Best Lawyers: el reconocimiento a la profesionalidad de María

María Ferrando unió su motivación personal con la profesional para dar el salto a Zurich. Allí, en la cuna del sector bancario y financiero, esta Alumni de Derecho y Periodismo ha formado el departamento de mercantil en un despacho hasta entonces dedicado exclusivamente al derecho fiscal, Anaford. 

Su dedicación, su empeño y su inquietud le han llevado recientemente a ser destacada como una de las mejores abogadas de España según el ranking Best Lawyers.

En esta entrevista nos da su visión sobre los retos actuales a los que se enfrenta el sector y nos cuenta su día a día en un despacho especializado en derecho tributario y mercantil a nivel internacional.

 

Actualmente se habla de la innovación en el derecho y la aplicación de la inteligencia artificial a la jurisprudencia, ¿qué opinas sobre este binomio?

Es un binomio interesante y necesario. En muchos, por no decir en todos los sectores y trabajos, la tecnología está cada vez más presente y en el Derecho y su aplicación no debemos ni podemos quedarnos atrás.

En mi opinión, todas aquellas herramientas que ayuden a facilitar y agilizar el trabajo y a descongestionar en su caso los Tribunales han de ser bienvenidas. No obstante, no vale para todo. Un robot no puede “tener la última palabra” en decisiones y sentencias, el factor humano es fundamental. La intencionalidad, la buena fe, la diligencia, el obrar como un buen padre de familia, el arrebato, la obcecación, etc son conceptos que sólo un humano puede calificar y juzgar. 

También se habla de la aplicación de la inteligencia artificial (IA) y de la tecnología en la preparación y redacción de contratos, que es a lo que yo me dedico, y la sustitución de los abogados en este sentido. Quizá pueda funcionar para casos menos complejos, pero creo que un contrato cada palabra cuenta y nuestros clientes lo saben.

La intencionalidad de las partes, la negociación, el plasmar blanco sobre negro los acuerdos a los que llegan las partes de forma que en un futuro si surgen problemas los clientes puedan defenderse, es labor de un abogado y no de un formulario. La relación cliente – abogado es personalísima y el conocimiento de sus necesidades y de cómo enfocar las soluciones, nunca puede ser dejado en manos de una máquina.

Ahora bien, la IA y la tecnología pueden funcionar como base, ahorrar tiempo y por tanto costes tanto a la Administración en materia judicial como a los clientes en honorarios de abogados, siempre que después el factor humano precise, matice y modifique aquello que sea necesario.

Los retos del sector jurídico

Ante esta ya realidad, ¿a qué retos piensas que se enfrenta el sector jurídico?

Puede que a muy largo plazo se vea afectado por una reducción en el empleo. Que haya puestos que sean sustituidos por robots y personas que pierdan su trabajo. Las nuevas tecnologías se traducen en una mayor agilidad en el trabajo y esto supone que una persona puede asumir mucho más trabajo y hacer lo que quizá antes hacían dos o tres personas. Pero esto lleva pasando mucho tiempo de forma gradual. La forma de trabajar de un abogado hace 40, 30 ó 20 años no es la de hoy en día.

Recuerdo una anécdota en mi etapa en Uría Menéndez en la que una socia me contó que se había quedado perpleja porque le preguntó a un junior un tema técnico y su respuesta fue, pues no lo sé, pero ahora mismo te lo busco en Internet.

Esto fue hace 8 años y ella se sorprendió de oír “ahora te lo busco en Internet” en lugar de “ahora me lo estudio”. No estoy diciendo que “buscar en Internet” elimine la parte de estudio, al contrario, la tecnología bien utilizada la agiliza, pero cambia la forma de trabajar y de afrontar los temas, por lo que debemos estar preparados y capacitados para el manejo de los nuevos sistemas. Estar al día.

Debemos estar preparados y capacitados para el manejo de los nuevos sistemas

El talento y el trabajo son requisitos esenciales para nuestra profesión– sobre todo el trabajo- y nunca serán sustituidos por las máquinas ni por la IA. Es como el vídeo arbitraje (VAR) en el fútbol, es una herramienta técnica que busca eliminar injusticias en la toma de decisiones, pero, al final, es siempre el ojo humano el que decide.

Zurich=motivación personal+ profesional

Actualmente trabajas en la sede de Anaford en Zurich, ¿qué es lo que te llevó allí?

Me trajo la motivación. La motivación personal de vivir en un país extranjero y conocer otra cultura y otra forma de trabajar. También la motivación profesional por vivir en la cuna europea del sector bancario y financiero y por abrir el departamento de mercantil en un despacho hasta entonces dedicado exclusivamente al derecho fiscal.

Este despacho está especializado en derecho tributario y mercantil a nivel internacional, ¿podrías explicarnos qué tipo de clientes?

Nuestros clientes son internacionales en todos los sentidos de la palabra. Tenemos clientes de muchas nacionalidades, sin perjuicio de que un porcentaje alto son españoles y latinoamericanos, y un 90% de nuestros clientes tienen un componente internacional. Son por ejemplo grupos de sociedades con filiales en varios países del mundo, clientes privados con patrimonios repartidos en diferentes estados o familias con miembros viviendo en distintos países dentro y fuera de la UE.  

¿Qué casos os presentan?

Muchísimos. Cada día nos llegan casos distintos y nuevos retos. Como he apuntado antes, tenemos clientes de todo el mundo o viviendo en todo el mundo y eso supone la mayoría de las veces que el asesoramiento sea complejo, mezclando no sólo distintas jurisdicciones de derecho civil, sino también de derecho común.

El día a día en un despacho internacional

En este despacho eres socia del departamento mercantil y societario, ¿cuál es tu función principal? 

Mi función principal sigue siendo asesorar a los clientes que es, además, lo que más me gusta. No obstante, también es mi función gestionar el departamento y al equipo de mercantil. 

Tu despacho es internacional y tiene sede en distintas ciudades, ¿cómo se gestiona tener compañeros de trabajo en España y en Suiza?

Se gestiona muy bien, perfectamente. Estamos todo el día conectados. Lo que peor se lleva son los horarios de comida en los que no coincidimos, pero es anecdótico.

A veces en España se deben amoldar a nuestros horarios, a veces, al contrario, en función de las necesidades. Para nosotros, tener una reunión a las ocho de la mañana o a las dos de la tarde es lo más común. En España es casi impensable. Sobre todo, lo del mediodía. 

Y… ¿cómo es un día de María Ferrando en Anaford Zurich?

Pues entre semana, diría que es casi como un día en Valencia o un día en Madrid, sólo que en una ciudad mucho más pequeña y manejable. El día a día nos lo come el trabajo y desde hace dos años también mis hijos.

Los fines de semana son diferentes. Además de estar en el centro de Europa y viajar a menudo por distintos países, aquí se vive mucho la naturaleza, la montaña y eso es algo que disfruto muchísimo. Vivo en la ciudad, pero tengo una granja muy cerca, montañas, un lago… tengo lo bueno de estar en el centro financiero de la Europa continental pero prácticamente viviendo en el campo, en una zona sin apenas contaminación, tranquila y con un estándar de vida y, sobre todo, de seguridad muy altos. Si además te gusta el senderismo y el esquí, pues estás en el sitio perfecto.

Los españoles somos muy trabajadores, muy competitivos y estamos muy preparados para enfrentar retos internacionales

¿Qué lección sacas de estar trabajando en Suiza?

Que los españoles somos muy trabajadores, muy competitivos y estamos muy preparados para enfrentar retos internacionales. Además, nuestro carácter genera “buen rollo” en el trabajo.

Best Lawyers: el reconocimiento al esfuerzo

Recientemente has sido destacada como una de las mejores abogadas de España, según el ranking que anualmente realiza en directorio jurídico internacional Best Lawyers, ¿qué supone este reconocimiento para ti? 

Supone el reconocimiento al esfuerzo realizado durante muchos años, desde que comencé la carrera de Derecho. Sin esfuerzo no hay recompensa. El esfuerzo, el trabajo, el estudio y la dedicación son imprescindibles.

Sin esfuerzo no hay recompensa

¿Qué competencias piensas que debería de tener un abogado que quiera desarrollar su carrera profesional en un despacho internacional?

Debe tener una mente abierta y un conocimiento general del derecho. Un abogado de un despacho internacional trabaja con varias jurisdicciones, tanto de derecho civil como común y ha de ser capaz de entenderlas y de tener espíritu crítico.

Nosotros no asesoramos en derecho holandés o suizo, pero debemos ser capaces de saber qué necesita nuestro cliente para saber qué y cómo debemos pedir el asesoramiento a nuestros compañeros de cada jurisdicción y unificarla con el resto. También destacaría la capacidad de análisis y, sobre todo, la necesidad de tener olfato, ese sexto sentido que te hace ver dónde están o más aun, dónde podrían estar los problemas o las contingencias y, por supuesto, las soluciones, incluso aunque no sea en tu propia jurisdicción ni en el derecho que has estudiado y que más conoces. Eso también te lo da, por supuesto, la experiencia.

Ni que decir tiene que es imprescindible tener un nivel de inglés que te capacite para trabajar en ese idioma.

Periodismo+Derecho, suma de especialización

Comenzaste estudiando Periodismo y, cuando estabas a mitad de carrera, decidiste estudiar Derecho, también, ¿qué te llevó a esta decisión?

 Quería especializarme más, tener conocimientos más concretos en un campo y las materias que más me gustaban eran las relacionadas con el derecho. Además, mi familia siempre me decía, por mi carácter, algo reivindicativo y discutidor –en el buen sentido de ambas palabras,  que tenía que ser abogada. Así que, en realidad, estudiar Derecho me ayudó a desarrollar mis capacidades.

Estudiar Derecho me ayudó a desarrollar mis capacidades

 ¿Qué recuerdas de tu etapa en el CEU?

Tengo buenísimos recuerdos de ambas carreras, de mis compañeros y de los profesores. También de la Facultad en sí y de la Biblioteca. ¡Cuántas horas de mi vida he pasado allí!

Recuerdo mi etapa de estudiante con muchísimo cariño. Esa mezcla de obligación y diversión. Realmente, disfruté mucho y lo pasé muy bien.

Recuerdo mi etapa de estudiante con muchísimo cariño. Esa mezcla de obligación y diversión

Lo que más me gustó de estudiar en el CEU es el equilibrio que existe entre el nivel de exigencia a los alumnos y la calidad de los profesores tanto a nivel profesional como a nivel humano. También su cercanía. Sin duda, volvería a estudiar allí.

Me gusta además el esfuerzo que realiza la Universidad para estar a la última, para apoyar a los alumnos, para realizar nuevos proyectos, para mantener el contacto… Creo que la gestión en general de la Universidad es muy buena.

¿Qué le recomendarías a un estudiante que esté planteando estudiar Derecho?

 En mi opinión, Derecho es una carrera muy bonita, con muchas salidas profesionales, muy vocacional. En  la parte profesional, al menos en el ejercicio de la abogacía que es lo que yo conozco, es dura en cuanto a que hay mucha competencia y le debes dedicar muchas horas y una parte muy importante de tu vida.

Yo le recomendaría que se preparara bien, que aprovechara el tiempo, que se esforzara, que se lo tomara en serio y que estudiara inglés.

Todo el esfuerzo que hagas durante la carrera, se verá recompensado de una manera u otra a lo largo de tu carrera profesional

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