¿Por qué pierden votos los “partidos clásicos” españoles? Un análisis de la evolución del voto a PP y PSOE. Por Manuel Martínez Sospedra

A estas alturas todos hemos escuchado hasta la saciedad que estamos ante el fin del bipartidismo. Son múltiples las encuestas que, antes incluso de las elecciones locales y autonómicas de este año vienen vaticinando dicho ocaso, más si cabe después de las elecciones al Parlamento Europeo del pasado año.

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Fuente: www.elpais.com

No podemos negar que el electorado español está en proceso de cambio. No podemos negar que, al menos una parte del mismo, está reaccionando ante una multitud de elementos negativos con el sistema que, directamente, vincula a tales partidos y de los que quiere huir: crisis, corrupción, malversación de fondos públicos, etc. Sin embargo, un alud de dudas planean sobre nuestras cabezas: ¿es cierto que las fuerzas políticas imperantes en el bipartidismo español de las últimas décadas pierden votantes? ¿es verdad que PP y PSOE podrían perder, al menos parte, de su hegemonía? ¿cuáles son los elementos que lo evidencian? ¿a qué se debería tal pérdida? Para resolver estas cuestiones, traemos aquí dos textos elaborados por el Catedrático de Derecho Constitucional, Manuel Martínez Sospedra ¡Espero que los disfrutéis tanto como yo!

 

Para leer más sobre la evolución del voto del PP y del PSOE

LA EVOLUCION DEL VOTO DEL PARTIDO POPULAR.UNA APROXIMACIÓN.

Manuel Martinez Sospedra.Catedrático de Derecho Constitucional. UCH-CEU.

  SUMARIO

  1. Introducción.
  2. Cohortes de edad.
  3. Tamaño de hábitat.
  4. Status social.
  5. Autoubicación política.
  6. Autoidentificación ideológica y recuerdo de voto.

La crisis del bipartidismo ha devenido un tópico de general aceptación, hasta el punto que es opinión común, y dominante, que de las próximas elecciones legislativas va a surgir un Parlamento fragmentado en el que habrá que recurrir a coaliciones de dos o más formaciones políticas si se desea contar con una mayoría gobernante y gobernable. La primera causa de la crisis apuntada se halla en el derrumbe electoral del PSOE tras el viraje del gobierno Zapatero en mayo de 2010. Así el Partido Socialista, que había obtenido la victoria en 2008 con el 43,87% de los votos válidos, se sostiene en la primera parte de la Legislatura en el entorno del 39% para caer en picado a algo más de 34% en julio de 2010 para acabar obteniendo un raquítico 28,76% en las legislativas de 2011. En contraste el PP se mantiene en el entorno del 29% del censo durante todo el período y salta al 44,63% VVE en las legislativas de 2011, en donde por primera vez en una década supera el 30% del censo electoral. Empero desde julio de 2012 su intención de voto comienza a caer constante y sistemáticamente al punto de descender al 26,06% en la elección del Parlamento Europeo en tanto que los sondeos trimestrales del CIS que contienen proyección de indecisos le otorgan alrededor del 28% de los votos válidos. Y sitúan el agregado de los dos mayores partidos en el entorno de la mitad de los eventuales votantes, si bien en los dos últimos sondeos ese agregado que había caído por debajo de la mitad del electorado parece haber remontado (el 53,1 % en julio del corriente). Las páginas que siguen son un modesto intento de determinar donde se han producido las caídas de apoyos electorales al partido conservador y donde se pueda detectar, en su caso, indicios de recuperación.

Para ello se han tomado los sondeos del CIS correspondientes al mes de julio de los años que van de 2011 (en vísperas de las anteriores legislativas) al actual y se ha procedido a estimar la evolución de los datos demoscópicos referentes a determinados cruces: intención de voto directa y voto más simpatía con cohortes de edad, tamaño de hábitat, status social, autoubicación política y autoidentificación ideológica. El propósito es trazar un perfil aproximado de las fortalezas y debilidades electorales del que, todavía hoy, es el mayor partido del país.

2.Cohortes de edad.

El primer caso a considerar es el del peso que tiene la intención de voto directa en cada una de las cohortes de edad, al efecto de contar con un indicador fiable de cual es el perfil de edad de lo que podemos considerar como el núcleo duro del electorado del partido, integrado por los electores que, habiendo declarado explícitamente su preferencia política, podemos presumir que comprende el conjunto de los votantes de mayor fidelidad al partido y, por ello, que cuentan con una volatilidad electoral más reducida. El resultado de la comparativa de los cinco años que se consideran es la siguiente:

Cuadro I. Voto directo y cohortes de edad

Año                 18/24        25/34           35/44      45/54          55/64          +65                 Total

2011 32.1 25,2 20,6 27,4 28,7 33,6 29,3
2012 15,4 16,6 14,8 14,5 21,4 25,0 18,2
2013   9,4   8,6   9,8 11,5 13,3 23,8 13,2
2014   6,0   8,4   8,0 11,5 16,7 22,3 12,8
2015   8,3   9,2 13,9 12,1 18,5 27,0 16,0

Como puede fácilmente verse el número de electores que manifestaban explicita y directamente su preferencia por la alternancia política a favor del partido conservador en las últimas semanas del gobierno Zapatero era muy importante. Casi uno de cada tres encuestados afirmaba su voluntad de votar al Partido Popular. Son de destacar dos rasgos: el primero que la distribución del apoyo al PP en julio de 2011 entre las cohortes de edad era bastante homogéneo, en efecto si excluimos el bajo score que el PP obtenía en el grupo que va de los 35 a los 44 años el margen de variación apenas llega a los cinco puntos; el segundo que el apoyo explícito es mayor en los dos extremos y lo es en términos similares toda vez que entre los más jóvenes el apoyo expreso al PP rozaba el tercio de los electores y lo superaba muy levemente en el grupo de mayor edad, en tanto que ningún grupo otorga al partido conservador menos de un quinto de los sufragios.  Es cierto que la encuesta se realiza en un momento particularmente favorable: cuando el partido todavía en el gobierno se halla desprestigiado y carece de credibilidad y cuando el PP aparece como la esperanza de una gestión más adecuada de la doble crisis (política y económica) por la que atraviesa el país. Era de esperar que cuando toca pasar de las musas al teatro el perfil del voto directo no iba a ser tan favorable. Y eso es lo que efectivamente sucedió.

Los datos del Cuadro I no dejan margen a la duda: se produce un hundimiento general y constante durante los tres años siguientes, solo levemente corregido en el sondeo de julio del presente año. En todas las cohortes de edad se produce una muy fuerte disminución de los apoyos. Si la caída media es del 13,3 puntos, la misma es ampliamente superada entre los más jóvenes ( -23,8 puntos) entre quienes están ingresando y se inician en la vida laboral ( -16,0), y entre la generación en proceso de establecimiento (-15,3) las caída sólo es más moderada ( algo más de seis puntos y medio ) entre los electores situados entre los 35 y los 44 años y entre los de 65, en su mayoría ya inactivos. Destaca el hundimiento del apoyo entre los más jóvenes: el PP pasa de ser su partido preferido a ocupar una posición poco menos que marginal. Ciertamente la combinación entre austeridad y reforma laboral de un lado,  la ausencia de horizonte de esperanza para el doble drama de la desigualdad y el paro, y la absoluta carencia de reformas políticas pasa al PP una notable factura.

No muy distinta es la situación si examinamos la extrapolación que agrega al voto directo el estimado en razón de la simpatía manifestada al partido:

Cuadro II. Voto + simpatía y cohortes de edad.

Año                 18/24          25/34           35/44    45/54           55/64       +65                   Total

2011 34,2 26,4 31,9 28,1 29,9 36,4 31,0
2012 18,1 17,4 17,6 17,6 25,1 29,6 21,1
2013 12,1 11,1 15,3 14,2 16,4 27,6 16,7
2014   7,8 10,6 11,8 13,5 19,6 27,8 16,1
2015 10,8 10,6 13,9 14,6 21,8 30,6 18,4

 

En este caso el punto de partida era, si cabe, más halagüeño que en el caso anterior: son tres los grupos en los que el apoyo superaba la media en 2011: a jóvenes y mayores se une ahora el grupo situado entre los 35 y los 44 años. Con un retroceso medio algo inferior al del caso anterior (12,6 puntos) la caída es general, y sólo se halla por debajo de la media ( 8,1, y 5,8 puntos de caída respectivamente) entre la población de mayor edad. El Partido Popular deja de ser un partido con un apoyo semejante en líneas generales al conjunto de la población y fuertemente sobrerepresentado entre los jóvenes a ser un partido de la población de mayor edad que, a mayor abundamiento, obtiene su mayor apoyo entre los jubilados. No parece que la España de la competitividad, la iniciativa y el cambio que apoyó al PP en 2011 lo siga haciendo en vísperas de las siguientes elecciones legislativas. El problema aparece como especialmente grave porque, pese a que el sondeo de julio del presente año registra una ruptura de una tendencia uniformemente bajista a lo largo de la legislatura, y señala una muy modesta recuperación, el saldo es uniformemente negativo. El Partido Popular pierde votantes de los que cabe esperar un notable grado de fidelidad y los pierde a lo largo de todas las cohortes de edad, con caídas superiores siempre a los diez puntos por debajo de los 55 años. Es más, aunque el sondeo de julio de 2015 registra una ruptura de una tendencia a la baja uniforme  esta es de dimensiones muy modestas: no excede de los tres puntos en ninguno de los grupos de edad.

Si la tendencia no se corrige el Partido Popular lleva camino de devenir un partido de ancianos. No parece que en condiciones tales el PP pueda conservar su posición de partido con vocación mayoritaria.

  1. Tamaño de hábitat.

De entrada no está de más recordar que de los algo más de 8.100 municipios españoles la inmensa mayoría son de muy reducido tamaño y que, en conjunto, sólo cuentan con una pequeña minoría de la población. Con los datos de 2013 los municipios mayores de 10.000 habitantes ( algo más de 750) comprendían las cuatro quintas partes de la población. De otro lado conviene recordar que el distrito electoral en la elección del Congreso es la provincia y que de las cincuenta existentes sólo hay tres en las que el partido judicial de la capital provincial no suponga la mayoría absoluta de la población, y que esas tres excepciones se deben, o bien hay que hay en la provincia al menos una población de tamaño similar a la capital .o una población mayor que esta última. Lo que conviene recordar al efecto de no magnificar el contraste entre el voto rural y el voto urbano.

Si atendemos en primer lugar a la distribución espacial de la intención directa de voto el panorama que ofrecen los sondeos de referencia es el siguiente:

Cuadro III. Voto directo y tamaño de hábitat.

Año         0/2000    2 a 10000  10/50mil  50/100   100/400   400/1m.    +1m.    Total

2011 32,9 32,8 27,3 27,9 29,6 32,0 25,6 29,3
2012 23,4 21,6 15,5 21,6 17,3 13,0 18,4 18,2
2013 13,9 12,6 13,6 15,4 12,3 10,7 14,2 13,2
2014 20,5 13,3 13,0 11,3 11,5 13,2 11,8 12,8
2015 23,9 13,5 16,1 18,5 14,6 16,4 13,7 16,0

Como puede verse en 2011 el PP solo estaba infrarrepresentado en los municipios de más de un millón (por el peso de Barcelona), y en la franja que media entre los diez mil habitantes y los cien mil por municipio. Siendo la tasa de voto directo muy alta. Cuatro años después el panorama es muy distinto: el voto directo al PP ha caído en todas las categorías, siendo la caída media de algo más de trece puntos ( 13,3 del orden del cuarenta por ciento de pérdida) dicha caída se produce en todas las categorías, superando la media en los casos del grupo de 2000 a 10000 habitantes( -19,3) y en los que van de 100.000 al millón ( -14,3 y -15,6 respectivamente), la caída es importante en las dos grandes (-11,9)  por más que quede por debajo de la media y solo puede calificarse como moderada en los municipios menores de 2.000 habitantes (-9,0) y en los situados entre 50 y cien mil, donde se halla la pérdida más reducida ( -8,8). Como en el caso anterior, la caída más acentuada se da en el primer año de la legislatura, no obstante la caída no es lineal, registrándose en cambio de tendencia ya en 2014 en los municipios de menos de 10.000 habitantes y en los situados entre 400.000 y un millón.

Si del voto directo pasamos al voto más simpatía el punto de partida es muy similar al que hemos visto en el caso anterior:

Cuadro IV.Voto + simpatía y tamaño de hábitat.

Año         0/2000    2 a 10000  10/50mil  50/100   100/400   400/1m.    +1m.    Total

2011 35,5 34,4 29,8 29,3 31,2 33,1 26,4 31,0
2012 27,9 25,5 17,8 24,4 20,2 16,8 20,2 21,1
2013 17,9 19,0 17,2 18,5 14,8 14,4 15,4 16,7
2014 25,3 17,0 16,0 14,2 14,5 17,4 14,9 16,1
2015 30,7 15,6 18,5 20,5 16,4 10,4 14,9 18,4

Con  una distribución en curva invertida, con la sola excepción de los dos municipios de población superior al millón, nuevamente por el “efecto Barcelona”. La caída es general y similar a la vista en el caso anterior, siendo superior a la media en el grupo que va de los 2.000 a los 10.000 h. (-18,8 ), el que va de los cien mil a los cuatrocientos mil(-14,8) y, sobre todo, en el grupo que va de los 400.000 al millón, donde el retroceso es nada menos que de -22,7 puntos ya que en ellos se da la doble circunstancia de un resultado superior a la media en 2011 y uno alcanzado muy inferior a la media en 2015.

A la vista de lo señalado parece claro que aun siendo general el retroceso, en términos de población resulta muy preocupante la caída del apoyo al partido conservador en los municipios de más de cien mil habitantes. De no cambiar la pauta y confirmarse la misma en las próximas elecciones legislativas el Partido Popular aparecería como un partido de los micro-municipios y de las ciudades medias, lo que le proporcionaría una base electoral sólida tan sólo en municipios que albergan algo menos de 40% de la población. Difícil seguir siendo un partido de vocación mayoritaria con una base espacial así configurada.

  1. Status Social

Ha terminado por ser tópica la afirmación según la cual el sistema de partidos español se estructura en torno a dos clivajes: el centro/periferia y el de clase. De conformidad con la conocida representación gráfica del sistema de partidos en dos ejes el PP aparece como en la divisoria de clase como un “partido burgués”, en el sentido de que postula como deseable un orden social en el que tiene un papel dominante la burguesía. Desde luego tales afirmaciones son congruentes con la observación: el Partido Popular esta sobre implantado entre las “Viejas Clases Medias”, donde se ubican artesanos, autónomos, profesionales liberales, propietarios rurales y empresarios, pero recibe apoyo a lo largo de toda la escala social , de un lado de un segmento importante de ejecutivos, altos funcionarios, directivos, etc. y del otro de los asalariados, sean estos de cuello blanco o azul. Al fin y al cabo el fenómeno del “worker tory” no es una peculiaridad nacional.

Los datos demoscópicos vienen a corroborar esa imagen:

Cuadro V.Status social y voto directo

Año                 CA/MA        NNCCMM       VVCCMM         OC               ONC              Total

2011 23,5 34,1 36,2 27,2 27,1 29,2
2012 17,0 21,4 24,4 13,6 18,5 18,2
2013 13,4 13,1 24,0 10,0 10,1 13,2
2014 12,3 10,9 22,7 11,4 10,7 12,8
2015 12,0 17,6 27,3 12,6 13,3 16,0

Como puede verse en 2011 el PP contaba con una posición muy fuerte, con tasas de voto directo superiores a la cuarta parte de los electores en todos los segmentos menos el de clase alta y media alta, en el que quedaba a un punto y medio de la cuarta parte, siendo el apoyo al partido conservador especialmente fuerte entre los trabajadores de cuello blanco y las viejas clases medias, en las que superaba con holgura el tercio del grupo. Aunque también aquí se registra lo que puede ser un cambio de tendencia en 2015 no cabe duda de que al panorama es desolador. El PP retrocede en todos los estratos y ese retroceso es mucho mayor en aquellos en el los que son dominantes los asalariados. Así, mientras retrocede algo menos de 9 puntos (8,9) en lo que constituye su apoyo fundamental, cae más de trece entre los obreros no cualificados (-13,2) entre los cualificados (-14,6) y, lo que es más grave, entre las nuevas clases medias, donde bate el record (-16,5), si a ello unimos que entre la clase alta y media alta baja casi la mitad ( del 23,5 al 12 ) el panorama no puede calificarse sino como desolador.

Cuadro VI. Status social y voto+ simpatía.

Año                 CA/MA         NNCCMM     VVCCMM           OC              ONC           Total

2011 25,7 35,3 38,6 29,4 27,4 31,0
2012 19,1 24,6 28,6 16,4 21,0 21,1
2013 16,2 16,6 30,5 13,3 12,1 16,7
2014 16,0 14,0 27,8 14,6 12,6 16,1
2015 14,0 20,7 30,9 14,7 14,8 18,4

Si consideramos el voto más simpatía el panorama cambia muy poco: el PP sólo cae de modo muy inferior a la media en el caso de la viejas clases medias, donde tiene su apoyo principal, y aun así registra una caída nada desdeñable (-7,7) esa caída prácticamente se duplica en los dos grupos de mayor peso demográfico: nuevas clases medias por una parte ( -14,6), y obreros cualificados por la otra ( (-14,7) cayendo algo menos , es un decir, entre los no cualificados((-12,6) y entre el segmento más elevado (-11,7). Es de notar que entre las clases obreras el PP pierde prácticamente la mitad de sus apoyos, al igual que sucede en el estrato superior, en tanto que “sólo” retrocede del orden de cuarenta por ciento entre las nuevas clases medias. En rigor no deberíamos extrañarnos: la combinación de congelación de sueldos públicos, no cobertura de las vacantes en el sector público, con especial afectación de los principales servicios públicos, una política de contracción del gasto ,que afecta prioritariamente a los principales servicios sociales, una reforma de la legislación laboral que erosiona muy fuertemente la posición jurídica ( y material) de los asalariados, asociada a un caída de salarios no parece la receta más adecuada para conservar un elevado apoyo social en buena parte fundado en promesas de rescate sin dolor. Si a ello se une la carencia absoluta de iniciativas para hacer frente a la crisis política del régimen una imagen como la que describen los datos no tiene nada de extraña.

Con todo hay que hacer notar que el PP conserva una fuerte transversalidad social, lo que hace que continúe siendo un partido “que se parece mucho a España”, lo que, unido al hecho de ser un partido con amplia afiliación, le capacita para intentar recuperar, con alguna perspectiva de éxito, una buena parte del espacio perdido. No parece aventurado señalar que con los apoyos con los que cuenta el PP va a seguir siendo un partido mayor, e incluso puede seguir siendo el primer partido del país. Otra cosa es que tenga capacidad para recuperar, a corto plazo al menos, su condición tradicional de partido con vocación mayoritaria

  1. Autoubicación política.

Como es común en los países de Europa Occidental, entre nosotros la mayoría del electorado es capaz de ubicarse a sí mismo y de ubicar políticas y partidos en un continuo, en una  escala de izquierda a derecha. La metáfora espacial y su reconocimiento ampliamente mayoritario vienen a desmentir las concepciones polarizadas de la competencia política, toda vez que su aplicación muestra una escala gradual en la que los grupos más frecuentados se ubican en las zonas templadas, pero no hay acuerdo sobre lo que significan exactamente. Me parece razonable la posición de Bobbio, para quien es la posición de la igualdad en el sistema de valores la que actúa como factor principal de la ubicación (entre otras cosas porque entre nosotros no está falta de base demoscópica), de tal modo que cuanto más fuerte es la preferencia igualitaria más se desplaza el sujeto hacia la izquierda, y viceversa. Precisamente por eso he sostenido en otro lugar que la metáfora espacial es un recurso para dar visibilidad política al conflicto de clase.

Ahora bien, en el mundo real, la preferencia igualitaria puede venir referida a dos cosas distintas: o bien a las condiciones materiales de vida o bien a las de reconocimiento social. Ambas dimensiones puede aparecer unidas, pero también pueden discurrir de modo separado. En nuestro contexto la amplia difusión de lo que Seiler ha llamado la “cultura liberal”, y la tendencia de nuestra izquierda política a sustituir como principal el conflicto de clase por el de valores permiten entender que el posicionamiento izquierdista sea mayor entre grupos sociales privilegiados que entre las clases trabajadoras, así como la tendencia mayoritaria ubicar a la izquierda movimientos políticos como el ecologismo o el feminismo que bien poco tienen que ver con la igualdad de status y condiciones de vida.

Dicho lo anterior es claro y evidente que el PP es un partido de los que gustan llamarse de centro-derecha, por lo que a priori debemos esperar que el apoyo al partido sea mayor en el ala derecha moderada del espectro político, y lo registre escaso entre los extremistas y la mayoría de quienes se ubican a la izquierda.

Un problema adicional se nos presenta: los barómetros que se consultan contienen dos formas distintas de agrupar los datos sobre ubicación política: entre 2011 y 2013 se continúa la práctica tradicional de presentar los datos en cinco categorías que cubre la escala de 1 a 10, desde ese año los datos publicados desglosan los mismos en las diez categorías. La cuestión tiene su interés en tanto en cuanto proporciona datos para comprobar si es acertada la ya antigua observación según la cual en el grupo central( 5/6 de la escala) se cobijan dos posicionamientos muy distintos política, social y religiosamente.. En consecuencia se va a proceder al desglose en dos bloques a) y b) según la escala que se haya publicado.

Cuadro VII. Autoubicación política y voto directo a)

1 / 2            3 / 4              5/6           7/8             9/10            NS             NC           Total

2011 1,9 4,2 37,7 83,4 90,1 25,4 15,2 29,3
2012 0,5 1,2 21,1 67,9 79,2   9,9   9,5 18,2
2013 1,2 11,8 61,5 64,7   7,9   2,1 13,2

 

Los datos de voto directo indican que en 2011 el PP podía esperar un apoyo de electores ubicados a la izquierda del centro escaso pero significativo (algo más de un 5% de su total, que vendrían a suponer aproximadamente un cuarto de millón de votos ) que contaba con una posición dominante en la zona central (donde se ubica la mayoría relativa de los electores) y un cuasi monopolio del voto de derecha pura y dura. Tres años después el resultado es desolador: cae a un tercio entre los electores que no saben ubicarse, se halla al borde de la desaparición entre los que no contestan (apenas llega a la séptima parte), desaparecen o poco menos los apoyos a la izquierda del centro y las caídas en el bloque de centro-derecha se sitúan siempre por encima de los veinte puntos ( -25,9, -21,9, -25,4 respectivamente)

Cuadro VIII. Autoubicación y voto+ simpatía. a)

Año               1 /2           3 /4              5/6            7/8          9/10         NS            NC         Total

2011 1,9 4,4 40,5 87,2 93,0 27,1 17,2 31,0
2012 1,0 1,6 25,5 78,4 83,0 11,5   9,5 21,1
2013 1,5 17,1 72,5 72,5   9,6   3,7 16,1

Los datos referidos a voto + simpatía son congruentes. El apoyo izquierdista pasa de más de seis punto a uno y medio, en el segmento central se registra una caída del sesenta por ciento aproximadamente,  los NS y NC caen a un tercio los primeros y a un cuarto los segundos y sólo en las posiciones 7 a 10 la caída es más reducida, aun asì se retroceden 20 puntos en el área de la derecha radical y casi quince en la de la derecha moderada. Es claro que la crisis arrastra al PP.

Los otros dos años son muy distintos: el 2014 supone el punto más bajo de la serie, el presente registra una cierta recuperación:

Cuadro IX. Autoubicación y voto directo.b)

2011 1,9 4,2 37,7 83,4 90,1 25,4 15,2 29,3
2012 0,5 1,2 21,1 67,9 79,2   9,9   9,5 18,2
2013 1,2 11,8 61,5 64,7   7,9   2,1 13,2

Como puede verse, la caída del apoyo de electores a la izquierda del centro no registra recuperación alguna, cayendo a la mitad, la recuperación es muy leve en el segmento siguiente (menos de un punto) y esta se produce en el resto del espectro y entre los apolíticos. Aun así, en el segmento de la derecha moderada la recuperación no impide quedar veinte puntos por debajo del apoyo obtenido en 2011 en tanto que entre los apolíticos apenas se alcanza el poco lucido nivel de 2011. Si atendemos al voto más simpatía las cosas cambian bien poco:

Cuadro X. Autoubicación y voto+ simpatía. b)

Año           1          2          3           4        5           6        7            8          9        10       NS        NC    total

2014 0,8 0,8 0,3 0,5 6,3 32,4 53,0 68,1 69,4 65,6 5,2 2,6 12,8
2015 1,0 0,3 7,5 36,5 60,6 69,3 83,8 62,9 11,5 7,2 16,0

El apoyo  a la izquierda de centro cae y la recuperación no comienza en el 5, sino en las posiciones más a la derecha, al punto que la misma no existe en la posición de centro derecha ( cae 7 décimas) es mas bien leve en el resto del espectro, en el cual ocupa una posición poco menos que monopolista en la que resulta casi imposible crecer.

En resumen puede señalarse que el apoyo al PP se contrae al borde de la desaparición a la izquierda del espectro, se mantiene en un nivel bajo en el área central ( donde se ubica el grueso del electorado) y conserva una posición ampliamente dominante en la derecha más conservadora y en la radical, si bien hay que tener en cuenta que los mismos comprenden un porcentaje bajo del cuerpo electoral por lo que por ese lado las ganancias no pueden sino ser magras.

En conclusión, podemos decir que el electorado más fiel del PP se contrae severamente, en perjuicio de su transversalidad, y registra un apreciable desplazamiento de su centro de gravedad hacia la derecha, con un debilitamiento fuerte en el segmento central. No parece que ese sea el camino para recuperar la condición de partido con vocación mayoritaria. No parece exagerado decir que, desde esta óptica, el PP es un partido más pequeño, menor parecido al conjunto de la sociedad, menos transversal y más conservador que en 2011.

  1. Autoidentificación ideológia y recuerdo de voto.

Existe en este caso una diferencia crucial respecto de lo que llevamos visto: hasta ahora hemos considerado datos que traen causa de una manifestación actual de la preferencia política. En el presente, precisamente porque se refiere no a la intención de voto actual, sino a como se votó en las anteriores legislativas, la base de cálculo es distinta y, además, por fuerza más semejante al electorado que efectivamente votó las listas populares en 2011[1] que al que pueda conservar la intención de votarlo pro futuro. Con la salvedad apuntada procede considerar como se autoidentifican los electores que recuerdan haber votado al Partido Popular de entre el amplio menú que el CIS ofrece.

El menú comprende la práctica totalidad de las opciones ideológicas relevantes: conservadores, democristianos, liberales, progresistas, social demócratas, socialistas, comunistas, nacionalistas, feministas ecologistas, apolíticos y otras opciones, a las que se agrega el clásico NS/NC. La evolución registrada es como sigue

Cuadro XI. Autoidentificación ideológica y recuerdo de voto.

Año        Con     DC    Lib      P.       SD       S          C     Nac.      F       Eco.    Apol.  Otro   NS    NC

011 36,1 12,7 13,8 6,6 2,2 0,4 0,2 1,8 0,7 2,5 2,7 3,1 14,2 3,1
012 32,0  8,7 13,0 7,0 3,7 2,8 0,3 1,8 0,4 2,4 6,0 2,4 14,2 5,2
013 28,8 11,3 16,2 5,7 3,2 2,0 1,7 0,6 1,7 6,3 3,2 14,6 5,1
014 31,2 10,9 13,5 6,9 5,0 1,9 0,2 0,9 0,4 2,4 3,3 2,2 16,1 5,0
015 35,1 10,9 12,2 8,6 3,5 2,0 0,3 0,7 0,3 2,1 4,8 2,8 12,9 4,0

Nota: solo primera respuesta.

En primer lugar cabe apreciar que la opción más frecuentada ,en todos los casos ,es la conservadora, cosa no precisamente sorprendente. Le sigue ,siempre como segunda opción, la de los electores que no se identifican con ninguna de las casillas de la oferta, ocupan la tercera posición los liberales y la cuarta los democristianos. Es pauta es constante y no registra variación. En consecuencia cabe apuntar que algo más de un tercio de los electores populares que recuerdan haberlo hecho en 2011 se conceptúan conservadores, los no identificados por si solos suponen del orden de un sexto, que asciende a un quinto si les sumamos los “apolíticos”, los liberales suponen del orden de un octavo y los democristianos se mueve en el entorno de la décima parte. En todo caso la suma de conservadores y apolíticos en sentido amplio ,por si sola supone la mayoría absoluta del electorado que recuerda haber votado popular, con un mínimo del 58,9 en 2014 y un máximo del 65,3 en 2011.

En segundo lugar cabe anotar que el electorado popular que se reconoce en ideologías situadas en el centro o en la izquierda es muy baja para cado caso[2], si bien en conjunto pasarían a la segunda posición ( si consideramos como tales a los “progresistas” ). Los datos vistos con anterioridad sobre la intención de voto real y presente apunta cuanto menos a la evaporación de esos electores. Si consideramos que estos suponen entre un mínimo del 12,6 y un máximo del 16,8 y que la media se sitúa algo por encima del 15% del voto conservador recordado, no será difícil convenir que conservar o recuperar el apoyo de tales electores es esencial para que el Partido Popular tenga la posibilidad de seguir siendo un partido de vocación mayoritaria. Y que la pérdida de una parte sustancial de esos apoyos dejaría al PP en una posición que le haría difícil conservar la condición de partido de gobierno, en solitario al menos.

En tercer lugar a la vista de los datos es claro que la deriva conservadora registrada por la actuación del  gobierno popular en los últimos cuatro años se corresponde con la preferencia de los grupos de mayor peso en su electorado, pero es asimismo claro que esa deriva, de continuar, llevaría inevitablemente a una crisis política al partido conservador: al recibir la práctica totalidad del voto conservador adquiere una posición sólida, pero al atender prioritariamente a las exigencias de ese bloque de su electorado corre un riesgo, cierto y grave, de ver erosionados sus apoyos más moderados. Ciertamente ese ha sido, hasta hace bien poco, un riesgo hipotético por falta de referente político que pueda atraer a esa parte del electorado popular, pero desde hace poco menos de un año el riesgo ha pasado de ser hipotético a actual. Las implicaciones políticas me parecen obvias.

En las condiciones vistas considerar que las técnicas tradicionales de asignación de indecisos, por lo que al Partido Popular afecta, siguen siendo válidas no es algo evidente precisamente.

Alfara del Patriarca. Septiembre de 2015.

[1] En el sondeo de 2011 la referencia es el voto popular en 2008.

[2] No se computan a estos efectos los “nacionalistas”.

 

LA EVOLUCION DEL APOYO ELECTORAL SOCIALISTA.

Manuel Martínez Sospedra. Catedrático de Derecho Constitucional. UCH-CEU.

SUMARIO

  1. Introducción.
  2. Intención de voto y cohortes de edad.
  3. Intención de voto y hábitat.
  4. Intención de voto y status social.
  5. Intención de voto y autoubicación política.
  6. Recuerdo de voto y autoidentificación ideológica.

1.Introducción

En marzo de 2008 el PSOE obtuvo un score del 43,87% VVE y reprodujo una posición de minoría mayoritaria con capacidad para gobernar en solitario, sin otra necesidad que la de apoyos puntuales de geometría variable. El impacto de la crisis erosionó muy pronto esos apoyos de tal modo que en el cenit de la primera depresión el partido socialdemócrata fue batido por los conservadores en las elecciones europeas de 2009 (PP: 42,12/ PSOE: 38,78). La leve recuperación económica del primer trimestre de 2010 apuntaba a una correlativa de la intención de voto socialista (la ventaja conservadora se reduce de 3,8 puntos a 1,5), luego estalló la crisis griega y en mayo de 2010 se produjo el viraje de la política socialista; aun así ,en julio el CIS aún le atribuía un apoyo del 36 % (siete puntos por debajo de los conservadores ), que se derrumbó al 28,76 en las legislativas de 2011, en las que el PSOE obtiene el peor resultado desde la restauración de la democracia en 1977.

La evolución de la intención de voto a lo largo de la presente legislatura es casi uniformemente descendente, hasta el punto de caer al 23% VVE en las europeas de 2014, lo que provocó el relevo en la dirección del partido, incluido el cambio del Secretario General, por primera vez electo por voto directo de los afiliados.  La simultánea caída de los apoyos de los dos grandes partidos, que han dominado el mapa política desde las elecciones de 1992, que pasan del 83,81 % VVE en marzo de 2008 al 49,6%VVE en las europeas de 2014 alimenta el tópico de la crisis del bipartidismo, percepción reforzada por la irrupción de dos partidos emergentes (C’s y PODEMOS ) que parecen abocarnos a un mapa político más parecido al cuatripartidismo básico de los primeros años del régimen democrático y que se rompió en 1982 por el simultáneo colapso de la UCD y del PCE.

Al efecto de testar las fortalezas y debilidades del apoyo del PSOE se ha seguido una técnica similar a la aplicada al Partido Popular, ya conocida por los lectores de este blog. Para ello se van a examinar los resultados de la intención de voto directa y del voto más simpatía desagregados por edades, tamaño de municipio, status social, y autoubicación política, para cerrar con el examen de la evolución del cruce entre autoidentificación ideológica y recuerdo de voto en las legislativas precedentes. Como en el caso anterior se han escogido para ello los sondeos del CIS referidos a los meses de julio de los años que van del 2011 al presente, como ya se hizo en el caso del Partido Popular antecitado.

En todo caso debe tenerse en cuenta que el supuesto que contemplamos en el presente caso no es idéntico al del Partido Popular: mientras que en el caso de los conservadores el análisis se aplica a un período en el que culmina la tendencia alcista iniciada ya en las europeas de 2008 (desde entonces la pauta marcada por los barómetros trimestrales del CIS es la de otorgan la primera posición al PP, que, en efecto, ganará las  legislativas de 2011 por mayoría absoluta), en el presente caso examinamos un partido con apoyo declinante que va a acumular la derrota en las dos elecciones europeas y en las legislativas, y que sólo parece detener esa caída con las locales y autonómicas de 2014, que no se consideran por no ser elecciones de ámbito nacional. En el presente caso no contemplamos  la regresión de los apoyos electorales de un partido exitoso, a contar desde un momento de gloria, sino más bien a la evolución negativa de los apoyos de un partido constantemente perdedor, al punto que la sucesión de malos resultados condujo al relevo en la dirección del partido en julio de 2014.

En todo caso no está de más recordar que el PSOE ha obtenido históricamente una simpatía mucho mayor que la correspondiente al PP y que, al contrario de lo que ha venido sucediendo con éste, no hay aquí un fenómeno de “voto vergonzante” que se oculta, ni una preferencia política que se vela. Al menos hasta ahora. Los próximos comicios nos dirán si la doble crisis (política e institucional y económica) ha provocado la aparición de un “voto oculto” socialista.

2.Intención de voto y cohortes de edad.

Una de las fortalezas electorales del PSOE ha venido siendo el fuerte peso que en su afiliación y en su electorado fiel ha tenido el fenómeno de la sucesión familiar de los apoyos políticos. En mayor medida que el Partido Popular en el caso del PSOE  la transmisión de la preferencia política en el seno de la familia ha sido muy relevante. De por sí ello implica que el Partido Socialista tiene necesariamente que tener un fuerte apoyo entre las generaciones de mayor edad. Adicionalmente el PSOE, como partido identificado como progresista, ha tendido a contar con un apoyo más que proporcional entre los votantes jóvenes, aun cuando ya sabemos que ese dato no concurrió en las legislativas de 2011, en el que el partido preferido de los jóvenes fue el Partido Popular. En el caso del PSOE la evolución correspondiente es como sigue:

Cuadro I.Voto directo y cohortes de edad.

18/24         25/34       35/44        45/54          55/64         + 65        Total

2011 20,1 24,5 20,4 29,7 30,2 29,6 25,9
2012 13,7 17,0 16,0 14,4 19,9 19,5 17,1
2013 14,3 19,0   9,2 10,8 14,8 17,2 12,5
2014   7,4   8,0   8,0   8,6 14,7 15,8 10,6
2015 15,7 11,4 14,7 16,3 19,4 23,2 17,3

Como puede verse, el PSOE sufre una fuerte erosión del voto directo a lo largo del período, con una pérdida neta de más de ocho puntos en el cómputo global. Sin embargo esa tendencia no es uniforme. Mientras que la caída es constante hasta el momento del relevo en la secretaría general (salida del Sr. Perez Rubalcaba y entrada del Sr. Sánchez), en el año transcurrido desde el cambio de líder se registra una mejora sustancial, si bien hay que tener en cuenta que el nadir (el 10,6 en 2014) es bajísimo .No es de extrañar que la asignación de indecisos del CIS pasara de adelantar un voto posible del 36.0% en 2011 a un muy modesto 24,9 % en julio de 2015. Un examen más cuidadoso nos muestra que el voto directo al PSOE es sistemáticamente mayor que la media únicamente entre los mayores de 55 años, lo que indica claramente que el votante socialista fiel es un votante fuertemente envejecido, en tanto que la caída desde el nivel no precisamente elevado de julio de 2011 es particularmente fuerte tanto entre la generación en proceso de incorporación al mercado de trabajo (-13,1) y en el grupo situado entre 45 y los 54 (-13,4), si bien hay que tener en cuenta que en la cohorte de los 35 a los 44 años el punto de partida ya era anormalmente bajo, lo que explica que el retroceso sea moderado, no tanto porque haya recuperación notable cuanto porque el numerador era claramente más bajo. Con todo el resultado tras el cambio de tendencia (el de 2015) nos sigue mostrando que el voto directo al PSOE crece con la edad sin otra excepción que la del voto juvenil. Parece claro que “la generación mejor formada de la historia de España” no es apasionada partidaria del Partido Socialista, precisamente.

Si del voto directo pasamos al voto más simpatía es obvio que los resultados no son prima facie tan poco favorables, si bien hay que considerar que, a diferencia del PP, partido que siempre ha registrado un fuerte rechazo, el Partido Socialista siempre se ha beneficiado de una mejor imagen. De los dos grandes el PSOE es, sin duda, el que menos rechazo recibe y más simpatía suscita. Veamos:

Cuadro II.Voto + simpatía y cohortes de edad.

18/24         25/34       35/44        45/54          55/64         + 65        Total

2011 22,2 29,0 24,3 35,1 35,5 35,0 30,5
2012 16,7 21,4 21,1 20,7 25,7 23,8 21,8
2013 20,5 14,2 12,9 17,9 20,0 24,2 18,0
2014 10,1 10,1 10,3 12,8 22,2 20,8 14,6
2015 19,1 14,2 17,0 18,2 22,8 27,5 20,3

El modelo visto en el caso anterior viene a confirmarse: la estructura de los datos es muy similar. Al igual que en el caso anterior, hay una caída constante a lo largo de período, hasta el relevo en la dirección del partido, sin otra excepción que la muy leve mejora de dos puntos entre los mayores de 55 años en 2014. Como en el caso anterior hay una recuperación general en 2015, si bien, el nivel alcanzado este julio aún queda por debajo del nada esplendoroso alcanzado en el primer año de gestión del Partido Popular. Una vez más puede sostenerse que el apoyo al PSOE crece con la edad, ahora de modo lineal, y que se concentra en la población de mayor edad. El retroceso es asimismo general, pero no es uniforme: mientras que se halla por debajo de la media entre los más jóvenes (-3,1) y entre la cohorte de los 35 a los 44 años, de nuevo por el bajo nivel de partida, es muy fuerte en el resto. Si la caída media es de 10,2 puntos, la misma sólo resulta inferior, de modo significativo, entre los más jóvenes y los más ancianos , con caídas muy fuertes entre la población que se incorpora al mercado de trabajo ( -14,8) y entre los ya establecidos (-16,9), alcanzando incluso a la cohorte de los mayores de 55 años (-12,7). No parece que sea muy acertado calificar al PSOE como el partido de las fuerzas innovadoras de la sociedad española, visto lo visto.

En pocas palabras, parece que se ha dejado de bajar, parece que se ha comenzado a subir, pero la cuesta a remontar es de fuerte pendiente y la ascensión, caso de darse, tiene todo el aspecto de ser , si no necesariamente, ciertamente sí penosa.

3.Intención de voto y hábitat.

A la hora de considerar esta parte de la geografía del voto mas o menos leal al PSOE conviene recordar que la inmensa mayoría de la población española vive en un puñado de municipios (no llega a los ochocientos, esto es menos del 10% del total ) , y que son mayores de 20.000 habitantes. Con esta reserva (apenas un quinto de los españoles vive en municipios pequeños), y con la observación adicional según la cual “municipio pequeño” no es siempre y necesariamente “municipio rural”, aunque muy mayoritariamente lo sea, podemos pasar a considerar cual es la distribución del voto mas o menos expreso al PSOE.

En primer lugar procede examinar el caso de la intención de voto directa

Cuadro III.Voto directo y tamaño de municipio.

                       0/2m.      2/10         10/50      50/100     100/400   400/1M.   +1M.     Total

2011 31,0 28,6 24,2 22,6 26,6 25,6 26.0 25,9
2012 15,6 19,0 21,1 22,0 22,6 27,5 21,0 21,3
2013   6,6 10,7 13,7 12,6 13,7 12,8 12,7 12,5
2014   6,8 12,5 11,9 12,6 10,7   6,6   7,1 10,6
2015 16,5 18,8 18,7 18,5 16,2 12,7 16,1 17,3

Como puede verse el retroceso medio, que ha llegado a situarse en el entorno de los 15 puntos y suponer una caída situada en el entorno del cuarenta por ciento, se ha reducido sustancialmente en el último barómetro, con una recuperación de casi siete puntos y un balance negativo de algo más de ocho puntos (-8,6), lo que, en números redondos, supone que, en intención directa de voto, el Partido Socialista se sitúa alrededor de los dos tercios del no muy boyante resultado de julio de 2011. Llama poderosamente la atención que la caída entre los extremos de la varianza sólo sea inferior a la media en un caso: el de los municipios situados entre los diez mil y los cincuenta mil habitantes ( -5,5), toda vez que en los más pequeños cae casi tres veces más (-14,5) y el retroceso supera los diez puntos o poco menos en los mayores de cincuenta mil habitantes ( -10,4; -12,9; -9,9 ). Tal como son los datos parece claro que la España urbana no se caracteriza por el entusiasmo a la hora de declarar un voto socialista directo, precisamente. Lo que, por cierto, armoniza bastante bien con el avejentamiento del electorado que podemos considerar fiel, y que vimos en el apartado anterior.

Si del voto directo pasamos al voto más simpatía las cosas se ven del siguiente modo:

Cuadro IV.Voto más simpatía y tamaño de municipio.

0/2m.    2/10        10/50     50/100     100/400   400/1M.   +1M.     Total

2011 35,5 33,6 29,8 26,9 29,4 33,1 29,8 30,5
2012 14,9 18,7 23,1 20,3 24,0 25,4 21,7 21,8
2013 16,6 18,7 18,6 16,4 18,2 20,9 15,8 18,0
2014 11,6 17,8 15,5 15,8 14,5 11,4 10,6 14,6
2015 19,9 21,7 21,4 20,9 19,0 16,4 20,6 20,3

Aquí las cosas no son muy diferentes de las vistas en el caso anterior: la caída media ha llegado a ser del cincuenta por ciento, la inversión de tendencia que marca en sondeo de julio de este año reduce la caída a “sólo” un tercio del resultado no muy boyante de julio de 2011, aunque el retroceso es algo inferior al medio en Madrid y Barcelona ( -9,2), donde se cae algo menos de un tercio, no se puede escapar a la confirmación de lo ya apuntado en el caso anterior: el PSOE pierde apoyo muy fuertemente en los municipios urbanos de más de cien mil habitantes ( -10,4 y -16,7 respectivamente) obtiene pérdidas más bajas de la media en los situados entre diez y cien mil habitantes ( -8,4; -6,0) y cae por encima o muy por encima de la media en los menores ( -15,6 y -11,9 respectivamente). Es cierto que respecto al punto más bajo se ha dado una recuperación considerable, así en 2014 el apoyo obtenido estaba por debajo de un tercio del correspondiente a 2011 en los municipios de menor tamaño, se situaba en el entorno de la mitad en el grupo que va de los dos mil a los diez mil, era la mitad en el grupo que va de los diez a los cincuenta mil y caía a un tercio entre los mayores de cuatrocientos mil habitantes, pero aun así si la corrección al alza se consolidara el camino de la recuperación de los apoyos que obtenía en julio de 2011 ( con un pronóstico perdedor de la elección, por cierto) no va a ser ni fácil, ni breve. Lo que corrobora lo apuntado en el apartado anterior.

4.Intención de voto y status social.

Como partido con vocación mayoritaria el PSOE tiene que ser un partido de apoyo fuertemente transversal desde el punto de vista social, toda vez que en una sociedad moderna no cabe la posibilidad de que una clase social determinada alcance la mayoría social, lo que comporta que el logro de la condición de partido con vocación mayoritaria exige el interclasismo, toda vez que, aunque el triple impacto del progreso económico, la democratización del consumo y el Estado de Bienestar han difuminado las fronteras e identidades de clase, las clases sociales siguen estando ahí. Una sociedad puede ser “líquida”, pero ello no empece que sea pluralista y que, por ello, no esté compuesta por un solo “liquido”, sino por varios. Y algunos de estos no son solubles entre sí. Como el agua y el aceite mismamente. En consecuencia debemos esperar que el perfil de electorado fiel del PSOE registre un fuerte sesgo de clase, y eso es lo que efectivamente sucede.

Si comenzamos por la intención de voto directa en 2011 para un resultado estimado del 36% VVE el voto directo suponía un 26,1% de la muestra. Pero la distribución del voto directo distaba mucho de ser socialmente uniforme: aun cuando el PSOE registraba a apoyos considerables fuera de la clase obrera tradicional (siempre por debajo de la cuarta parte ), contaba con un apoyo notablemente superior al medio entre las clases obreras, si bien la diferencia sobre la media no era muy grande. Como puede verse en el cuadro adjunto en el curso de la legislatura las cosas se han movido, y mucho:

Cuadro V. Voto directo y status social.

CA/MA           NCM           VCM            OC                ONC        Total

2011 21,9 22,7 23,9 31,7 28,0 26,1
2012 11,3 16,4 12,9 19,0 27,3 17,1
2013   7,5   8,5 11,7 15,3 20,7 12,5
2014   5,1   7,8   9,3 12,9 20,6 10,6
2015 11,2 14,9 13,1 23,8 21,9 17,3

Como puede verse la evolución de voto directo socialista es muy similar, desde la perspectiva que aquí se considera, hay una tendencia uniforme a la baja, más pronunciada en los estratos superiores que en los inferiores, con una significativa recuperación en el 2015, aun cuando no se alcance el nivel que se conservaba al comienzo de la legislatura. El apoyo obtenido es siempre inferior a la media entre la clase alta y las nuevas y viejas clases medias, por el contrario es siempre superior entre las clases obreras (lo que explica el fenómeno según el cual el electorado socialista fiel es más religioso y más católico que la media, la razón es sencilla: las clases obreras lo son). Por ende la fidelidad del votante presenta asimismo un notable sesgo de clase, en términos generales el retroceso es menor entre los asalariados (nuevas clases medias -7,8; obreros cualificados -7,9; obreros no cualificados -6,1 ) que entre los que no lo son ( clase alta y media alta -10.7; viejas clases medias -10.8) para una caída media de 8,8 puntos. En términos relativos mientras que entre los obreros no cualificados el voto directo baja algo menos de un quinto y entre los cualificados no alcanza la cuarta parte supone un tercio en el caso de las nuevas clases medias, cerca de un cuarenta por ciento en el caso de las viejas clases medias y casi la mitad en la clase alta y media alta. Los asalariados votan más , abandonan menos y se recuperan antes que los no asalariados. Eso sí, vivimos en una sociedad en la que ya no hay clases. Cosas.

Si del voto directo pasamos al voto más simpatía las cosas se ven así:

Cuadro VI. Voto más simpatía y status social.

CA/MA        NCM           VCM            OC                ONC        Total

2011 24,9 26,5 27,8 37,5 34,5 30,7
2012 15,5 21,2 17,4 25,3 29,5 21,8
2013 10,8 14,1 15,6 22,5 26,6 18,0
2014   6,2 11,9 12,0 17,6 27,6 14,6
2015 14,3 16,6 16,6 27,1 25,1 20,3

Como el PSOE es un partido que inspira poco rechazo y mucha simpatía no debe extrañar que aquí las variaciones no sean tan drásticas como en el caso anterior. Pese a ello el patrón básico no es muy diferente. Se mire por donde se mire el PSOE obtiene apoyos superiores al medio entre las clases obreras e inferiores entre las demás, siendo el de las nuevas clases medias el más próximo. De nuevo el modelo del partido de asalariados. Pero hay matices de interés. Por de pronto el patrón de caída hasta el 2014 y recuperación parcial este año, volviendo a niveles algo inferiores a los de 2012 (lo que augura un score en el entorno del 26/27%) se hace presente.  Pero hay que matizar; para un caída media de 10,4 puntos desde 2011 los obreros cualificados están en la media, en tanto que nuevas clases medias y obreros no cualificados están por debajo (-9.9 y -9,4 respectivamente) mientras que la caída es más pronunciada entre los no asalariados ( -10,5 clase alta y media alta y -11,2 viejas clases medias) como puede verse el interclasismo  se reduce.

Tal vez no esté de más señalar que los datos que ofrece este punto de vista resultan coherentes con lo dicho acerca de la implantación territorial de los apoyos al, hoy por hoy, segundo partido del país.

5.Intención de voto y autoubicación política.

Resulta obvio que el PSOE es un partido nacido del conflicto de clases, y que se ha concebido y ha sido percibido siempre como un partido de izquierda, generalmente reformista y moderada, aun cuando en su pasado no han faltado episodios de radicalización.

En términos generales el Partido Socialista es visto por el electorado como un partido de izquierda moderada, ubicado mayoritariamente en las categorías 4 a 5 de la conocida escala de 1 a 10. Otra cosa es como se perciban a sí mismos los electores de preferencia política socialista. Las preguntas referidas a la autoubicación de  quienes manifiestan la intención de votar las candidaturas del PSOE nos pueden indicar  tanto el grado de transversalidad del voto socialista leal como la zona del espectro dominante en ese electorado. El cambio de metodología del CIS en 2014, cuando se pasa de publicar los datos de autoubicación en un panel de cinco categorías a otro en el que publica la de diez obliga a diferenciar los datos. En resumidas cuentas estos son así:

Cuadro VII a)Voto directo y autoubicación.

1 / 2        3 / 4            5 / 6        7 / 8         9/10         NS              NC            total

2011 38,6 56,1 13,2 3,8 1,4 15,0 4,6 25,9
2012 27,8 46,1 12,8 3,1   8,8 4,5 21,3
2013 18,0 26,1   8,8 1,5   7,2 0,5 12,5

Como puede verse la tendencia bajista no parece afectar a la transversalidad del electorado socialista, si hacemos la salvedad de la desaparición del minúsculo apoyo en el área de la derecha radical, pero esa tendencia es general de tal modo que tan solo en el sector de la izquierda moderada la caída es menor que la media y, aun así, en esa área la caída era de nada menos que un tercio de los no muy boyantes datos de julio de 2011. El cambio metodológico del que se ha hecho mención permite un análisis más ajustado. Así en el peor resultado de la serie, el de julio de 2014, cuando el PSOE había perdido en el entorno del sesenta por ciento del resultado del sondeo de julio de 2011, las cosas aparecían del siguiente modo:

Cuadro VII b)Voto directo y autoubicación.

1         2          3          4         5          6         7          8         9        10         NS      NC     Total

2014 9,2 9,8 18,3 21,7   9,9 2,9 1,5 0,9 2,8   9,7 1,6 10,6
2015 15,4 21,6 31,9 34,1 14,1 5,0 1,3 2,7 17,7 3,3 17,3

Como puede verse el voto directo socialista en el nadir de la serie sólo era superior a la muy baja media en el área de la izquierda moderada, hasta el punto de que en el segmento central apenas si obtenía un resultado mayor que el alcanzado en el espacio de la izquierda radical, por lo demás no precisamente abundante., en tanto que en el bloque mayoritario se apuntaba un caída del orden de los 16 puntos. La recuperación que se registra en el último barómetro todavía está lejos tanto del flojo resultado de 2011 como del francamente malo de 2012, pero registra una fuerte subida de la media (casi siete puntos en un año). No obstante la recuperación se ciñe a los ciudadanos de autoubicación izquierdista (con subidas superiores a los nueve puntos en los tres grupos de la izquierda no radical, con todo el progreso en el espacio de centro-izquierda es ambiguo: es muy fuerte en el área más a la izquierda, pero es débil en el sector central (en la posición 5 la recuperación no llega a los cinco puntos). Si se tiene en cuenta que esa es la posición más frecuentada por el electorado no cabe ocultar que, de no cambiar la tendencia al crecimiento inferior al medio las posibilidades del PSOE de ganar la centralidad y con ella la mayoría no parecen ser muy abundantes.

Si del voto directo pasamos al voto más simpatía las cosas no parecen tan poco esperanzadoras, toda vez que el PSOE consigue mantenerse como un partido que despierta amplia simpatía y escaso rechazo. Si bien hay que advertir que todo apunta a que esta perdiendo el monopolio de tan cómoda posición, que parece estar llamado a compartir con una formación emergente como Ciudadanos.

Cuadro VIII a)Voto más simpatía y autoubicación

1 / 2       3 / 4        5 / 6        7 / 8         9/10        NS            NC       total

2011 40,9 64,1 17,0   3,8 2,8 22,1 6,6 30,5
2012 30,7 46,1 12,8   2,1 11,5 5,5 21,8
2013 22,0 37,8 13,8   2,2   8,6 2,7 18,0

Como  puede verse en tres años el voto más simpatía cae un cuarenta por ciento y el PSOE permanece acantonado en el ala izquierda del espectro, aunque su retroceso es menor en el área del centro izquierda. La desagregación de los datos que hace el CIS desde 2014 nos permite un análisis más refinado:

Cuadro VIII b)Voto más simpatía y autoubicación.

1         2        3          4         5          6         7          8           9        10        NS       NC   Total

2014 12,5 10,6 23,0 33,2 13,4 3,4 3,0 0,9 2,8 12,5 3,6 14,6
2015 17,3 24,6 35,5 40,0 18,0 6,3 1,3 2,7 2,9 19,8 5,9 20,3

Como en los restantes casos también aquí aparece una cierta recuperación en el año en curso, que aun así viene a quedar por debajo del muy mal pronóstico de 2011. Una mejora de 5,7 puntos en un año no es desdeñable, pero debe destacarse que el ascenso sólo es superior a la media en los grupos que van del 2 al 4, si bien no está muy distante el progreso en grupo 5 (+ 4,6). Con todo el PSOE pierde transversalidad: sus resultados menguan a la derecha del centro y su apoyo principal se centra en las área donde tiene una fuerte competencia: la de un actor tradicional (IU/ICV) y la de uno de los partidos emergentes (PODEMOS). En un escenario así el POE está condenado a combatir en dos frentes: de un lado por la izquierda frenete a IU, PODEMOS y algunas candidaturas de ámbito autonómico (como Compromís); del otro en el espacio central compite con el partido emergente autodefinido como de centro-izquierda (Ciudadanos). No parece muy aventurado pronosticar que la continuidad en la recuperación, de darse, no va ser ni rápida, ni fácil, ni sencilla.

7.Recuerdo de voto y autoidentificación ideológica.

Como partido con vocación mayoritaria que es el PSOE no escapa a la restricción que en su día señaló von Beyme, a saber: que el bipartidismo supone que las coaliciones expresas propias del multipartidismo se tornan coaliciones no expresas, de tal modo que cada uno de los grandes partidos que se alternan en el poder no es sino una coalición de tendencias con posicionamientos ideológicos diferenciados. Es bien cierto que ese hecho es más visible en el caso del Partido Popular, pero ello no excluye que tal fenómeno se de asimismo en el Partido Socialista. Veamos:

Cuadro IX.  

Autoidentificaciòn ideológica y recuerdo de voto.

 Categorías                      2011              2012                  2013                 2014                2015

Conservador   4,3   2,3   3.1   3,6   2,0
D.Cristiana   2,8   2,1   1,0   2,1   1,8
Liberal   8,6   6,8   8,5   6,1   6,9
Progresista   8,2 10,4   9,6 10,4   9,8
Social-Dem.   9,7   7,5   9,3 10,2 12,6
Socialista 40,3 46,4 41,3 41,5 40,9
Comunista   1,0   0,8   1,0   2,5   0,8
Nacionalista   1,2   0,2   1,2   0,4   1,0
Feminista   1,7   0,4   0,8   0,8
Ecologista   3,5   2,4   2,8   2,7   2,6
Otros   2,0   1,3   2,8   1,3   3,3
Apolítico   3,4   3,8   3,5   2,7   4,7
NS 10,3 12,1 11,8 11,1   9,7
NC   3,0   4,9   4,3   4,6   3,1

Nota: Solo primera respuesta.

De entrada conviene recordar que el “recuerdo de voto” es distinto: mientras que en julio de 2011 la referencia era el resultado del 43,87 obtenido en las legislativas de 2008, a partir de 2012 la referencia para a ser el 28,76 obtenido en las legislativas de 2011, algo muy parecido a la cúspide y el nadir del voto socialista en las elecciones legislativas. Dicho esto queda claro de cuadro anterior que el electorado que recuerda haber dado su sufragio a las listas del PSOE es ideológicamente plural, cosa nada sorprendente por otra parte. Y que lo es a lo largo de todo el periodo considerado. Que ello no tenga consecuencia alguna en el modelo de partido ni en la organización del mismo, y que, más bien al contrario, este aparezca como un conjunto poco menos que uniforme desde la perspectiva que aquí interesa constituye, si no me equivoco, en un indicador potente de al menos una de las causas del déficit de representación que aqueja a nuestro sistema político. La pluralidad real del electorado no tiene adecuado reflejo en la organización del partido y, en consecuencia, no lo tiene ni en las candidaturas que este impulsa, ni en la representación institucional que alcanza.

Si de la apreciación general de pluralidad pasamos al contenido de la misma es de destacar que la opción ampliamente mayoritaria del electorado que recuerda haber votado al PSOE es la autodefinición socialista: sistemáticamente algo más de cuatro de cada diez electores con recuerdo de voto socialista se autodefinen como socialistas, lo que, en términos generales cuadriplica o poco menos la segunda opción. Tal parece como si pudiera sostenerse que el PSOE gira en torno a un eje de identificación socialista, de tal modo que esta no tiene competencia por la hegemonía en el área del voto socialista. Desde este punto de vista el electorado socialista es menos complejo que el propio del Partido Popular.

La segunda posición se la disputan los que no aciertan a autodefinirse en las categorías que el sondeo ofrece y los electores de opinión socialdemócrata. Llama la atención que pese al constante recurso a la identificación socialdemócrata por parte de las distintas direcciones del PSOE la misma corresponda a menos de un octavo de su base electoral. Vistas así las cosas no parece exagerado señalar que el constante recurso a una identificación “SD” por parte de las sucesivas direcciones del partido no está en consonancia con las opiniones de su base electoral, y, en este sentido, no parece ser una idea particularmente brillante.

La señalada transversalidad del electorado socialista se ve corroborada desde la perspectiva que aquí se considera. Para el caso de las legislativas de 2008 el 15,7 de los electores que recordaban haber votado al PSOE pertenecían al área ideológica dominada por el PP. Desde las anteriores legislativas ese porcentaje se ha deteriorado conforme el PSOE se contrae en torno a su “núcleo duro”, pero aun así una media del 11,6 del recuerdo de voto socialista posterior a 2011  se halla en el área ideológica que teóricamente corresponde al PP.

En contrapartida la presencia de otras discursos ideológicos generalmente considerados como “ de izquierda” es muy escasa en el electorado del PSOE. Los autoconsiderados progresistas, sin más, son del orden del 10% del electorado socialista de media, en tanto que el siguiente grupo a considerar, los ecologistas,, obtiene de media esta legislatura un escaso 2,7. Llama la atención en este sentido el diminuto aporte feminista (una media del 0,5% del recurso de voto de esta legislatura), que no se corresponde en absoluto con la influencia que el discurso y los militantes feministas tienen en el partido y en sus grupos parlamentarios. Cuando los democristianos multiplican por cuatro a los feministas y los primeros no están y los segundos sí hay algo que no funciona.

Si no me equivoco el fuerte pluralismo del electorado socialista plantea al PSOE cuanto menos dos retos: el primero , y fundamental, es el de la problemática posición de un Partido Socialista que no tiene un proyecto socialista identificable. Cuando casi la mitad, y la mitad más fiel, de los apoyos electorales prefiere la denominación socialista a la socialdemócrata es claro que dotarse de un proyecto socialista identificable como tal es a la larga esencial para la supervivencia del partido como formación política importante. Es cierto que ese no es un problema específico del PSOE, más bien lo es del conjunto de la socialdemocracia europea, pero ello no empece que ,a largo plazo, ese un problema que exige solución so pena de supervivencia. El segundo tiene que ver con el modelo de partido, toda vez que es claro que el actual no ofrece respuesta alguna a la necesidad de expresión de esa pluralidad, y tiende a agravar la crisis de representación de que el sistema político adolece. Alguna clase de institucionalización del propio pluralismo y de su expresión política está en el orden del día.

Alfara del Patriarca, octubre de 2015.

 

 

 

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