar de lado las colaboraciones taurinas para cubrir la Feria de Fallas, la de Julio o la Setmana de Bous de Algemesí.

Prácticas en À Punt

La universidad también me dio la oportunidad de entrar en la primera rueda de becarios que participó en À Punt Mèdia durante el último año de grado para ser redactor de los informativos de fin de semana y cubrir temas de Comunitat Valenciana y Cultura. Fue una experiencia gratificante porque hacer prácticas en la televisión es abrir una caja de sorpresas y, sin darte cuenta, estás debutando en las pantallas.

Entrevistando a Mario Alberto Kempes.

¿Cómo trato de contar las historias? Intento contar las cosas como las veo, tanto en una crónica de una corrida de toros, de la Tomanita de Buñol, la Cordà de Paterna o una manifestación de taxistas reivindicado sus derechos. Hay una cita de Manuel Chaves Nogales, del que os recomiendo Juan Belmonte, matador de toros, A sangre y fuego o El maestro Juan Martínez que estaba allí, que dice: “Andar y contar es mi oficio”. Así afronto las historias. Además de la curiosidad, como dice Jep Gambardella -protagonista de La Gran Belleza (2013)- también «hay que estar destinado a la sensibilidad».

Es decir, como dice la periodista venezolana Karina Saniz Borgo en una entrevista en El Rotativo, “cuando veo a un entrevistado intento contarlo todo: desde cómo lleva las uñas, hasta si llega tarde o si carraspea para darle verosimilitud a los hechos que cuenta. Periodismo y literatura es un hueso que no puedo romper. De hecho, cuando más lo descubrí fue leyendo a periodistas españoles como Chaves Nogales, Josep Pla o Ramón Gómez de la Serna por su energía a la hora de escribir”.

En definitiva, la universidad ofrece muchas oportunidades delante de tus ojos y, como pasa con las historias, debes estar atento para aprovecharte de ellas y crecer como periodista para intentar marcar la diferencia cuando llegues a un medio de comunicación. Solo así, como infinita voluntad y pasión, el periodismo será el mejor oficio del mundo.

Para finalizar, un último consejo: leed mucho, leed casi compulsivamente. Solo así seréis buenos periodistas. Las palabras hacen auténticas las historias humanas porque de ellas depende su vida en las páginas de periódico, en los telediarios y en la radio. Ánimo y mucha vocación, colegas, el futuro está en vuestras manos.

 

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