3 Claves para entender la era de la Posverdad

Hace unos días, el estudiante Pau March asistió a las III Jornadas de Comunicación Política organizadas por la Asociación Valenciana de Politología, la Asociación de Comunicación Política y la Universidad CEU Cardenal Herrera. Las Jornadas giraron en torno a las cuestiones actuales de la comunicación política, así que la palabra “Posverdad” fue utilizada en varias ocasiones. Pau ha redactado el siguiente texto con las tres claves para entender el concepto:

“El término Posverdad está de moda, de hecho, fue la palabra del año durante el 2016, pero ¿realmente sabemos cómo influye en nuestras vidas? A continuación te detallamos tres claves que te pueden ayudar a entender el concepto.

1. No hay política sin comunicación, pero sólo con comunicación no hay política

La Posverdad está relacionada con la Comunicación Política; es en este campo donde ha explotado por completo. El mundo está cada vez más conectado. La información fluye de manera más rápida y el papel del emisor y del receptor es confuso, se ha diluido. Las tres mayores fuentes de información actualmente son: Facebook, YouTube y WhatsApp. Cuánto han cambiado las cosas ¿verdad?

En un mundo en el que, en función de tus gustos o preferencias, los algoritmos matemáticos deciden qué noticias o informaciones deben mostrarte, cabría realizar una pequeña reflexión sobre si este es un modelo comunicacional en el que la obtención de información es veraz, libre y coherente. Pero la realidad es que no tenemos tiempo ni de pensarlo. La inmediatez domina nuestras vidas. No nos detenemos apenas un minuto para pensar, sólo hacemos clic, compartimos o retuiteamos aquello que nos viene ya dado.

La inmediatez domina nuestras vidas

Si extrapolamos este comportamiento social al mundo de la política, encontramos una política real a la que estamos dando la espalda para crear una más interesante acorde con los intereses de los votantes. Se trata de una política que se queda en la superficialidad, en los impulsos, en las ideas que no merecen reflexión, sino acción. Reivindicaciones, consignas, proclamas… adquieren más peso en la decisión del votante que la información publicada en el Boletín Oficial del Estado. Sin embargo, es el BOE el instrumento que definitivamente marca la hoja de ruta, aquello que impacta directamente sobre nuestras vidas; aunque curiosamente, ni políticos ni los medios de comunicación lo tienen como primordial. Importa menos a efectos de comunicación política puesto que influye menos en el comportamiento de los votantes.

2. El orden de prioridades de las personas ha cambiado

¿Conocéis la Pirámide de Maslow? Es un estudio que jerarquiza las necesidades humanas, desde las más básicas hasta las más complejas. En la cúspide del triángulo encontraríamos la autorrealización, como necesidad última y en la base las necesidades fisiológicas: respiración, alimentación, descanso… Hoy a estas necesidades hemos de añadir un par más: tener batería y conexión 4G en el móvil. Esto último parece que nos hace más personas que un sueño reparador, o al contrario, sin batería no nos sentimos personas. Podemos vivir continuamente cansados, pero no sin batería en el móvil. Esto nos define cultural y socialmente. Describe un nuevo comportamiento social, que por tanto, influye en todas las áreas de nuestras vidas, incluida la política.

Estamos continuamente conectados, pegados a la realidad o a la Posverdad. Si esta clave la relacionamos al punto anterior, deberíamos preguntarnos a qué estamos conectados continuamente. Pero no lo hacemos, no tenemos tiempo.

3. Verdad, realidad y confianza

Si la Posverdad nos está diciendo que la verdad, no es del todo verdad; que la realidad que vemos es una parte sesgada, distorsionada o manipulada, entonces, ¿en qué podemos confiar?

Es difícil generar confianza a través de algo diferente a la relación humana de “tú a tú”. Confiamos siempre más en la opinión de un amigo que en las mejores puntuaciones en Tripadvisor, por ejemplo.

La Posverdad se ve superada por algo que no ha cambiado nunca, ni cambiará, que es inmanente a prácticamente todas las culturas del mundo: la confianza en las personas.

En política esto tampoco se reflexiona en exceso. ¿Dónde se encuentra realmente el voto? Si los partidos políticos lo supieran, ¿seguirían haciendo todo lo que hacen: prensa escrita, digital, publicidad exterior, anuncios en televisión, grandes eventos multitudinarios y carísimos, merchandising, mailing, campañas en redes sociales…? Quizá todo esto es necesario, pero si la clave fundamental se encuentra en la confianza personal, si la verdad, como ya hemos dicho, no es la verdad, ¿de qué nos estamos olvidando?.

Habrá que ponerlo como tarea pendiente: REFLEXIONAR. Si tenemos tiempo 😉 ”

¡Gracias, Pau!

Fuente de las imágenes: Pexels

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