“Franz Kafka o la acusación como condena”: el libro de Miguel Catalán que no puedes perderte

Portada de la obra Franz Kakza o la acusación como condena, de Miguel Catalán
Portada de la obra Franz Kakza o la acusación como condena, de Miguel Catalán

Miguel Catalán, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad CEU-UCH, acaba de publicar un libro sobre las relaciones entre ética y derecho. Titulado Franz Kafka o la acusación como condena, se trata de un estudio que indaga en la relación entre las nociones de vergüenza, culpa, acusación y condena, tal como la establecen las novelas y relatos del escritor checo.

El libro estudia también, a través de la antropología, la historia, la filosofía moral y la filosofía del Derecho el significado de la acusación pública y la investigación judicial, y en concreto el modo en que ambas pueden suponer, en sí mismas, una forma de condena moral que no prescribe o se cumple con el tiempo, a diferencia de la judicial.

La crítica ha calificado ya esta obra como “un ensayo fuera de lo común, apartado de la crítica literaria mitómana y halagüeña, que pone la lupa en la virtud del perspectivismo, y hace un repaso judicial de obras concretas, algunas de las cuales son médula espinal del universo kafkiano“.

Os dejamos un extracto:

“Sirva como confesión personal que al leer por primera vez los capítulos iniciales de El proceso aventuré que el propio K. llegaría a sentirse culpable, inducido por la existencia misma del proceso, de un delito que sin duda debía de haber cometido. Suponía este lector que pronto, quizá en el próximo capítulo, K. emprendería una búsqueda retrospectiva de errores y deslices de su pasado que pudieran explicar la investigación judicial y la apertura del sumario. Mis expectativas se vieron defraudadas. Y, sin embargo, la novela muestra mediante el desasosiego interior de K. que cualquiera puede ser procesado bajo el supuesto de haber incurrido en una falta tipificada por la ley. Me refiero a la perspicaz observación de Marcel Proust según el cual a veces sentimos vergüenza cuando alguien nos acusa de una falta que no hemos cometido. Ello se debería a que la acusación cobra sentido de forma inesperada al poner mentalmente en la balanza la cantidad de veces que hemos incurrido en alguna falta sin que nadie nos haya descubierto, y por tanto, acusado; quizá el denunciante yerre en este caso, pero nos juzgamos muy capaces de hacer algo tan ilícito como aquello que ahora injustamente se nos echa en cara.”

La obra puede adquirirse en este link. ¡Esperamos que os guste!

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