‘Voce está onde voce tem que ser’: María Bernardos comparte su experiencia Erasmus+ en Oporto

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María Bernardos, estudiante de nuestra Universidad, nos narra en primera persona su experiencia en las prácticas realizadas en el estudio Correia-Ragazzi, a través del programa Erasmus+.


‘Voce está onde voce tem que ser’

‘Estás donde tienes que estar’. Pasaron dos meses desde que llegué a Oporto hasta que leí esta frase escrita en el suelo mientras esperaba para cruzar una calle, lloviendo a cántaros y calada hasta los huesos.

A veces no es fácil lanzarse a buscar un lugar donde poder comenzar a ejercer una profesión para la que uno se ha estado preparando mucho tiempo, pero es necesario dar el salto cuanto antes, y si es de la mano de la universidad donde nos hemos formado todo sucede de una forma más natural y sencilla.

Me llamo María y formo parte del programa Erasmus+ de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Estoy en la última etapa de conclusión del programa en Oporto.

La decisión de buscar un estudio para realizar las prácticas, en mi caso llegó de forma paralela a la realización del proyecto final de grado. El profesor Ricardo Merí me animó a salir de la zona de confort y embárcame en esta aventura. Todos los trámites necesarios para poder realizar la estancia fueron realizados en Valencia gracias al trabajo del equipo de Relaciones Internacionales de la Universidad, que hicieron que todo fuese muy sencillo.

Llegué a Oporto con el comienzo del invierno, el clima atlántico es fantástico. Llueve mucho pero las temperaturas son extraordinarias. La luz grisácea de los días lluviosos le confiere a la ciudad una atmósfera mágica. La apariencia decadente de las calles del centro, siempre llenas de vida, atrapa a cualquiera que tenga la suerte de permanecer allí más de un par de semanas.

Cuando caminas por la ciudad te olvidas de encontrar lo que pudieras ir buscando y comienzas a descubrir, cada rincón tiene algo maravilloso que ofrecer.

Actualmente estoy completamente integrada en la vida de la ciudad, y desempeñando las prácticas en el estudio Correia-Ragazzi, liderado por los arquitectos Graça Correia y Roberto Ragazzi y coordinado por las arquitectas Rita Breta e Inés Ruas.

Cada día en el estudio es un desafío, las responsabilidades crecen exponencialmente y también se afianzan los lazos interpersonales entre los miembros que componemos el equipo. La estancia se ha convertido en una carrera de superación para poder responder diariamente a las exigencias que se van presentando, es una experiencia de crecimiento profesional y personal muy importante.

Ya se vislumbra cerca la vuelta a España y no va a ser fácil despedirse de todas las personas que se han hecho un hueco en mi vida, espero que permanezcan. Me llevo una gran experiencia que se ha convertido en el primer peldaño de mi vida profesional y espero poder volver pronto para continuar descubriendo un país tan maravilloso y al mismo tiempo desconocido a pesar de la proximidad geográfica.

Gracias a todos los que habéis participado en la realización de este sueño, gracias por ayudarme a estar donde tengo que estar.

María Bernardos

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