Dolor crónico, ¿factor de riesgo para el deterioro cognitivo?

El deterioro cognitivo (DC) es una etapa intermedia entre el deterioro cognitivo normal debido al envejecimiento y la demencia, situación patológica.

Símil dolor crónico y deterioro cognitivo
Imagen 1. Realidad tras el dolor crónico y el deterioro cognitivo

Si bien son numerosos los factores que se han relacionado con el DC, en la entrada de hoy analizaremos su posible relación con el dolor crónico.

De manera similar a la presencia de un iceberg, estas patologías presentan una larga lista de procesos que las preceden. Ambas afectan de manera directa al paciente y a sus cuidadores, considerándose lentas y degenerativas. Ambas muestran tan sólo un ápice de la realidad que su presencia acarrea.

¿Qué es el dolor crónico?

Se entiende como dolor crónico la presencia del mismo de forma continuada durante 6 meses o más. La duración puede ser de años, siendo normalmente originado por una patología mayor.

La principal diferencia respecto al dolor agudo es la duración y la aparición. El dolor agudo suele presentarse de manera repentina, siendo normalmente intenso y de corta duración, puesto que cumple con una función de alarma.

Evolución dolor crónico
Figura 1. Fases del dolor crónico. Evolución

Por el contrario, el dolor crónico puede comenzar como una simple molestia e ir evolucionando, bien por el aumento de su intensidad (que sintamos más dolor) o bien porque interfiera en nuestras actividades diarias (figura 1). Al no tener utilidad alguna, este dolor pasa a considerarse como una enfermedad.

Cabe destacar que esta dolencia no es inherente a la edad. Por ello, es muy importante identificar de manera adecuada la causa de la misma.

Un buen abordaje del dolor permitirá mejorar la calidad de vida y mental del paciente.

 

¿A quién afecta?

Aproximadamente, el 30% de los adultos mayores de 65 años lo padecen. Este predomina en la población con bajo nivel de estudios, viudas y en mujeres.

Además, se ha visto mayor presencia de dolor crónico en pacientes diabéticos, con disnea, discapacidad o con síntomas depresivos.

¿Dónde afecta este tipo de dolor?

Respecto a las áreas de dolor crónico más frecuentes, destacan en dolor dorsolumbar, las articulaciones y las extremidades. Estas son zonas características de las enfermedades reumáticas, las cuales se originan por el desgaste del aparato locomotor o como consecuencia de alteraciones en el sistema inmunológico.

Así, mayores investigaciones serán necesarias para comprobar si la relación a estudiar es el DC y el dolor, o si por el contrario atañe al DC y al reumatismo.

¿Existe un tratamiento para el dolor crónico?

Mujer mayor con pérdida de memoria

Si bien el dolor crónico puede interpretarse como una dolencia añadida para el paciente, no debe considerarse su presencia como algo normal en el día a día. De lo contrario, puede correrse el peligro de desarrollar hiperalgesia, alodinia (dolor evocado por un estímulo no nocivo) o dolor espontáneo sin cualquier estímulo desencadenante.

El tratamiento a seguir dependerá de la situación particular de cada paciente, pero siempre será un tratamiento analgésico pautado.

Por lo general, este será el resultado de la combinación de AINEs (antiinflamatorios no esteroides) y paracetamol (analgésico) en las primeras fases, y se irá acompañando de coadyuvantes y opiáceos en función de la intensidad del dolor y del tiempo de duración.

¿Cuál es la relación entre el dolor crónico y el deterioro cognitivo?

Llama la atención como, las variables mencionadas anteriormente, son también factores de riesgo para el desarrollo de deterioro cognitivo.

En el blog de hoy, analizamos los resultados que se obtuvieron tras un estudio epidemiológico longitudinal de 12 años. En él, se evaluó la relación entre la presencia de dolor crónico y la evolución cognitiva en 693 pacientes (cohorte PAQUID).

Este estudio se inició en el suroeste de Francia en el 1988 y sigue en marcha a día de hoy.

En las primeras visitas, los pacientes que tenían dolor crónico obtuvieron, por lo general, puntuaciones menores en los test neuropsicológicos. No obstante, no se observaron diferencias en cuanto a la memoria asociativa y a la atención selectiva.

En la última visita, se observaron peores puntuaciones en los pacientes con dolor crónico cuando los test hacían referencia al lenguaje y a la velocidad psicomotora. Por el contrario, aquellos pacientes que no tenían dolor crónico parecían obtener menores puntuaciones en los test que medían la memoria asociativa y la memoria visual a corto plazo.

Por ello, parece ser que el dolor crónico podría afectar a la capacidad del paciente de expresarse de manera oral, así como al tiempo de realizar una tarea mental.

En contraposición, los pacientes que no tienen dolor crónico podrían tener mayores dificultades a la hora de almacenar y recuperar información.

Paciente con dolor y depresión
Imagen 3. Paciente con dolor y sintomatología depresiva

 

Por otro lado, parece ser que tanto los pacientes con sintomatología depresiva como aquellos que tomaban antidepresivos presentan menor capacidad de orientación espacio-temporal, cálculo, recuerdo, lenguaje y velocidad psicomotora.

Además, los pacientes que toman antidepresivos, mostraron menores puntuaciones en la memoria visual a corto plazo.

 

Así, si bien las diferencias cognitivas a largo plazo parecen no estar del todo relacionadas con el dolor crónico de manera directa, es necesario tratar el dolor crónico mediante estrategias terapéuticas adecuadas.

Estudios de mayor duración deben ser realizados para comprobar si dicho deterioro se debe a esta dolencia, o si las comorbilidades o los fármacos asociados presentan un rol mayor.

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Investigadora en formación CEINDO

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