Manifiesto Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Un año más, la Unidad de Igualdad de la Universidad CEU Cardenal Herrera ha organizado actividades en sus centros de Valencia, Elche y Castellón para conmemorar el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Este es el MANIFIESTO que hemos leído en nuestra Universidad:

Manifiesto en coordinación con  todas las Universidades Españolas por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer Madrid, 25 de noviembre de 2019.

La Universidad CEU-Cardenal Herrera, a través de este manifiesto y en unión al resto de las Universidades españolas, quiere unirse, en torno al 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, para denunciar la persistencia y nuevas formas de violencia machista y exigir que la erradicación de la violencia contra las mujeres  pase a ser prioritaria en las agendas políticas, económicas y sociales.

Desde esta y todas las demás universidades asistimos con estupor a que se niegue o se justifique la violencia contra la mujer cualquiera que sea la forma o el alcance.

Asimismo, interpelamos a todos los hombres para que digan «Basta», rompiendo el silencio cómplice con la crueldad de aquellos que son maltratadores y con la violencia hacia sus víctimas.  Les interpelamos a que nos ayuden en este camino, porque es un camino común, en el que su ayuda es fundamental.

Los datos de crímenes incluido el asesinato contra las mujeres  en nuestra sociedad, el asesinato de los hijos e hijas de las víctimas como forma de «violencia vicaria», las custodias parentales a los maltratadores, las agresiones sexuales, la desprotección jurídica de las mujeres que denuncian, la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, el acoso sexual, la mercantilización del cuerpo de las mujeres, su cosificación, el auge de la pornografía como referente de relación sexual para muchos adolescentes sin alternativa educacional adecuada y   los modelos de masculinidades «tóxicas y agresivas» son realidades alarmantes y preocupantes.

Frente a las diversas expresiones de la violencia machista disponemos de dos herramientas que, a modo de brújulas moradas, están marcando el camino a seguir: el Convenio de Estambul (ratificado por el Estado Español en 2014) y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2018

En este momento político e histórico de clamor social en torno al «Hermana, yo sí te creo», #Niunamenos o #MeToo, las universidades como generadoras y transmisoras de conocimiento crítico, pero también de valores, debemos (y podemos) convertirnos en un referente de igualdad de derechos y oportunidades para toda la sociedad.

Visibilizar los resultados de las investigaciones y de los datos fiables de los que disponemos son acciones fundamentales para que la sociedad en su conjunto comprenda el poder del conocimiento para transformar la realidad.

Es necesario integrar de forma permanente a las mujeres como actores, como agentes, como objeto de investigación, como beneficiarias de las medidas, como víctimas de discriminaciones. Es necesario dar el lugar que merecen las mujeres como parte importante del devenir histórico de la humanidad con sus capacidades, competencias y aportaciones en todos los campos y en la Educación Superior, la Investigación y la Transferencia del Conocimiento. Esta necesidad de visibilizar, se ha puesto de manifiesto repetidamente a lo largo de este año para modificar los elementos discriminatorios aún existentes en ciertos ámbitos de nuestra sociedad como la justicia, la comunicación y la publicidad, la sociedad digital, las industrias culturales y, por supuesto, el propio ámbito académico y científico.

Todas las Comunidades Autónomas deberían aprovechar el conocimiento y el potencial transformador de las universidades para desarrollar de manera eficaz cualquier medida que proteja a las mujeres, prevenga la violación y castigue a los agresores mediante la implementación de acciones de investigación, formación y sensibilización.

La Universidad está llamada a ser un referente de Igualdad de derechos y oportunidades para toda la sociedad y a proporcionar nuevas formas de conocimiento desde una epistemología que dé lugar a teorías, políticas, pautas culturales y metodologías capaces de contribuir a la erradicación de la violencia contra las mujeres; avanzando así en la utopía de una sociedad más justa para todas y todos. Y como referente de igualdad, la Universidad debe constituirse en ejemplo de lucha contra la violencia hacia las mujeres que se pueda dar en su seno, garantizando –además– la protección y reparación del daño a las eventuales víctimas. Sin igualdad entre hombres y mujeres no hay democracia, sin erradicación de la violencia contra las mujeres, no hay justicia.

 Esta igualdad está en la base de nuestra Universidad, de nuestro ideario, de nuestros valores y de los valores de todos los miembros de esta comunidad académica, vivamos con ellos y seamos instrumento de visibilización y apoyo a las víctimas a las que acompañamos desde nuestro corazón.

Muchas gracias.

 

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