Recuperar la ciudad: movilidad y paisaje en Valencia

El debate sobre la salud de una ciudad pasa inexorablemente por hablar de su movilidad y su paisaje urbano. Y, en el caso de nuestra ciudad, José Luis Gisbert es una interesantísima fuente de información. Y también de debate. A la vista de los trabajos de su estudio EFGarquitectura, cualquier discusión con él sobre la movilidad en Valencia resulta apasionante y muy enriquecedora; desde su posición como docente de nuestro grado en Architecture todavía más, puesto que siempre intenta vincular la parte práctica de sus asignaturas a los problemas contemporáneos de la ciudad.

El entorno de la Lonja, ahora el Ayuntamiento y San Agustín, dentro de nada la Plaza de la Reina… ¿cómo valoras los últimos proyectos de peatonalización que se están dando en nuestra ciudad?

Son proyectos que llegan 40 años tarde. Esta es una ciudad sometida al diseño del tráfico al más puro estilo de los 70. De muy diferente significado, la rápida actuación sobre el entorno de la Lonja inició una línea que no se ha consolidado, con errores importantes en la recuperación del espacio público; no hay visión en este aspecto. Es preocupante la falta de adecuación de la intervención con elementos viarios y la muy escasa repercusión en la habitabilidad del espacio público, bancos, intervención temporal para hacer accesible los itinerarios peatonales, arbolado de sombra en maceteros… Algo que sigue hasta hoy en día con la intervención de la Plaza del Ayuntamiento. Ambos casos esperan la intervención definitiva, que en el caso de la Plaza de Brujas confiamos que no reste valor a la propuesta ganadora, en especial en lo que respecta a soluciones constructivas, permeabilidad del suelo, concepto de iluminación y todo el valor que el equipo ganador introdujo en su visión.

La Reina es una oportunidad que se malogra con un procedimiento lleno de espinas y de resultado incierto. No hubo concurso de ideas y no alberga una reflexión urbana de calado, pues la falta de revisión de la calle de la Paz es grave, y que todavía San Vicente no sea peatonal un indicador más.

San Agustín pide permiso a la planta viaria para reorganizar una plaza complicada hasta que se devuelva la urbanidad al anillo interior, algo todavía fuera de la agenda urbana municipal.

Se trata de primeros pasos que llegan muy tarde y aislados, sin los ejes que permitan recorrer la ciudad disfrutando de sus espacios públicos. Faltan más piezas del puzzle urbano, el Ayuntamiento sigue sin asumir su responsabilidad de recuperar ciudad, y sin ejes no se puede. Los ejes que se han planteado desde múltiples visiones permiten enlazar paseando los barrios de la ciudad: ¿quieres pasear por la Malvarrosa y coges el autobús para llegar hasta allí?, ¿y si fueras paseando desde tu casa? Los barrios quedan lejos, artificialmente lejos, físicamente cerca, y las actuaciones puntuales en movilidad en Valencia no contribuyen a cohesionar la ciudad: el tráfico lo quiere todo. No hay más que ver el proyecto del Parque Central, completamente equivocado respecto el viario que propone, que tristemente se está ejecutando sin la actualización que necesita, y de esta forma, lo haremos dos veces.

¿Crees que Valencia utilizará su minuto de oro en 2022 para reivindicar un modelo de ciudad más saludable, basándose en el diseño y la arquitectura?

Es una pregunta muy interesante, porque sin duda sólo por plantearse un logro a tan corto plazo la ciudad tiene delante una oportunidad. Y, por la experiencia previa, sabemos que hay que dirigir los esfuerzos al largo recorrido, a cambios estructurales, flexibles si quieres ser prudente, pero estructurales y que perduren. Enfocar dichos cambios a la mejora de la vida de las personas es una estrategia ganadora, para ello ha de tenerse claras sus necesidades.

Estamos anquilosados, por así decirlo. Falta una coordinación que aliente el interés en mejorar, en lugar de marcar tantos desde las áreas municipales. La cita (lograda por l’Associació València Capital del Disseny) me parece una oportunidad de comprometernos con el diseño saludable de la ciudad, transversal, que incida en la calidad de vida de los ciudadanos, la ciudad que nos hace falta. ¿Qué podemos conseguir en dos años? Es todo un reto para los actuales responsables del diseño urbano.

«Creo que València tiene un enorme potencial para convertirse en una ciudad saludable»

El primer paso sería, sin duda, actualizar el proceso de diseño interno municipal basado en decisiones secuenciales que no permiten evaluar el resultado final a medida que se producen.

Además de la sostenibilidad medioambiental, también se habla de una vuelta a lo local: comercio de proximidad, productos del territorio, soluciones adaptadas a cada paisaje. ¿Ha tenido que llegar una pandemia mundial para hacernos ver que nuestra forma de vivir, movernos y consumir eran insostenibles?

Creo que entre los efectos de la pandemia está el incremento de la consciencia colectiva sobre la ciudad y la calidad de vida, el barrio y la relevancia del comercio local. Claro que esto se sabe desde hace mucho tiempo, el problema de nuestra era no es un desconocimiento sobre estos aspectos, ni diferentes posturas al respecto, sino la ausencia de criterios de los responsables de la toma de decisiones. Y no son sólo los políticos, sino todo decisor.

Se han subrayado las carencias y han quedado patentes las posibilidades. Al igual que muchos estados consideran la reindustrialización para evitar la ausencia de capacidad de reacción en la fabricación de equipos médicos o de protección como las mascarillas, la ciudad deberá abordar la consideración del comercio local que cubre nuestras necesidades básicas como una suerte de equipamiento, del que es un riesgo no disponer.

Cambios más severos y profundos como los relativos al turismo masivo que los cruceros provocan y que alteran la actividad urbana han de concurrir. Hay ciudades como Amsterdam que ya piensan en reducir a la mitad la cantidad de turistas que reciben.

Propuestas de mejora de la movilidad en Valencia por EFGarquitectura
Devolver el espacio a la ciudadanía y mejorar la movilidad en Valencia, en una propuesta de EFGarquitectura

Es un mundo globalizado pero insisto, el Ayuntamiento no reacciona frente a los retos contemporáneos en relación al espacio público. Prueba de ello es la falta inexplicable de reacción del Ayuntamiento frente a la movilidad en Valencia. Por ejemplo, la protección del caminar con extensión de aceras o el establecimiento de carriles bici que mallen la ciudad; o la simple medida de cortes temporales que recuperarán de forma inmediata el espacio público de calles y avenidas como por ejemplo Pérez Galdós, donde las aceras son manifiestamente inaccesibles y es imposible caminar con seguridad. Algo reclamado por los vecinos y la lógica del sentido común, pero que sigue a la espera. Necesitamos 4.00m libres de obstáculos y esa avenida no posee más que 1.20m para 25m de sección total. Y, como ella, muchas calles no permiten caminar con seguridad. Esta preocupante situación ha dejado en muy mal lugar a esta administración en comparación con otras menores y mayores donde sí se reaccionó y aprovechó la situación para crear ciudad.

EFGarquitectura, un estudio con personalidad y compromiso

Un paseo por EFGarquitectura es como leer un catálogo de contrapropuestas urbanas y alternativas para la mejora del paisaje y la movilidad en el área de Valencia. ¿Es el estudio Ferreres + Gisbert uno especialmente sensible a este tipo de cuestiones?

En 2014, tras reaccionar con la PAM_PIHE a la propuesta municipal sobre tres calles del centro con carencias inexcusables, pensamos que había que impulsar la innovación y el buen diseño urbano. Ideamos la asociación Arquitectúria para vehicular estas reflexiones desde un plano participativo y carente de ánimo de lucro pero con ánimo de mejorar la ciudad.

La docencia nos exige revisar continuamente los contenidos objeto de aprendizaje y práctica, su contemporaneidad, vigencia y pertinencia en un mundo urbano cambiante a gran velocidad. Se trata de una responsabilidad común en la Universidad CEU Cardenal Herrera y un compromiso proactivo con la sociedad. Fueron los propios alumnos los que se vincularon al proceso de la PAM, junto a vecinos y comerciantes, y esta predisposición a participar activamente permitió construir una plaza con elementos de bajo coste, demostrando que la plaza era posible. Muchas personas que conocían el proyecto pensaban que era muy bonito aunque aquello eran sólo dibujos, y experimentarlo durante algunas horas nos dio a todos la oportunidad de verificar la ciudad latente, la que yace a la espera de una actuación diligente restauradora.

Uno de los proyectos de EFGarquitectura para la mejora de la movilidad en Valencia
Propuesta Alternativa de Mejora Pizarro-Hernán Cortés, por EFGarquitectura

En 2015 ideamos la PEM, que era una extensión a todo el ensanche de la propuesta PAM, recuperando el cruce como plaza, 65 potenciales en València. Esta propuesta entregada al Ayuntamiento de València y al de Barcelona al mismo tiempo, fue empleada en la ciudad condal para la resolución de la “superilla”. Cinco años más tarde el Ayuntamiento de València anuncia que hará una “supermanzana” como las de Barcelona, coincidente en el mismo cruce que hemos trabajado con Distrito 008 durante las dos últimas ediciones; en esta última ocasión íbamos a reconvertir el cruce pidiendo colaboración al Ayuntamiento, pero la emergencia sanitaria canceló el festival urbano.

Partimos de un medio urbano deteriorado que en sí mismo constituye una oportunidad, no es una verdad escondida. A cada viaje o visita a otros lugares comprobamos cómo València se queda atrás. Sin embargo, esta situación no puede cambiar si nos quedamos en nuestra zona de confort. Por eso es vital innovar, lo que exige una administración abierta dispuesta a recorrer el camino sin caer en las inercias de las últimas décadas. La intervención en el espacio público es compleja, requiere observación integral para un diagnóstico acertado, participado, que busque a aquellas personas que no tienen representación organizada, es una cuestión de suma. Cada sector ve en el espacio público un uso particular y hay que hacer sitio a todos, hay que basar los datos en mediciones objetivas evitando paisajes tan deteriorados como algunas calles llamadas “peatonales” por las que cuesta caminar.

El proceso de diseño ha ir mas allá del formalismo que en ocasiones la propia administración limita. Esto es una construcción colectiva, no una hoja en blanco; no partimos de cero, la ciudad nos dará la clave para integrar nuestra propuesta con el papel del espacio respecto la escala metropolitana, de la propia ciudad, el barrio y la calle o entorno inmediato donde trabajamos.

«Las claves para recuperar el civismo urbano pasan por una fórmula sencilla: la recuperación del espacio público»

Persiste una forma arcaica de entender el proceso de diseño, aislado por áreas de responsabilidad donde se secuencia la toma de decisiones. El resultado está a la vista de todos, las calles recién acabadas son insolventes y la oportunidad se ha perdido, costará mucho tiempo volver a este emplazamiento a actuar. ¿No sugiere esta circunstancia nada? Nosotros estamos convencidos de que cada intervención urbana es una oportunidad de crear ciudad, y que no encararla es un lujo que no podemos permitirnos. En este sentido, la innovación parte de alcanzar más allá de los límites físicos y conceptuales de la actuación simplificada a lo cuantitativo y adentrarse en la extensión que supone lo cualitativo. Después de todo, la innovación en diseño, ¿qué es si no?

El diseño urbano aproximado a esta complejidad, que enriquece la escena urbana, permite trabajar con planteamientos que soportan diferentes actividades en distintas franjas horarias; esto es, integran dinámicamente la actividad urbana. Trabajamos buscando qué elementos han de permanecer como invariantes a mantener y cuáles deben flexibilizarse para responder a esta complejidad. Todo comienza por una red de itinerarios para caminar de ancho suficiente y cualidades alentadoras; parece poco, pero todavía andamos detrás de ello. Frente a esta posibilidad nos sacuden los destellos del cachivache, el invento del TBO de alguna empresa que quiere convencer como fundamental y que los decisores han de aprender a poner en su sitio, así como integrar las demandas que emergen en cada ocasión de los diferentes grupos de interés, sin perder el sentido cívico y urbano.

Y la ciudad no cesa en su empeño de evolucionar y en enseñarnos cada vez, por eso estamos atentos a lo que hacen las ciudades de todo el mundo.

PAM, PEM, PIM: ¿qué actuaciones realizarías de forma inmediata en València, si pudieras elegir?

Bueno, las PIM y las PUM claro, las Propuestas Inmediatas de Mejora y las Propuestas Urgentes de Mejora. Pero para ello necesitamos que se quiera innovar de forma transversal, las personas que vivimos o trabajamos en la ciudad de València queremos participar en dicha transformación de forma activa y coordinada. Y no sólo nosotros, las empresas que innovan estarían encantadas de coadyuvar: ¿se animará el Cap i Casal?

Respecto a los cambios a introducir en la ciudad son sencillos, sólo falta una administración con energía y raudales de coordinación que quiera hacer ciudad: actualización de distribución del espacio público plaza por cruce, actuaciones de rearbolado, protección de itinerarios peatonales y red de calles sin tráfico de paso (ejes cívicos).

Principales ejes de movilidad en Valencia, en una proyección de EFGarquitectura

Un elemento transversal es el pliego de contratación, un documento que determina qué cualidades son necesarias para concurrir al concurso público: es clave en el éxito en la elección del equipo de diseño urbano. No puede quedar reducido a una simple subasta de precio que deteriore de forma nuclear el desempeño del trabajo, al equipo redactor. Es una falacia porque ese equipo no sólo va a controlar el presupuesto y la calidad de ejecución, sino que realiza la propuesta de intervención, la esencia de la innovación urbana. Resulta necesario actualizar los pliegos, buscando equipos formados por técnicos solventes, creativos y capaces de avanzar, y necesitamos una actitud proclive a esta actualización por parte de la administración. Es lo excitante del medio urbano: cuando las personas, desde sus distintos ámbitos de responsabilidad, aportan para ir más allá de la solución mecánica.

No nos podemos quedar en administrar lo que hoy tenemos, es necesario anticiparse a los cambios que vemos suceder en otros lugares más atentos, y retratar objetivamente nuestras necesidades para alinearnos con la naturaleza urbana. Nos queda mucho por hacer.

Ciudades saludables, ¿ideal o necesidad?

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