Finca Roja: visitamos uno de los secretos de Valencia

Son las 09h30 de la mañana de un viernes de primavera, y un grupo de estudiantes de Architecture provenientes de más de 15 países diferentes acudimos a la llamada del profesor Alfonso Díaz. ¿El objetivo de este madrugón? Visitar la llamada Finca Roja, uno de los tesoros arquitectónicos de la ciudad de Valencia. Pero será solamente la primera etapa en un tour de visitas a diferentes edificios de la ciudad, de enorme valor arquitectónico, que normalmente se encuentran cerrados al público. Entramos al edificio y empezamos a desgranar su historia.

Finca Roja Valencia
La popular Finca Roja, edificio de los años 30 en Valencia

Al principio, no había nada alrededor…

En el momento de su construcción, toda la zona que rodeaba al edificio era huerta y no estaba urbanizada. Es por ello que, puesto que en esa época la ciudad terminaba a la altura de la plaza de San Agustín, el edificio se encontraba bastante aislado.

Fue concebido como un proyecto de viviendas sociales para personas sin recursos y su construcción abarcó desde 1929 a 1934, con la Escuela de Amsterdam como referente arquitectónico. Cuando uno de los compañeros plantea si este edificio, de estilo muy holandés, podría considerarse moderno, la respuesta del arquitecto Alfonso Díaz es clara: no puede considerarse un edificio realmente moderno, pero sí es cierto que en su diseño hay muchas influencias modernistas.

Un edificio fácil de reconocer

El nombre de «Finca Roja» proviene del color rojizo de los ladrillos que forman su fachada. La influencia holandesa se hace patente en el protagonismo de este tipo de materiales, pero también en el uso de miradores y de formas redondeadas, típicas de la arquitectura de la Escuela de Amsterdam. Sin embargo, lo que más llama la atención son los elementos verdes que, a lo largo de la fachada, la adornan y marcan un claro contraste con la monotonía del rojo.

Finca Roja
Los detalles en verde decoran la fachada y las ocho torres de la Finca Roja

Esta fachada, imponente y de diseño peculiar, también cumple una función protectora. Y es que, tal y como el profesor Alfonso Díaz explica, esta presencia tan contundente confirma claramente la teoría de Jane Jacobs. Según ésta, las personas parecen sentirse más seguras si existe una fachada que las proteja. En los barrios de nueva creación, por ejemplo, esa sensación de seguridad desaparece con la presencia de jardines y de una densidad constructiva más baja. Sin dudar, ese modelo resulta en espacios mucho más abiertos, pero la Finca Roja inspira una sensación de seguridad que no se encuentra tan fácilmente en los suburbios.

Una estructura simétrica y racional

Los estudiantes también pudimos acceder a una de las viviendas, que se encuentra actualmente en proceso de renovación, y entender mejor la configuración interna del edificio. Ésta es claramente racional y simétrica: la mitad de las viviendas da a la calle, mientras que la otra mitad mira al patio interior. En cada tramo del edificio hay seis pisos de estructura prácticamente idéntica, y entre los pisos hay pequeños patios de luces que favorecen la ventilación.

Un sentido claro de comunidad: el patio interior

Además de visitar una de las viviendas y ver algunos de sus detalles originales, como molduras y chimeneas, los estudiantes también pudimos acceder al gran patio interior. Un espacio que, habitualmente, está cerrado a los no residentes. Alfonso Díaz nos explicó que el patio buscaba generar un sentido de comunidad entre los vecinos, ya que el edificio se encontraba totalmente aislado en el momento de su construcción. De hecho, las plantas bajas estaban pensadas para ser tiendas: una panadería, un quiosco, etc.

Finca Roja Valencia
Los estudiantes pudimos conocer en primera persona este icono de los años 30.

Con el desarrollo de la ciudad, ninguna de estas tiendas llegó a sobrevivir. En la actualidad, de hecho, este gran patio interior es un jardín. Y, aunque es habitual que en Valencia estos patios se utilicen como espacios de aparcamiento de vehículos, en este caso se utiliza como jardín. Otro aspecto que hace de la Finca Roja un caso único en la ciudad, ya que es el único edificio cuyo patio interior se ha conservado como jardín.

Hemos tenido una fantástica experiencia visitando este edificio tan icónico de la ciudad, conociendo más sobre su historia y su proceso constructivo. Nuestra próxima parada serán dos magníficos ejemplos de arquitectura aplicada a colegios, ¡visitaremos el Colegio Alemán y el Guadalaviar!

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