Hormigón reforzado con Fibras

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Por César Blecua.

La deficiente resistencia a tracción que poseen los materiales pétreos implica un fuerte condicionante en su empleo para fines estructurales. Históricamente esta limitación se ha subsanado diseñando formas que trabajen exclusivamente a compresión o, en el caso del hormigón armado, mediante el empleo de armaduras encargadas de resistir las tracciones.

Desde hace tiempo se ha intentado hallar soluciones alternativas. Una de ellas, contemplada por la EHE-08 (Instrucción Española de Hormigón Estructural), consiste en incluir en el hormigón fibras cortas aleatoriamente distribuidas en la masa. Estas fibras pueden ser de diversos tipos, si bien son las de acero las más comunes y de las que se posee mayor información.

El anejo 14 de la EHE-08 trata de manera monográfica este hormigón, denominándolo HRF (hormigón reforzado con fibras). Allí se presentan por primera vez en la Instrucción Española las indicaciones a seguir en los proyectos que emplean HRF, incluyendo todo lo relativo a su cálculo, y facilitando un diagrama tensión-deformación en tracción (es ésta la primera motivación del hormigón reforzado con fibras: obtener un material pétreo con un razonable comportamiento a tracción).

El HRF puede tener finalidad estructural o no estructural. Las fibras pueden sustituir parcial o totalmente la armadura, llegando a soluciones competitivas con el hormigón armado convencional. Como casos de aplicaciones no estructurales del HRF cabe destacar su empleo en soleras y revestimientos de hormigón.

Las diferencias más notables entre el HRF y el hormigón armado son su comportamiento isótropo (las fibras están orientadas aleatoriamente, lo que proporciona resistencia a tracción en todas las direcciones), su mayor ductilidad, su mayor control de la fisuración, mejor durabilidad, mayor resistencia a erosión y fatiga. Como posible contrapartida, su docilidad es menor (por la presencia de las fibras en la masa de hormigón fresco), lo que conlleva una mayor energía de compactación.

De acuerdo con la 15ª edición de la obra “Jiménez Montoya. Hormigón Armado” (Ed. Gustavo Gili. Barcelona 2009), que contempla el HRF en su capítulo 7, se aprecia un aumento de la resistencia a flexión en dos direcciones, en comparación con la obtenida con hormigón armado convencional. Ello sugiere que el HRF puede ser una solución muy eficiente para las losas macizas bidireccionales, y la práctica así parece demostrarlo, habiéndose construido con éxito losas macizas con HRF y sin armadura convencional.

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