Prevenir la demencia: nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde

La Comisión Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia, publica nuevos factores de riesgo modificables. Ya son 12 los factores de riesgos modificables para prevenir la demencia: menor educación, discapacidad auditiva, traumatismo craneoencefálico, hipertensión, consumo excesivo de alcohol, obesidad, tabaquismo, depresión, contacto social poco frecuente, inactividad física, contaminación del aire y diabetes.

Las contribuciones a la prevención de la demencia tienen que comenzar temprano, en la infancia, con una educación obligatoria. Y continuar durante toda la vida, por lo que nunca es demasiado prontoni demasiado tarde para prevenir la demencia. Por esta razón, estas acciones requieren tanto de programas de salud pública como de intervenciones personalizadas. Igualmente, las políticas sanitarias deben focalizarse en los grupos de alto riesgo, los más mayores, para aumentar la actividad social, cognitiva, física y la salud vascular.

La modificación de estos 12 factores de riesgo podría prevenir o retrasar hasta un 40% las demencias:

Factores de riesgo modificables

Acciones específicas para prevenir la demencia a lo largo de la vida:

  • Proporcionar a todos los niños educación primaria y secundaria.

  • Reducir los factores de riesgo neuropatológicos:

    • Evitando lesiones en la cabeza, prestar especial atención a los deportes de riesgo.
    • Mantener la presión arterial sistólica a 130 mm Hg o menos en la mediana edad (el tratamiento para la hipertensión es un método eficaz como prevención para la demencia).
    • Limitar el consumo de alcohol, el consumo excesivo de alcohol aumentan el riesgo de demencia.
    • Reducir la obesidad y la enfermedad relacionada con la diabetes. Mantener la actividad física en la mediana edad y posiblemente más tarde en la vida.
    • Evitar el hábito de fumar y promover el abandono del hábito tabáquico, este hecho reduce el riesgo de demencia incluso en años posteriores.
    • Reducir la exposición a la contaminación ambiental y al humo del tabaco.
    • Tratar psicológica y farmacológicamente la depresión y cuidar la salud mental.
    • Mantener una actividad física frecuente.
  • Aumentar la reserva cognitiva:

      • Fomentar el uso de audífonos para la pérdida auditiva y reducir la pérdida de audición mediante la protección de los oídos contra el exceso exposición al ruido.
      • Prevenir el aislamiento social, manteniendo relaciones sociales frecuentes.

Cuidar estos y otros factores de riesgo como la higiene del sueño, mediante intervenciones en el estilo de vida, mejorará la salud general. Abordar estos factores desde atención primaria implicará no solo la promoción de la salud, sino también una acción social para mejorar la vida de las personas. Como ejemplo, la creación de entornos que ofrezcan la actividad física como norma, la disminución de la presión arterial mediante patrones nutricionales saludables y la reducción de la exposición excesiva al ruido.

Desde la Cátedra deCo vamos a poner nuestro granito de arena con el proyecto «Valencia, ciudad Neuroprotegida».

Valencia, ciudad neuroprotegida

A consecuencia del envejecimiento de la población y la mayor frecuencia de factores de riesgo, la incidencia de demencia está aumentando. El motivo de alegría es que estos factores de riesgo son potencialmente modificables y las intervenciones preventivas podrán reducir en un 40% las demencias. Nunca es demasiado pronto.

 

 

 

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Dra en Farmacia. Catedrática de Farmacología en la Universidad CEU Cardenal Herrera. Coordinadora del programa de doctorado de Medicina Translacional en la Universidad Cardenal Herrera. Académico correspondiente de la Real Académia de Medicina y Cirugía de Valencia.

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