“¿Qué es el Permission marketing?”

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    Fuente: morguefile

    El mundo digital forma parte ya de nuestra vida cotidiana. Avanza a un ritmo vertiginoso, y cada día surgen nuevos conceptos, términos, herramientas nuevas y formas de hacer las cosas. Como no, esto también  afecta a la manera que tienen las empresas de enfocar sus planes de marketing y de utilizar las diferentes herramientas a su disposición. El caso que nos ocupa esta vez es el llamado Permission marketing.

    ¿Y qué es eso del Permission Marketing?

    La traducción del termino de manera literal seria “Marketing de permiso” (aunque más bien es consentimiento), y se basa en la idea de pedir permiso a los usuarios o clientes para que estos den su consentimiento para que les enviamos información relevante o de su interés. Esto último, que puede ser algo sencillo y de fácil aplicación, a la hora de la verdad no es tan sencillo como parece. Muchas empresas nos piden nuestro consentimiento para que nos envíen ofertas o publicidad de sus productos, pero luego no nos envían la información o las ofertas adecuadas. ¿Cuántas veces hemos dado nuestro consentimiento cuando nos hemos registrado en un web de venta online y solo nos mandan ofertas de productos que no nos interesan? Seguro que muchas.

    ¿Y que provoca esto? Pues que el consumidor se cansa y deja de darnos su permiso para que le proporcionemos más información, con lo que al final ese cliente se interesara menos por nuestros productos o marcas, y todo por no haberle dado una debida atención. Hay que tener en cuenta que el usuario nos ha dado su “permiso”, y si nos ha dado su permiso es porque le interesa lo que les ofrecemos, así que si lo hacemos mal, en cierta forma estamos faltando al “compromiso” que hemos adquirido con el usuario.

    Bien utilizado, el permission marketing puede ayudarnos mucho dentro de nuestra estrategia de marketing digital. La clave está en personalizar esos mensajes que enviamos, adaptándolos a cada tipo de usuario. Así deberemos analizar sus gustos, intereses, pautas de compra, formas de pago, preferencias, etc. De esta manera, nos enfocaremos mejor en lo que le interesa al receptor y podremos lanzarle una oferta más personalizada y acorde a sus intereses. Por supuesto, nuestro mensaje no debe de interrumpir la actividad diaria del cliente, ya que sino caeríamos en el llamado marketing de interrupción, consiguiendo el rechazo del mismo a nuestros mensajes.

    Si se consigue lo anterior, poco a poco se ira reforzando la confianza del consumidor en el producto o marca, creando satisfacción y a la larga puede suponer llegar a la tan ansiada y difícil meta de la fidelización del cliente.

    En un mundo donde las consumidores saben igual o más que los propios vendedores, donde hay tantas ofertas a su disposición y donde pueden comparar productos y precios sin mayor esfuerzo que navegar un poco por la red, la diferenciación a la hora de dirigirnos al cliente puede ser la llave del éxito para que nuestro negocio termine funcionando o no.

    Alfredo Esteve Jiménez

    Alumno del Grado en Marketing (Elche)

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