Conferencia del Embajador de la Escuela Diplomática sobre “el sistema de reclutamiento y formación en la carrera diplomática”

Todo sirve, si no es para aclarar el futuro, es para ver a otras personas de mundos diferentes, aunque no vayamos a pertenecer a él. Tener la oportunidad de escuchar a D. José Luis de la Peña Vela, embajador-director de la Escuela Diplomática en nuestra Universidad es algo que, como mínimo, nos lleva a abrir una ventana y poder ver algo de luz, si bien podemos no querer mirar por ella, sí al menos contemplar esa entrada… o salida, quizá mejor dicho.

D. José Luis comenzó su intervención hablando de la Escuela Diplomática como institución histórica dedicada  a la formación de Diplomáticos/as, y diferenciando asimismo el significado de las “relaciones exteriores”, la “política exterior”, la “acción exterior” y el “servicio exterior”. Enfatizó de manera especial la diferencia entre la “Carrera Diplomática” y el “Cuerpo Diplomático”, y es que la primera es un cuerpo superior de la Administración Pública al que se accede por oposición y en función del momento; está formado por los diplomáticos españoles. Por otro lado, hablar de cuerpo diplomático es correcto cuando se hace referencia a aquellos diplomáticos extranjeros acreditados en un país en concreto, en Madrid en este caso. El énfasis viene por la confusión de los medios de comunicación al tratar cuestiones diplomáticas.

Además, diferenció entre las diferentes categorías de la carrera diplomática, con una jerarquía similar a la militar (así establecida internacionalmente de manera común). De menor a mayor, se encuentra el “Secretario de Embajada” (1º, 2º y 3º rango), el “Consejero de Embajada (mismos rangos), el “Ministro Plenipotenciario” y el Embajador. Ahora bien, también cabe diferenciar entre este último, tres formas de actuar como tal. Es decir, que, en primer lugar, un diplomático de carrera puede ser embajador. En segundo lugar, puede no tener el rango de embajador, pero por una decisión del Consejo de Ministros se es durante un tiempo en un destino concreto. Y, por último, existen los “embajadores políticos”, y es que cualquier ciudadano puede ser nombrado por el Consejo de Ministros como uno de los máximos representantes de España.

Hizo referencia también a la prueba de acceso a la carrera diplomática, dividida en varias partes: Una prueba de cultura general, tipo test, un comentario de texto y una entrevista, examen sobre el temario, dividido en a) derecho internacional público enforcado al diplomático, b) parte de Derecho más general, civil,  mercantil, etc, c) Historia de las relaciones internacionales y d) Economía. Se escoge al azar una pregunta de cada bloque. Y, por último, en lo referente a los idiomas, inglés y francés obligatorios; traducción inversa de textos, es decir, del inglés al español y otro texto del español al inglés. Lo mismo con el francés. Otros idiomas, como chino, ruso, árabe o incluso alemán, “suman puntos”. De todas maneras, en la página de la Escuela Diplomática se pueden descargar partes del temario y aparece todo más detallado.

Sobre los destinos, señaló que siempre se publican las plazas vacantes y los diplomáticos solicitan en función de sus preferencias diferentes lugares, cinco como máximo. Ahora bien, los destinos pueden ser voluntarios o pueden ser forzosos, pues los “diplomáticos participan según las circunstancias”. En cuanto a las embajadas, explicó un poco su funciomiento y  estructura. La parte central es la Cancillería, y “alrededor” se encuentran las oficinas sectoriales para cuestiones concretas.

Por último, y bastante relevante para aquellos que deseen verse en el plano internacional, habló del Máster Interuniversitario en Diplomacia y Relaciones Internacionales, de 1 año celebrado en Madrid. Por un lado, es un “mecanismo de ayuda” para acceder a la carrera diplomática, “sirve como preparación para la oposición”. Pero, por otro lado, se puede realizar de forma independiente, sin necesidad de entrar en la Carrera Diplomática. Esto es significativo, pues las exigencias son las mismas para alguien que quiere ser diplomático que para aquél que no lo quiere ser. Además, la nota media de expediente no es muy elevada, un 7. La prueba de acceso son 2 preguntas de actualidad internacional y no se ofertan más de 100 plazas, aunque suelen acceder 85 o 90 personas.

 

Sin duda, una ventana que si uno quiere, puede abrir, y si lo ve preciso, bajar de donde esté para abrir la puerta con un curioso cartel a la altura de la mirada en el que pone: futuro.

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