Fernando Murciego, periodista de Eurosport: trabajo, perseverancia y suerte

Fernando Murciego, primero por la izquierda en primera fila, junto a Rafael Nadal y el equipo de Eurosport en la presentación de Roland Garros.

Fernando Murciego, ex alumno de Periodismo de la Universidad CEU Cardenal Herrera y periodista en Eurospot, escribe sobre su experiencia como periodista deportivo:

¡Periodismo deportivo, cómo mola! Esta frase seguro que la habéis escuchado miles de veces. ¿Cuántos de vosotros os habéis imaginado cubriendo un evento internacional? ¿O entrevistando a ese presentador que te encanta desde pequeño? ¿O comentando en directo esa final que no te perdías por nada del mundo? Sí, yo también era como vosotros. También el que le quitaba la voz al FIFA para suplantar a Manolo Lama, el mismo que vio cómo un hobby se transformaba poco a poco en una necesidad. El que aceptó que el deporte no era lo suyo,  así que dadas mis pocas aptitudes para jugarlo, sería mejor contarlo. Desde el momento en que descubrí esto hasta que lo cumplí han pasado algunos años (¡todavía tengo 26!), aunque a veces parezca toda una vida, con sus momentos de tocar el cielo y también los de duda. ¿Dónde está entonces el secreto para llegar? Trabajo, perseverancia y suerte.

En una entrevista con Juan Carlos Ferrero.

Lo bueno de esta profesión es que, desde un primer momento, no te esconde nada. Estamos ante un camino puramente vocacional en el que uno entra convencido de que estará dispuesto a entregarlo todo. No importa el peaje a pagar, ni tampoco lo que tarde en llegar la recompensa, simplemente empiezas a caminar porque es justo ese trayecto lo más bonito de la aventura, sin importar el desenlace. En este gremio no verás a gente desganada o indiferente (si los hay, no durarán mucho). No es nuestro estilo. ¿Y qué estilo es el nuestro? Muy fácil, un estilo de vida: el de estar siempre atento a la actualidad, buscar la información más veraz, tener esa necesidad de contrastar cada palabra que escribes, intercambiar horas de descanso por horas de documentación… en definitiva, dejar que el periodismo se adueñe de tus 24 horas diarias, sin importar dónde o con quién estés. Así es el periodismo deportivo, sé que suena esclavo, pero en ocasiones lo es, en otras te generará conflictos personales, hasta de salud, pero insisto: no encontraréis sensación más dulce al final de la jornada. Si no os merece la pena, mejor cambiad de barco.

Con Albert Costa.

Pero en este viaje no todo es tan bonito. En mi caso, siempre recordaré las palabras de Elías Durán en el primer día de clase, hace casi una década: “¿Os gusta el periodismo? ¿Queréis trabajar en esta profesión? ¿Es vuestro sueño? Os lo van a poner muy difícil y lo que no estén dispuestos a trabajar duro mejor es que se lo piensen”. Primer minuto de partido y primer palazo en las costillas, aunque no negaré que me atrapó su sinceridad, me conquistó. Palabras duras que a algunos les puso contra la pared y a otros nos multiplicó la motivación. Aun así, Elías no mentía, simplemente anticipaba la jugada. Solo hizo de filtro para reclutar a los que de verdad teníamos aquel sueño entre ceja y ceja.

Han pasado casi cinco años desde que terminé de estudiar y en este tiempo he visto de todo. Gente con luz propia que ha triunfado, otros menos brillantes que a base de constancia han encontrado su lugar, compañeros exquisitos que no tuvieron suerte, que no se les dio la oportunidad o que tiraron la toalla por falta de paciencia. Lamentablemente, éste último caso es el que más veces vi repetirse, pero claro, todos fallaron a uno de mis lemas favoritos: El que la sigue, la consigue. En mi caso la seguí y la conseguí, aunque podríamos decir que mi historia es excepcional.

Con Carlos Moyá.

Recién acabada la carrera me marché a Madrid para estudiar un Máster en Periodismo Deportivo y antes de terminarlo ya estaba escribiendo en un medio sobre tenis, la gran pasión que me movía. No era un trabajo contante, tan solo una colaboración por la que ni siquiera cobraba, pero yo le ponía todas las ganas. Era joven, tenía toda la vida por delante para aprender y para mejorar esas condiciones, pero ahí ya quería ser el mejor en lo mío. ¿Qué cosa mejor tenía que hacer? Así estuve durante medio año, creciendo y ganando popularidad, hasta que de la noche a la mañana me contactaron de la mejor página web especializada en tenis del país para TRABAJAR con ellos. Y lo pongo en mayúscula por que sí, esta vez sí había un sueldo por medio. Dos meses después, cuando todavía me estaba frotando los ojos (¡¡me estaban pagando por ver partidos de tenis y contarlos!!), mi teléfono volvió a sonar, pero esta vez el emisor era un gigante de la comunicación. Nada menos que Eurosport, una cadena privada de televisión, buscaba comentaristas para el próximo torneo de Roland Garros. Era 2015 y tres años después ahí sigo, preguntándome por qué yo. Un milagro que, por si acaso, me encargo de mantener a diario con tenacidad, ilusión y trabajo. No hay relajación, aquí si paras te adelantan por la izquierda, mucho más en una época donde las nuevas tecnologías y la era digital te ofrecen tantas posibilidades como uno quiera imaginar. ¿Alguno de aquí todavía no usa redes sociales? ¡¡A qué esperáis!!

En una entrevista con David Ferrer.

En fin, ‘qué suerte’, pensaréis. Muchísima, pero la suerte empezó ya en el año 2009, cuando decidí empezar a formarme en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Aunque ese era un paso que tenía claro ya dese hace tiempo. Qué razón guarda ese comentario tan repetido y a la vez tan infravalorado que dice: “Ahora tienes ganas de terminar la carrera, pero en unos años la echarás de menos”. No puedo estar más de acuerdo. Está claro que encontrar un trabajo y empezar a ganarte la vida por tu cuenta te hace sentirte en una escala de satisfacción incomparable, digamos que es el objetivo a toda una carrera universitaria. Sin embargo, imposible no pensar en todas las vivencias, emociones, debates, risas, contactos y algún llanto que dejé atrás en esta Facultad. Ellos fueron los que me enseñaron y me iniciaron en esta profesión, a los que estaré eternamente agradecido y a los que os invito a exprimir al máximo. Cada clase, cada charla, cada profesor, cada hora de reloj dentro de esas aulas es un regalo por el que pagarían muchísimos alumnos. Un aprendizaje y una formación excepcional de la que presumo allá donde voy. Aprovechadlo, de verdad, porque esos momentos nunca volverán.

En una entrevista a Manolo Santana.

Mi experiencia post-universitaria reunió todos los factores para que hoy os la esté contando aquí. Sin embargo, lo que a mí me pasó no es lo habitual, mi caso es el de un afortunado que trabajó, perseveró y tuvo suerte: las dos primeras podéis controlarlas, la última ya no. Mi consejo: no paréis. No abandonéis nunca vuestro sueño, solo pierde el partido quien deja de intentarlo. Sea más tarde o más temprano, si lo que deseas de verdad es el Periodismo, al final el Periodismo te acaba aceptando. Y por supuesto, nunca dejéis que nadie os diga que no podéis hacer algo. Hace tres años muchos apostaron que Rafael Nadal nunca volvería ser número 1 del mundo, que ya no ganaría Grand Slams, que estaba acabado. Valientes inconscientes. No sabían que Rafa nunca entrenó por esos objetivos, sino porque ama este deporte y disfruta jugando al tenis. Por pura vocación, esa voz interna que te dice ‘O esto o nada’. Y vosotros, ¿qué haréis? ¿Dejaréis el partido a medias o lucharéis hasta el final? Si habéis tardado menos de un segundo en responder, bienvenidos al oficio.

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