Erasmus+ en Polonia: la primera vez de otras mil más

Mi nombre es Sandra, soy alumna de Periodismo, y hace cinco días que volví de la que ha sido mi casa durante los últimos cinco meses: Wroclaw, Polonia. Desde que entré en la Universidad, irme de Erasmus ha sido mi sueño, nunca me he planteado el no irme, y ahora que me he ido sé que tomé una de las mejores decisiones de mi vida. Cuando se acercó la fecha  sí que me entró ese nervio de decir “me voy, es el momento, ya no hay vuelta atrás”, y sí que estaba algo nerviosa por llegar a un sitio nuevo, con gente nueva, un idioma diferente, etc., pero lo repetiría una y mil veces más.

Mi ciudad de destino fue Wroclaw, una ciudad de tamaño similar al de Valencia, situada al oeste de Polonia. Creo que este, el destino, ha sido la mejor elección, que he tomado. Para irte de Erasmus, Wroclaw es una de las mejores ciudades que existe: no es ni grande ni pequeña, por lo que puedes moverte andando perfectamente a cualquier sitio, es barata, hay muchos estudiantes erasmus, el ambiente es muy bueno…, la única pega que le pondría es el clima, ya que es muy diferente al de España, pero igualmente se vive de maravilla.

Durante mi estancia allí me alojé en una residencia, concretamente en Olowek. La residencia como tal no tiene unas instalaciones súper modernas, con salas para reunirte con los demás…, por tener no tiene nada de esto, son 15 pisos de habitaciones y un cuarto con 6 lavadoras.

«La experiencia te permite viajar a multitud de sitios y conocer ciudades y culturas nuevas.»

Explicándolo así no es que pinte muy bien, pero la realidad es que estar en residencia, y especialmente en Olowek, es una forma de conocer a muchísima gente y relacionarte tanto con españoles como con extranjeros, aunque la mayoría allí seamos españoles.

Yo llegué un 26 de Septiembre con otras dos chicas de mi clase y el 27 ya estábamos integradas y habíamos conocido al que sería nuestro grupo de amigos. El primer mes fue increíble, empezábamos a conocer gente, a conocer la ciudad, a salir de fiesta, ya hicimos nuestro primer viaje… era todo perfecto, pero un día se me torció un poco todo, especialmente el tobillo izquierdo. Allí la mayoría de las discotecas tienen escaleras al entrar, y yo tuve la mala suerte de tropezarme y hacerme un esguince.

Esta etapa del Erasmus fue la más dura, me perdí viajes, no podía salir de casa… y decidí volverme a España porque los médicos de allí me solucionaron entre poco y nada. Estuve una semana en España me recuperé un poco y volví para allá para seguir disfrutando de mi Erasmus. Un pie no me iba a paralizar. Eso sí, tuve que frenar el ritmo de vida que llevaba, no podía ir a todos los sitios a los que íbamos, ni salir siempre de fiesta… pero bueno, poco a poco fui recuperándome.

Respecto al tema viajes, al estar más o menos en centro Europa lo teníamos todo muy a mano y nos movíamos de ciudad en ciudad con autobús o tren. Además, al ser Erasmus tienes una tarjeta, la ESN, con la que tienes muchos descuentos. Viajamos a Praga, Bolonia, Florencia, Berlín… y también por Polonia, a Varsovia, Cracovia, Gdansk… La experiencia te permite viajar a multitud de sitios y conocer ciudades y culturas nuevas.

El Erasmus es una oportunidad para conocer mil cosas nuevas, pero también para aprender, es un aprendizaje vital que te hace madurar. También es una forma para mejorar el inglés ya que allí la universidad se impartía en inglés y con los extranjeros también teníamos que hablar en este idioma.

La comida era un tema que me preocupaba algo más, porque como en España no se come en ningún sitio. Estando allí y viajando a tantos sitios probé multitud de platos típicos de diferentes ciudades, y he de decir que estaba todo buenísimo. La comida polaca me sorprendió para bien, y he de reconocer que la hecho un poco en falta.

Recomiendo a todo aquel que tenga unas mínimas ganas de irse a que lo haga, que no se va a arrepentir, porque va a vivir una de las mejores experiencias de su vida y solo la va a poder vivir una vez. Tenemos que aprovechar la gran oportunidad que se nos da con la Beca Erasmus porque no somos conscientes de la experiencia que es hasta que no la vivimos.

Todos hemos oído hablar del Erasmus y de lo bien que se lo pasa todo el mundo y de lo mucho que se aprende, en todos los sentidos, pero no es hasta que lo vives hasta que no te das cuenta de que todo eso se queda corto, porque cuando se acaba terminas con una gran familia, tu familia erasmus, y eso ya nadie te lo quita.

 

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