¿Hacia un Neoleviathan? (Por Javier Pinazo)

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    Un reciente ensayo del Profesor Ramió titulado “Una Administración pública de futuro sostenible económicamente innovadora en el contexto de la globalización“, en Cuadernos de Gobierno y Administración Pública, nº 3-2, ha tenido por objeto una muy oportuna reflexión y análisis sobre cómo puede y cómo debería ser la Administración Pública para la mitad de este siglo XXI. Ensayo atrevido pero muy oportuno habida cuenta que el problema estructural de las Administraciones Públicas de todo el mundo es el de una absoluta falta de identidad estratégica. Todas las reformas administrativas, han sido a muy corto plazo sin miras a una anticipación a los acontecimientos. Esto es también a mi juicio un síntoma de la falta de enfoque científico en la Gestión Pública.

    Se apunta, en el marco de la difícil factura de la prospectiva, un racional diagnóstico centrando en tres grandes retos que se contemplan como alcanzables con una visión política sólida consistente, estratégica y proactiva, a saber:

    1. su sostenibilidad económica, que los especialistas prevén como muy compleja o casi imposible.
    2. la capacidad de ser innovadora en el contexto de una sociedad del aprendizaje, posibilidad en que los especialistas se muestran muy escépticos.
    3. la reubicación del Estado y de sus Administraciones Públicas en el contexto de la globalización y de un mayor protagonismo de la dimensión local de la mano de las grandes ciudades.

    BOURBON-BUSSET en su Filosofía política o Elementos de la Ciencia de Gobierno y de Administración de 1834, diría con lógica socrática que la mayor impostura es querer dirigir y gobernar a los hombres sin tener talento para ello. Se preguntaría ¿en que se funda pues la filosofía política, ese arte de gobernar, tan bello, tan difícil y tan noble? pues para Bourbon (…) el ‘magistrado’ encargado de la administración interior debe velar por la educación física y moral de los niños, la construcción de caminos, canales, mercados en pro del comercio, asegurar mediante reglamentos las buenas costumbres mercantiles, la correspondencia de la moneda nacional con las extrajeras, el amor a las letras ya las artes, arraigar en el corazón de la juventud el amor a las buenas costumbres y a la virtud, dirigiendo sabiamente los estudios y, por último, hacer del amor a la patria la más sólida de todas las virtudes, estrechando de este modo los vínculos de la familia.

    De su parte el ‘jefe de un Estado’ o el principal ministro contrae todo a la unidad de acción, enlazando entre sí las partes que le parecen distintas, para que la legislación, la religión y el poder ejecutivo concurran todos a un mismo fin. Domina a los hombres y a las cosas, sujeta los sucesos a sus cálculos, y perfecciona, anima y dirige a un mismo tiempo los resortes visibles u ocultos de la maquina política (…)

    Lo que pedía Bourbon para su siglo XIX y su modelo liberal de Estado, se vio aceptablemente culminado en la década de los setenta del Siglo XX con el clímax del Estado social Administrativo, en el que la Administración actora fue fundamentalmente la del Estado-nación, funcionando como un Leviathan dirigido (Bourdeau) o protector.

    Lo que Ramio plantea ahora en el apartado c) me parece que se aproxima a la idea de un ‘Neoleviathan’ como una nueva suerte de Administración Pública superadora del Estado actor ante la crisis del modelo nacional postwesfaliano (Crozier). Este descontextualizado paradigma dominante del S. XX está siendo superado por la glocalización y sobre todo sobrepasa de lejos al perfil tipo de gobernante, que aún se legitima por una difusa razón de estado.

    El Neoleviathan es una suerte de nueva lógica superadora del ‘Estado neoweberiano’ actual (Pollitt) sobre restos del Estado administrativo y alejado de las propuestas del ‘Estado Neoadministrativo o mínimo’, y con nutrientes de las propuestas ya reales de ‘Nueva Gobernanza pública’ o ‘Gobernanza de la era digital’. Pero no es nada fácil pronosticar sobre el futuro más o menos mediato del Estado-Leviathan y la materialización de un ‘nuevo Leviathan’ vistas las diversas perspectivas, pues la alegoría bíblica tiene una lectura positiva o negativa, tanto en lo cultural como en lo político según el ‘qué’ y el ‘como’ de este.

    Como ejercicio propedéutico a esta tensión conviene recuperar algunas opiniones relevantes sobre las características sustanciales, funcionales y de contenido del viejo Leviathan que dejamos meramente expuestas en orden cronológico para su intelección contextualizada.

    Así, se comienza con la imagen del antiguo testamento sobre el Leviathan que lo identifica como Satanás, vencido finalmente por Dios (…) En ese día, el Señor castigará con su espada feroz, grande y de gran alcance, Leviathan, la serpiente que se desliza, Leviathan la serpiente enrollada. Él destruirá al monstruo del mar, Isaías, 27:1 (…).

    Para HOBBES el Leviatán, Estado o Civitas es la construcción de un pacto social para remediar el ‘estado de naturaleza’ en el que los seres guiados por el instinto de supervivencia, el egoísmo y la ley del más fuerte se hallan en una guerra de todos contra todos, que haría imposible el establecimiento de sociedades en paz y la armonía. En 1651 escribiría en el capítulo 17, de El Leviathan (…) Si el orgullo no se inclina ante la diosa de la justicia  ni se redime mediante la gracia, entonces se rendirá ante el Leviathan que es el rey de todas las criaturas soberbias. Si las almas no pueden participar en el logos, entonces el soberano que inspira terror en las almas será la esencia del Estado. El rey de la arrogancia debe romper al amor sui que el amor dei no puede doblegar (…)

    Desde el liberalismo diría MADARIAGA en Anarquía y Jerarquía en 1935 que (…) la finalidad del individuo como hombre y su subordinación al Estado como ciudadano son perfectamente compatibles, porque el Estado sirve al hombre en la esfera de los fines y de los valores y es servida por él en la de las funciones y los medios, o en un palabra, el ciudadano es para el Estado y el Estado es para el hombre (…)

    Carl SCHMITT, desde su enfoque decisionista y totalitario en El Leviathan en la Teoría del Estado de Thomas Hobbes. Significado y fracaso de un símbolo político, de 1938 (…) El Estado ya no es un ser amenazador, un monstruo omnipresente, sino un animal domesticado, ha pasado a ser, como los animales prehistóricos, un simple objeto de contemplación en un museo (…).

    En 1948 el más notable de los administrativistas americanos WALDO en su obra El Estado Administrativo diría (…) ir que el término Estado Administrativo al que quizá yo haya ayudado a popularizar, es un pleonasmo, algo así como un cubo de seis lados. Es posible que esta expresión sirva para destacar lo destacable, pero todos los Estados, son administrativos o no son Estados (…). En su ensayo El Papel de la Administración en la Sociedad Moderna (1953)   diría que (…) el bienestar, la felicidad y hasta las vidas de todos nosotros se basan, en grado considerable, en el desempeño de los mecanismos administrativos que nos rodean y nos mantienen. Querámoslo o no, la Administración debe ser preocupación de todos, si deseamos sobrevivir más nos vale mostrarnos inteligentes al respecto (…) . Y en El Estudio de la Administración Pública,(1964)diría que esta es (…) la organización y dirección de hombres y materiales para lograr los propósitos del gobierno, es el arte y la ciencia de la dirección aplicada a los asuntos del Estado… la Administración puede ser considerada como el mayor invento y artificio por el que los hombres civilizados en sociedades complejas tratan de controlar su cultura, por el que intentan alcanzar simultáneamente –dentro de los límites de su ingenio y conocimiento- los fines de estabilidad y los fines de la trasformación (…)

    MARITAIN desde la filosofía política cristiana en El hombre y el Estado (1950) nos diría que el ser humano como individuo es para el cuerpo político y el cuerpo político es para el ser humano como persona. En modo alguno el hombre es para el Estado, sino el Estado para el hombre. Posición diametralmente opuesta a la musoliniana del todo en el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado.

    Ya más reciente y en el marco de la deconstrucción ideológica del Leviathan podemos leer a G. J. FRASER-MOLEKETI directora del grupo de Gobernanza democrática de la ONU en el marco del Congreso IIAS de 2011 que (…) Sufrimos aún en algunos lugares un fuerte ataque contra el Estado administrativo, que vio la luz del día durante la Gran Depresión y prosperó en el camino de la reconstrucción post-guerra, la descolonización y los esfuerzos de desarrollo, durante los años 1950 y 1960 (…).

    NORQUIST (2002) uno de los políticos más influyentes en la Administración de George W. Bush y promotor de las rebajas fiscales para el ciudadano diría (…) no quiero abolir el Gobierno, me conformo con reducirlo hasta un tamaño que nos permita ahogarlo en la bañera (…)

    POCHARD (2007) en “Sobre el Gobierno receptivo, responsable y respetado: hacia una nueva teoría de la Administración Pública” manifestó la necesidad de plantearse cuáles han de ser las funciones del poder público –representado por el Estado y la Administración Pública– que se desarrollan en la actualidad y las que requiere el futuro. En este marco debería garantizarse el control de las fuerzas y amenazas que pesan sobre el mundo tales como: el poder de las ideologías y los extremismos ( especialmente los de tipo religioso), el poder de las fuerzas ocultas (mafias, sectas, drogas), el uso de los descubrimientos científicos, los poderes económicos y financieros. Frente a esos titanes es preciso Estados fuertes y poderes públicos capaces, afirmación hecha siguiendo el pronóstico de Ernst Junger sobre el siglo XXI como el siglo de los titanes.

    En la obra del 2009  del británico Robert JESSOP titulada El futuro del Estado capitalista, se  analiza la  relación entre capitalismo y Estado del Bienestar, con la hipótesis teorética  de que capital y trabajo, como elementos centrales del  capitalismo, no son reproducibles con dosis de estabilidad en el juego del mercado, sino que se hace indispensable, la participación del Estado como proveedor de mecanismos de regulación y gobernanza.

    SORENSEN en La transformación del Estado. Más allá del mito del repliegue de 2010 advierte que (…) El mundo está cambiando y se ha abierto un nuevo debate acerca del destino del Estado. El Estado sigue siendo la forma dominante de la organización política universal, pero se lo desafía desde ámbitos muy distintos, incluidos las fuerzas mercantiles globales, las instituciones internacionales y los movimientos populares. ¿Hay un “repliegue del Estado” o es el enfoque “estado-céntrico” el más convincente? Los estudiosos no están de acuerdo pero, en lugar de dejarse atrapar en el debate de si “el Estado pierde” o “el Estado gana” hay una actitud más convincente, esto es, la idea de la “transformación del Estado” que está abierta a cambios en ambas direcciones (…).

    Estas opiniones reflejan el debate sobre el estado de la ‘cuestión del Estado’ y el porvenir de su ‘sustituto administrativo’, para el que seguirá siendo válida la alegoría del leviathan satánico, si fuera en contra de la sociedad en lugar de protegerla de los lobos individuales o los titanes asociados de hoy.

    Si el Neoleviathan no cumple su razón de ser, razones no faltarán para la tentación de otra ordenación (natural) de la sociedad frente a la organización (normativa) del Estado y terminar por conducir a las comunidades a la autogestión de su espacio vital efectivo y que como ley en la ‘Teoría de la compensación-interacción’, se cumplirá desde la explicación de Schindler de la conexión entre estado y sociedad.

    *Artículo redactado por el Prof. Javier Pinazo

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