Daniel Torres: Alumno, alumni, profesor…¿Cónsul o Embajador?

Hay gente que piensa que el mundo puede cambiar. Y luego hay personas que se dedican a cambiarlo. Algunas de estas últimas se forman para el futuro con profesores como Daniel Torres Portilla, alumni del Grado de Ciencias Políticas/Relaciones Internacionales, un apasionado de las relaciones internacionales y la diplomacia.

Hablamos con él de ese viaje profesional y personal que le ha llevado desde aquellas aulas en las que estuvo como alumno a las mismas que pisa hoy como profesor de las asignaturas de External Service y Organismos Internacionales, tarea que compagina con su papel en el área de Investigación de la Cátedra Jean Monnet.

¿Cuánta gente que sabe que eres politólogo te pregunta si eres político?

Es una confusión habitual, pero nuestro ámbito de conocimiento es mucho más amplio: la política es sociología, pero también economía, historia del pensamiento…en el grado se adquiere una formación multidisciplinar. Conocer todas las decisiones que explican cómo funciona el poder es conocer cómo funciona el mundo. Formamos a profesionales capaces de analizar y explicar la realidad desde un punto de vista científico y objetivo.

Podría pensarse que en estos momentos el rigor científico y la objetividad chocan con la presencia avasalladora de esa política más volcada en lo emocional.

Ahí precisamente está el eje que da sentido a nuestra formación. La pluralidad de contenidos y la diversidad de materias que tocamos en el grado, nos permite discernir entre un argumento racional y uno que no lo es. Esa clases de discursos marcados por la emoción, no explican lo que es la realidad en su justa y siempre compleja medida. Un politólogo puede analizar este tipo de contenidos desde un punto de vista científico aplicando su bagaje.

¿Aprender de todo para cambiarlo todo?

Es fundamental desarrollar un pensamiento abierto y crítico. Acercarse a autores de todos los signos, ampliar el punto de vista, son aspectos clave en el desarrollo de una opinión propia y la consolidación de un enfoque racional en el politólogo. El programa del grado está estructurado en esa dirección. El objetivo es que el alumno adquiera un conocimiento sólido y científico.

«Este es un grado para gente que siente el mundo entero como su futuro campo de juego profesional.»

Un grado en el que las relaciones internacionales son de algún modo el hilo conductor de todos los estudios.

Es cierto que otros grados de ciencias políticas ofrecen una formación más próxima o centrada en la administración pública o el derecho administrativo. El nuestro, sin embargo, apuesta por la internacionalización como la base para desarrollar la carrera profesional. No podemos quedarnos en nuestra fronteras, vivimos en un mundo que respira globalidad, en constante cambio. El mundo de hoy no es el que existía cuando yo me gradué, hay que entenderlo y que no se nos escape porque va muy rápido, entenderlo para mejorarlo.

¿Cómo definirías el objetivo de las dos asignaturas que impartes en el grado?

Conseguir que el alumno abra mucho más su mirada, que se olvide del lugar en el que  vive y se desarrolla. Existe un mundo más allá de nuestra ciudad, incluso más allá de nuestro país. Hay que mirar y saber mirar mucho más lejos de nuestras fronteras. Hay que comprender el impacto de la diplomacia en el juego mundial. Conocer la importancia capital de la ONU, de la Unión Europea y las grandes organizaciones internacionales. Una crisis comercial que se desate a 5.000 km de nuestro país hoy, nos está afectando de lleno mañana mismo.

 

Hablando de diplomacia, nos gustaría que nos contaras tu experiencia en este ámbito, como ex alumno del Máster de la Escuela Diplomática.

Desde que empecé a estudiar el grado pensé en dedicarme a este campo y era un sueño poder cursar el Máster de la Escuela Diplomática. La charla que vino a impartir un alumni a la Universidad acabó de motivarme del todo. Pensé que era una forma perfecta de introducirme en ese ámbito. Durante un año, no sólo me formé si no que tuve acceso a personas que tienen capacidad decisoria en materia de política exterior de España y a misiones diplomáticas de otros países. Cursar el Máster me abrió muchas puertas, entre ellas las de la Embajada de España en Washington, donde trabajé entre 2017/2018.

Una de las cosas que se valora en la admisión al Máster, es el hecho de haber realizado una Movilidad Internacional durante el grado, ¿qué importancia tienen ese tipo de estancias en la formación de un politólogo?

Esa experiencia de movilidad está siendo más valorada cada día a la hora de escoger los perfiles que acceden a formaciones como un Máster. Hablamos de acceso a trabajos. Lo que eso dice de ti en el currículum es que eres una persona proactiva. Que no te quedas quieto y sabes manejarte en entornos nuevos, afrontar retos. Son un plus para la empleabilidad. En un grado dirigido a gente que siente el mundo entero como su campo de juego profesional, eso es clave.

 

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