Pop-up para pequeñas empresas

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    Las tiendas Pop-up son un concepto con pocos años de vida, pero que cada vez están más presentes en el mundo de las Ventas y el Marketing. Este tipo de establecimientos efímeros, aparecen en lugares en los que tradicionalmente no asociaríamos a una tienda, y durante un tiempo limitado.

    Son tiendas que se establecen en almacenes, jardines, calles céntricas, y en cualquier lugar que podamos imaginar, se ofrecen productos de una sola marca o de varias y solo es posible visitarlas durante unos días. Su principal objetivo no es vender a una gran cantidad de consumidores ni una gran cantidad de productos, sino crear una experiencia única, dar a conocer un producto determinado o una nueva marca. Con su concepto temporal, consiguen crear la necesidad en el consumidor de ir inmediatamente, generan un miedo a perder la oportunidad de vivir una experiencia de compra única o de adquirir un producto muy específico, con cierto carácter de exclusividad.

    Este tipo de acciones aportan una gran notoriedad a las grandes marcas, durante el poco tiempo en el cual están disponibles son foco continuo de atención y atraen a muchas personas, únicamente por la novedad y por la sensación de exclusividad que genera. Grandes marcas como Chanel, Apple, Adidas o Nike ya han utilizado esta acción de Branding. En mayo de 2015 Chanel presento la nueva versión de su mítica “Número 5” en una Pop up en la Calle Claudio Coello de Madrid, el evento fue todo un éxito y supuso una experiencia difícil de olvidar para sus exclusivos asistentes, que compartieron fotos y comentarios en las redes sociales. Con ello no solo llegaron al público asistente, sino que consiguieron que muchas más personas se vieran atraídas y se interesasen por la marca y por el producto.

    Pero, este concepto Pop-up no sólo está al alcance de las grandes marcas “top of mind” del mercado, sino que muchas pequeñas y medianas empresas pueden llevar a cabo este tipo de acciones. Cada vez más, marcas de todo tipo empiezan su actividad en Instagram y otras redes sociales, venden a través de ellas o de páginas webs propias. Son negocios con bajo presupuesto en marketing y con poca capacidad para realizar acciones de alto coste que les aporten notoriedad. Una solución para este tipo de empresas serían los establecimientos Pop-up, ya que es complicado crear una experiencia de compra de manera online y mediante las redes sociales, esto podría facilitar que este tipo de marcas diera el salto de lo online a lo offline.

    El primer paso sería la promoción del evento en redes sociales entre sus seguidores y el círculo de éstos si consiguen que lo compartan, mediante concursos, por ejemplo. Después el evento puede ser exclusivo de una marca o de varias de un mismo estilo, por lo que con un coste muy bajo conseguirían un impacto muy grande. Gracias a la viralidad que pueden generar conseguirían un aumento de su notoriedad y puede llegar a ser muy eficaz en una estrategia de fidelización del cliente. Este tendrá la posibilidad de vivir la marca y de enamorarse de ella.

    Artículo escrito por Cristina Onielfa García alumna de Dirección de Empresas y Marketing.

    1 Comentario

    1. No me había parado a pensarlo pero me parece un concepto innovador que creo, dará mucho que hablar. Con las ventajas de crear una experiencia única al consumidor y dar una visibilidad y reputación a tu marca. Y si las grandes marcas están apostando por este concepto es porque debe ser beneficioso y traer buenas referencias.

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