¡Todo el mundo tiene sus razones para estudiar Arquitectura!

Dicen que normal es aquello que tú consideras normal, al margen de la opinión que los demás puedan tener. Y eso es algo que aquí en la Escuela Superior de Enseñanzas Técnicas tenemos más que interiorizado. Por eso, cuando nos preguntan sorprendidos sobre cómo somos capaces de enseñar y gestionar una comunidad de estudiantes tan diversa e internacional, no nos queda otra que decir: “No sé… para nosotros es lo normal”.

Ciertamente, entrar a la ESET y sentirte en un entorno tan internacional como el de los estudios de arquitectura más importantes del mundo, o entender que la aproximación a ciertas materias tendrá que ser diferente según el perfil  de algunos estudiantes es algo absolutamente normal para nosotros. Es más, es algo que nos gusta. Nos gusta porque nos da otra visión del mundo.

Porque, si tener la oportunidad de enseñar es algo ya de por sí enriquecedor, el poder hacerlo en un entorno tan rico culturalmente es todo un premio.

Pero sí, debemos admitir también que todavía hay cosas que nos sorprenden. Nos sorprende, por ejemplo, el talento que los alumnos nos demuestran en sus TFG o la cantidad de premios que son capaces de llevarse con sus proyectos. Aunque eso en realidad ya no nos sorprende tanto…¡nos tenéis tan mal acostumbrados que ya empezamos a verlo como algo normal!

Lo que sí nos sorprende, y de verdad, es lo grande que es el mundo. Y cómo ese mundo acaba representado aquí en nuestras aulas de Arquitectura. Porque, admitámoslo, quizás asumamos como algo habitual ver a estudiantes provenientes de América Latina o de nuestros vecinos europeos pero…¿sabíais que también contáis con compañeros de países tan lejanos como Zambia o Malasia?

Priscilla, estudiante de Zambia, nos cuenta que, aunque no se esperaba tanta Física y Matemáticas, al final lo ha visto como algo positivo porque le aporta al grado en Arquitectura un valor que va más allá del mero diseño. Por lo demás, parece encantada con las diferentes culturas que se ha encontrado aquí en la ESET y en Valencia…¡nos encanta verte tan feliz, Priscilla!

Por su parte, conocimos a Qui-Yang este verano cuando vino desde su Malasia natal al curso intensivo de español que la universidad ofrece a los estudiantes internacionales. De lo que nos cuenta, lo que más le gusta de sus estudios es saber que, al final, el trabajo del arquitecto va a tener un impacto en la vida de las personas. Estamos totalmente de acuerdo contigo, Qui-Yang.

Como veis, setenta nacionalidades representadas en el CEU de Valencia, y casi seguro que todas con un “delegado” aquí en la ESET. Compañeros que nos enseñan sobre su cultura, sobre cómo entienden la arquitectura, sobre sus costumbres, sus iconos y sus lenguas. Que nos enriquecen y nos hacen mejores. Y que, por supuesto, en la ESET se encuentran como en casa…¡como es normal!

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