La economía española reciente

Los alumnos Daniel Tortosa Sánchez-Alcón y Pablo Suárez Torrentí han escrito el siguiente post: El tema abordado en nuestro trabajo es la economía española reciente; desde la guerra civil española hasta la salida de la crisis económica española de 2008. Pretendemos, no solo dilucidar las características de la economía española durante este tiempo, sino analizar la evolución de las mismas en el contexto político y social.

 

España, desde hacía siglos, cargaba a cuestas con un importante retraso económico, en comparación con el resto de Europa. A partir de la Segunda Guerra Mundial empieza a crecer, pero siempre a la cola de las grandes potencias europeas. Condicionada por pertenecer a la variante de industrialización mediterránea y estancada en el modelo autárquico franquista, la economía española apenas progresa después de la guerra civil. No hay una mejora relevante hasta la llegada de los años 50 y el desarrollo del Primer Plan de Estabilización, que permite a España beneficiarse del Plan Marshall y expandir el turismo y la inversión privada. Entre 1960 y 1970, se suma a la ola de prosperidad que vive Europa Occidental, desarrollando la industria e iniciando la apertura internacional. La bonanza económica en estos años se basa en la construcción y el turismo. A partir de los años 70 la economía se resiente más fuertemente que el resto de los países ante las crisis mundiales del petróleo, debido a la dependencia energética del crudo. Coincidiendo con la Transición Española, la población demanda cambios, que se materializan finalmente en los Pactos de la Moncloa. Estos pactos suponían un cambio drástico en el funcionamiento de la economía, que implementó el actual sistema de bienestar y que constituyeron la base sobre la que redactar la Constitución de 1978.

 INTEGRACIÓN EN LA UNIÓN EUROPEA

Se inicia con la caída del régimen franquista en 1975, pero no es hasta 1986 que España pasa a formar parte de la UE. Esto nos reporta grandes beneficios sociales, económicos y políticos. Gracias a la correcta dirección de su economía desde entonces, así como un entorno internacional propicio entre los años 86 y 96, España consigue recuperarse con fuerza y a una velocidad vertiginosa. A partir de 1998, aproximadamente, España vive lo que se conoce como Burbuja inmobiliaria. Las causas de la misma fueron: el aumento demográfico; la incorporación al euro en 2002 y la actuación de bancos y políticos. La combinación de todos estos factores genera un crecimiento exagerado del precio la vivienda, en comparación de su valor real. Durante los años que duró la burbuja inmobiliaria, más o menos desde 1998 hasta 2008, los ciudadanos se endeudaron enormemente con los bancos españoles, estos a su vez lo hicieron con el Banco Central Europeo. Durante este tiempo se experimentó un crecimiento inédito de la economía española; fueron años de bonanza en que España finalmente se equiparaba a los estándares económicos europeos. Pero en definitiva, resultaron tiempos de un crecimiento ficticio y desequilibrado, que acabaría estallando alrededor del 2008 arrastrando al país a una crisis económica de devastadoras consecuencias.

 EXPLOSIÓN DE LA BURBUJA INMOBILIARIA

Las bases sobre las que se cimentó el periodo de naufragio económico fueron la burbuja inmobiliaria, las hipotecas basura o los fondos de inversión de alto riesgo. Este hundimiento duró de 2008 a 2014, pero lo cierto es que aún sufrimos sus secuelas, como la elevada de tasa de desempleo actual. El 9 de agosto de 2007 es la fecha marcada por los analistas como el inicio de la crisis económica mundial. La venta masiva de títulos de otros sectores, llevada a cabo por las entidades financieras para obtener liquidez, provocó una profunda caída de las bolsas en todo el globo. Es por estas fechas cuando empieza a estallar la burbuja inmobiliaria en España y se empezaron a evidenciar los efectos de la crisis. La inflación superó el 4%, 400.000 personas fueron al paro, hubo un descenso de consumo de los hogares, así como una bajada en el índice de la producción industrial y la recaudación  por IVA. El gobierno, en sus inicios, basó su política en la negación o relativización de las adversidades económicas, hasta que los efectos de la hecatombe económica no pudieron esconderse más. La crisis se extendió más allá de la economía para afectar al ámbito institucional, político y social. Cabe destacar el Movimiento 15-M, el de los indignados; un movimiento ciudadano que se conformó por una serie de protestas pacíficas, con el designio de promover una democracia donde el ciudadano tuviera más voz y voto, alejada del bipartidismo tradicional. Las reformas llevadas a cabo por el gobierno se basaron en una serie de recortes públicos, la privatización, subida del IVA y una reforma laboral que degradó los derechos de los trabajadores, para favorecer la contratación. Finalmente, a finales de 2013, los indicadores económicos comenzaron a aumentar progresivamente y se dio por finalizada la crisis.

Como conclusión a los análisis elaborados en el trabajo, podemos enunciar que el periodo de bonanza entre 1996 y 2006 fue un crecimiento ilusorio y cargado de desequilibrios. Cabe destacar la ineptitud política durante estos años, así como la cuestionable gestión del gobierno en los inicios de la crisis. Finalmente, es vital sacar en claro que la entrada de España en la UE supuso el inicio del verdadero auge económico español y que la separación de la Unión Europea, tal y como anuncian actualmente algunas tendencias políticas, nos conduciría irrevocablemente a una profunda degradación de nuestra nación.

 

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