La próxima parada de Daniel Torres: Escuela Diplomática

Hace unos días comentábamos que cada vez es más común que el politólogo oriente su futuro profesional hacia las  salidas que ofrecen las Relaciones Internacionales. Este ha sido el caso de Patricia Roldán y Daniel Torres, antiguos alumnos de Ciencias Políticas. Ambos han optado por hacer el Máster de Relaciones Internacionales que oferta la Escuela Diplomática.

Como ya os avanzamos el otro día, Patricia lo finaliza este año y Daniel lo comienza el curso próximo. En las próxima semanas Patricia nos contará su experiencia. Hoy, Daniel se pone en vuestro lugar y trata de responder a las preguntas que a él le habría gustado hacer:

Algunos dicen que los sueños se hacen realidad. Otros niegan el optimismo de poder soñar con los ojos abiertos, cada semana, cada día, que aquello que uno realmente desea pueda llegar a materializarse. ¿Quién le iba a decir a un estudiante de tercero de Ciencias Políticas que acabaría cursando el Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales de la Escuela Diplomática al año de haber terminado la carrera? ¡Cuánta inspiración en aquel momento, cuando uno se introducía en las Relaciones Internacionales de la mano de Ruth Abril! ¡En el Derecho Internacional de la mano de Susana Sanz! Cuando uno se ilusionaba con amigos mirando el programa de tan prestigioso Máster. Aún recuerdo comentar la idoneidad de su programa académico con compañeros y profesores, encajando en el perfil de los más interesados en los asuntos globales. Tal admiración se disparó cuando supimos que una antigua alumna de Derecho y Ciencias Políticas, Patricia Roldán, iba a empezar el curso académico en la Escuela Diplomática. ¡Esto se puede! ¡Si ella ha podido, nosotros también! Lo cierto es que se sentía orgullo, si bien más aún, esperanza de poder llegar ahí. A su vez, el presenciar la conferencia de José Carlos Ferrer Ávila, antiguo alumno de Ciencias Políticas y de este Máster, actualmente trabajando para la ONU (UN Women), sirvió de inspiración a un aula llena de estudiantes buscando su vocación en la vida. ¿Qué más se puede pedir, dos ejemplos claros a seguir?  

Así pues, ¿qué me llamó la atención de este Máster, además de lo dicho? Son muchas las razones.

Empecemos por el hecho de que contiene asignaturas que son de mi mayor interés, sin excepción alguna. Desde Sociología y Economía, pasando por Derecho Internacional (privado y público) hasta Historia y Teoría de las Relaciones Internacionales. Sin duda, todo aquello que tiene que ver con las Ciencias Políticas (¿qué mejor opción, entonces?).

También el prestigio que tiene a nivel internacional. Prácticamente la mitad de los alumnos, de manera general, son de otras nacionalidades y, más aún, la mitad de éstos son funcionarios en sus respectivos países. Un Máster que se perfila como un referente más allá de nuestras fronteras.

Con todo y con eso, existe un aspecto tanto o más relevante que los anteriores y que guarda relación con el último. Creo que con una sola palabra se puede definir: networking. La red de contactos que este tipo de Máster crea (con un poquito de esfuerzo, claro) tiene un alto valor, dado que el futuro es incierto y repleto de desafíos. Y no me refiero solo a los compañeros, lo cual es esencial, sino también a la potencialidad que ofrece el acceso a miembros de distintos cuerpos diplomáticos, ya que entiendo que aunque el camino lo haga uno mismo, aquello trabajado anteriormente dará sus frutos y se nos pueden abrir puertas para el trabajo en relaciones internacionales.

Pero claro, como muchas cosas en la vida, para acceder a ellas hay que reunir ciertos requisitos. En el caso del Máster que nos ocupa, son dos los requisitos (para nacionales): Por un lado, poseer un título de grado que habilite para cursar un postgrado. Por otro lado, la nota media del expediente académico debe ser igual o superior a 7 sobre 10. Ciertamente, una criba que asegura una alta calidad.

Una vez reúnes tales requisitos, los aspirantes en España son convocados en la Escuela Diplomática para realizar la prueba de admisión. Como la convocatoria así lo estipula, Ley 30/90 mediante, la prueba puede realizarse también en Embajadas y Consulados de España en tanto que territorio español. Así pues, un servidor tuvo su prueba en la Embajada en Londres, ya que entonces (mitad de abril) me encontraba en Oxford.

Daniel Torres, antiguo alumno de Ciencias Políticas
Daniel Torres, antiguo alumno de Ciencias Políticas

Comienza el turno de preguntas…

– Pero bueno, cuéntame de qué va la prueba:  Vale vale, tienes dos horas para redactar un ensayo sobre cualquier tema internacional.

– ¿Cualquiera?: Sí, como dice la convocatoria: temas políticos, económicos, jurídicos, sociales y/o culturales de la actualidad internacional.

 – Uf, o sea que no sabes qué te pueden preguntar…no hay un temario vaya:  Exacto, pero al menos eliges una pregunta de entre dos.

– ¡Aún así! Pero… ¿cómo valoran estas pruebas?: Porque si no tienen a qué atenerse, como en exámenes de la carrera y tal…:  Tiene que ser difícil, porque son cientos de candidatos. Mira, esto es lo que valoran:

  • Rigor del planteamiento
  • Claridad de la exposición
  • Conocimiento de la materia
  • Capacidad de síntesis
  • Formación cultural

– Vamos, que aquí te toca poner en práctica las competencias, habilidades y conocimientos que has adquirido durante los años de universidad. Entiendo que no solo conocimiento de relaciones internacionales sino también saber organizar un escrito para que tenga coherencia y demás… ¿No?: Sí, básicamente aquí el trabajo esencial tiene que estar hecho. No obstante, no se pueden descuidar detalles como la formalidad, la precisión y la neutralidad e imparcialidad. Con esto último quiero decir que no se trata de redactar un artículo de opinión, ni un ensayo donde sostengas unas ideas. Al menos por lo que yo he entendido, se trata de mostrar unas capacidades, además de un conocimiento, que permitirán afrontar la exigencia del Master con éxito.

– Ya, entiendo. ¿Entonces crees que es importante aquello que hayas hecho (o dejado de hacer) durante los años anteriores?: Sí, en términos generales lo es. Quien no ha estado interesado/a en asuntos internacionales previamente no puede enfrentarse a una prueba y a un Master de este tipo. Igual que nadie nace sabiendo, nadie llega a este punto sin una clara vocación internacional. Entonces, todos los trabajos hechos así como conferencias asistidas y manuales estudiados sirven en mayor o menor medida a la hora de tratar seriamente un tema.

– Ya veo ya, pero si como has dicho nadie nace sabiendo, tendrás que haber estudiado para saber qué está pasando en el mundo, ¿no?: Claro, esto es importante también. Esta prueba exige una preparación previa. Por un lado, leer continuamente noticias y saber qué pasa en el mundo. En este sentido, basta con conocer datos y con saber qué está ocurriendo. Pero por otro lado, exige una capacidad de análisis de esos datos, de no solo repetir lo que los informativos digan sino de relacionar todo lo que sepas con todo. La capacidad relacional es fundamental aquí. En mi caso, además de leer noticias tanto de medios españoles como ingleses (BBC, The Guardian) o The Economist, leí análisis de la revista Politica Exterior y de Informe Semanal. Los apuntes son básicos y los esquemas más aún, de otra manera la información se difumina y de nada ha servido lo anterior.

– Bueno y ya terminando, ¿cómo fue eso de enterarte de que fuiste aceptado?: Una sensación única. Nunca me había emocionado tanto por algo“.

Muchas gracias por compartir tus sensaciones con nosotros, Dani. ¡Te seguiremos de cerca! ¡Enhorabuena, otra vez!

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