Contra el cliché: el Erasmus de Marc en Polonia

Mi nombre es Marc, alumno de Periodismo en la UCH-CEU, y durante el primer cuatrimestre de tercer curso, tuve la oportunidad de embarcarme en la experiencia Erasmus+ por 5 meses en la ciudad de Wrocław, Polonia. Una etapa de mi vida que nunca olvidaré ya que me ayudó a crecer y mejorar como persona, de la que siempre guardaré un grato recuerdo.

A finales de septiembre me embarqué en el avión y no sentía ningún tipo de nervio ni preocupación, en mi mente era como una excursión del colegio, pero iba para largo. Al llegar me instalé en el piso que había alquilado, y al día siguiente acudí a la universidad a formalizar el papeleo y asistir a la charla de las jornadas de bienvenida donde se nos explicó todo perfectamente y conocí a los que fueron mis primeros contactos en la ciudad.

Las primeras semanas en la ciudad se me pasaron volando con la adaptación. Las clases en la Uniwersytet Wrocławski eran todas impartidas en inglés, y he de decir que el nivel de idioma del profesorado era bastante bueno.

Viví algún momento incómodo, por ejemplo en el supermercado, donde el personal no hablaba inglés, y tuve que salir del paso con el traductor de Google. Intenté aprender algo de polaco pero desistí, créanme, no es fácil aprenderlo.

Mi idea al irme de Erasmus era principalmente verme obligado a comunicarme en inglés para sobrevivir y así forzarme a mejorar, y conseguí exactamente eso. Aunque la cantidad de jóvenes españoles que había en la ciudad era abrumadora, que parecía aquello una colonia, decidí dedicar mi tiempo a forzar amistades con gente de diversas culturas y países, ya que si estaba siempre con españoles y hablando en español, no iba a aprender nada.

“Una etapa de mi vida que nunca olvidaré, que me HIZO crecer y mejorar como persona.”

Polonia, Italia, Francia, India, Nigeria, China, México, Grecia, Portugal, Alemania, Inglaterra… conocí gente de todos los rincones del mundo e intenté aprender un poco de cada uno. Por supuesto, nos comunicábamos en inglés entre nosotros, cosa que aproveché y disfruté para seguir mejorando en un idioma muy importante para el futuro laboral.

La ciudad en la que viví durante 5 meses, Wrocław, cuya pronunciación en polaco no tiene nada que ver con cómo lo pronunciamos los españoles, era una ciudad de un tamaño medio. Durante el primer mes aprovechaba todas las tardes para dar paseos y conocer todos los recovecos mientras disfrutaba de un buen tiempo que no tardó en convertirse en frío y viento con la llegada del mes de noviembre.

La experiencia de vivir alejado de tus seres queridos es dura pero me ayudó a madurar y cambiar mi forma de ver la vida.

Aprendí a ser independiente y autónomo, a no depender de la ayuda de mis padres y a tener que controlar mi dinero, qué compraba, qué cocinaba, limpiar o lavar. Fue como un tutorial de independizarme. Me sirvió también para valorar lo bien que se vive en España y lo afortunados que somos de tener el clima y las costumbres que tenemos. La vida allí es completamente distinta y la forma de pensar de los locales también.

Existe una percepción del Erasmus como una experiencia en la que únicamente se está de fiesta y borrachera por Europa, pero no es solo eso.

Es una oportunidad para crecer como persona y conocer nuevas personas, experimentar cosas que no se olvidan y recuerdos que perduran para siempre. Siempre recomendaré a cualquiera que tenga dudas que no se lo piense y se vaya, porque una vez vuelva será una persona completamente diferente.

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