Crónica de una oportunidad belga y perfecta

Mi nombre es María y soy estudiante de 3º de Periodismo de la UCH-CEU. El pasado cuatrimestre tuve la oportunidad de formar parte del programa Erasmus+ y cursar 5 meses en la AP Hogeschool de Amberes (Bélgica). Una experiencia que no olvidaré nunca y que me ha ayudado a crecer como estudiante y como persona.

Desde que comencé la carrera rondaba en mi cabeza la idea de realizar un Erasmus durante el tercer curso, pues pensaba que sería el momento idóneo para ello. No me equivocaba. Siempre he sido una persona con ganas de conocer otras culturas, otras ciudades, relacionarme con gente de todos los rincones del mundo, ampliar mis conocimientos y sobre todo viajar. Erasmus era la oportunidad perfecta para mí.

Entre todos los destinos que el CEU ofertaba, Amberes fue el elegido. Me gustaba la idea de vivir en Bélgica y probar los famosos gofres y las patatas fritas, aunque principalmente, la decisión de escoger Bélgica fue fruto de mi pasión por el ciclismo. La región flamenca es la cuna del ciclismo y del ciclo-cross. Amberes era el sitio indicado.

«Conoces a muchísima gente con la que creas un vínculo especial y con la que siempre podrás contar.»

El 7 de septiembre llegué a Amberes, esa ciudad bonita y multicultural con olor a gofre en cada rincón. Allí he podido visitar museos, dar paseos en bici a la orilla del río Escalda, caminar por el centro histórico, salir de bares con los compañeros, e incluso acudir a conciertos de música clásica.

Hablando de la universidad, la AP Hogeschool es muy buena en cuanto a grados de comunicación se refiere. La oferta de asignaturas es amplia y las instalaciones son parecidas a las que tenemos en el CEU. Los profesores fueron muy cercanos y se preocuparon por los alumnos internacionales en todo momento. También los compañeros mostraron su interés en hacernos sentir uno más del grupo. Me he sentido como en casa.

Durante la primera semana, la universidad organizó la Welcome Week. Fue una semana muy importante para nosotros, ya que sirvió para conocernos un poco más, recibir clases de holandés básico y hacer excursiones por la ciudad. Además, la organización de estudiantes ESN se encargaba de programar actividades tanto culturales como lúdicas todas las semanas.

Pero ¿cómo es la vida más allá de la universidad? He de reconocer que las primeras semanas son duras. Echas de menos a la familia y a los amigos, incluso el clima y la comida… pero pronto comienzas a disfrutar, a conocer a gente, a formar parte de un grupo, a sentirte querido.

La vida del estudiante Erasmus es muy diferente. Una vez acabas las clases y haces los trabajos, tienes todo el día para quedar con los compañeros, salir a tomar algo o pasear por la ciudad. No tienes ninguna obligación más allá de la universidad.

Viajas. Viajas mucho, ya que por ser estudiante Erasmus tienes descuentos en hostales, vuelos, autobuses…

Cursar un Erasmus+ ha sido una experiencia única que repetiría una y mil veces. Maduras como persona y como estudiante, aprendes a valorar más lo que tienes, aprendes a resolver los problemas por ti mismo, pero sobre todo disfrutas. Conoces a muchísima gente con la que creas un vínculo especial y con la que siempre podrás contar.

Sin duda, ¡una de las mejores decisiones que he tomado!!

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