Bolonia la dotta, la grassa, la rossa…la Erasmus

Hola a todos, mi nombre es Elena, estudio periodismo, publicidad y relaciones públicas y durante un año he podido disfrutar de la experiencia Erasmus en Bolonia, gracias a la cual, he podido aprender de la cultura de este país y me ha permitido conocer mejor las costumbres y tradiciones italianas.

Cuando te dicen que te vas de Erasmus a Bolonia, te imaginas viviendo en una ciudad perdida arriba de Florencia y debajo de Milán, comiendo spaghetti a la boloñesa a todas horas. Pero cuando llegas allí te das cuenta de que nada era como te habías imaginado y que era mucho mejor.

Empezando por la más importante, los spaghetti no se llaman a la boloñesa, sino al ragú y no solo tienen ese plato sino que la gastronomía boloñesa es de las más ricas del país, los tortellini, la mortadela o la lasaña nacieron aquí y además, es la ciudad de Italia donde mejor se come, por eso aquello de la grassa.

“Esta experiencia me ha inspirado al 100%, regreso con más confianza en mí misma.”

Es una ciudad estudiantil, joven y dinámica que está hecha casi por estudiantes y para estudiantes gracias a toda la oferta cultural y de ocio que ofrece (festivales, museos, pubs y discotecas, la pinacoteca nacional italiana…).

Tiene un gran encanto medieval que guarda una riqueza histórico-cultural envidiable. Desde sus dos torres monumentales, las famosas Due Torri, hasta sus cientos de iglesias, claustros y la Universidad, la más antigua del mundo, por eso aquello de la dotta.

El olor a leña, pizza y pasta que llena por allá por donde pases y el característico color rojo de sus calles, por eso lo de La rossa, hacen de los paseos por la ciudad una de mis cosas favoritas en Bolonia. Además gracias a sus 40 kilómetros de pórticos de distintos órdenes arquitectónicos, se puede pasear aunque el tiempo no acompañe, que en invierno suele ser la mayoría de veces.

Bolonia posee el núcleo ferroviario más importante de Italia y dada su céntrica ubicación lo cual me facilitó poder viajar por toda Italia. Sin duda volveré a disfrutarlo porque realmente merece la pena, toda Europa tiene mucho que envidiarle.

Antes de irme, algo me decía que esa ciudad tenía algo para mi y a día de hoy le debo muchas cosas. Bolonia me ha regalado música ya que en ella suena la música de distintos estilos y procedencias; me ha regalado a personas maravillosas en cada parte del mundo; me ha regalado una dosis de realidad y madurez; me ha regalado muchos momentos increíbles.

Pero sobre todo me ha inspirado al 100% en todos los aspectos, me ha hecho preguntarme cosas que jamás hubiera pensado que me preguntaría, ha hecho que volviera a confiar en mi misma, volverme a España con el corazón lleno y que pudiera sentir miles de cosas en tan poco tiempo… miedo, dudas, alegría, impaciencia, deseo, felicidad, melancolía y tranquilidad.

Bolonia me ha regalado un hogar.

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