Hace siete años, una niña y un libro en Mozambique

En Mozambique a estas horas hay una casa; y en una habitación, un libro. Sus tapas deben estar aún bien cuidadas, apenas han pasado siete años desde que lo abrió una niña. Ese día, en aquella casa de Mozambique, la niña descubrió la geometría y supo, sin saberlo todavía, que empezaba a ser arquitecta. Su nombre es Keilla y desde septiembre del año pasado estudia Architecture en la ESET.

“Recuerdo perfectamente las ilustraciones de aquel libro, leerlo y releerlo; después, cuando llegué al instituto descubrí que era buena con la geometría y el dibujo. Durante un tiempo me planteé estudiar ingeniería, pero no tardé en darme cuenta de que lo que me encajaba era la arquitectura”.

Hoy, cuando le preguntamos qué siente al ser la primera estudiante mozambiqueña de nuestro campus, responde con un alegre “Oh, It feels good!”, y nos cuenta que está tratando de convencer a dos compatriotas más para que vengan a partir de septiembre a estudiar con nosotros: “Les estoy diciendo que no se lo piensen, que vengan y que disfruten de todo esto. Es así de sencillo”, nos dice con una gran sonrisa.

El día de su llegada al Curso de Español, en julio de 2017

Llegó en julio del año pasado, un mes y medio antes de empezar las clases. Aprovechó esos días para matricularse en el Curso de Español para estudiantes internacionales del Servicio de Idiomas. Vino sin conocer mucho de nuestra lengua y apenas nada de España: “Para mí España eran Madrid y Barcelona. Me resulta difícil imaginarme en Valencia, un lugar que apenas conocía. ¡Ahora me resulta imposible imaginarme tan feliz en otra parte de España que no sea aquí!”, nos dice.

cada compañero de clase viene de un país distinto. ¡es increíble!

En este primer año no ha parado: “He estado seis veces en Madrid, he ido también a Barcelona y mi siguiente parada será Sevilla”, nos cuenta, “me encanta la sensación de descubrir ciudades nuevas por mí misma, experimentar, salir de mi zona de confort”. Hoy conoce mejor nuestro país pero también se conoce mejor a sí misma: “He aprendido de mi que soy una persona más abierta de lo que pensaba y que también soy más fuerte de lo que podía imaginar”.

Junto a sus compañeros trabajando en un proyecto

Confiesa que no esperaba encontrar tantos estudiantes internacionales (“Es increíble pero…!cada compañero de mi clase procede de un país distinto!”), y que le ha sorprendido el entorno y la ubicación del campus: “Es un espacio tranquilo, ofrece muchas facilidades para moverte y tiene una calma inspiradora. Es ideal”, afirma Keilla.

 

Su intención es realizar al menos dos movilidades internacionales mientras cursa el grado de Architecture. Lo tiene tan claro que no duda a la hora de apuntar los destinos elegidos: “Primero iré a Italia y luego quiero hacer una estancia en Portugal“. Cuando le preguntamos cómo se ve en el futuro dice que se imagina convertida en una “brillante arquitecta”. 

La última y nos vamos: ¿cómo explicarías tu pasión por la arquitectura?  Y Keilla se queda mirando los perfiles del edificio que nos acoge. Tarda un segundo o dos o más en contestar: “La belleza de un edificio atrae mi atención, no puedo evitarlo, es la belleza, supongo”.

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