El auge del capitalismo del desastre

Las alumnas Paula Martínez, Cristina Ferrando y Mariel Méndez han escrito el siguiente post «La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre es el título del libro de la afamada periodista Naomi Klein donde explica cómo se ha instaurado el libre mercado a través del miedo y el desconcierto de los ciudadanos surgido de shocks, tales como guerras, desastres naturales y golpes de estado, provocando que se puedan emprender reformas impopulares (recortes, regulaciones laborales, supresión de derechos sociales) que de otra manera sería imposible llevar adelante.

Un actor fundamental para poder entender esta teoría es Milton Friedman, un economista estadounidense de origen judío el cual fue el propulsor de esta teoría y líder de los Chicago Boys.

CHILE Y SUS CONEXIONES CON LA CIA

El primer escenario donde se desarrolla esta doctrina es en Chile en 1973, cuando Salvador Allende llega a la presidencia y propone la nacionalización de algunas empresas, entre ellas, la compañía telefónica estadounidense ITT.  El riesgo por las inversiones americanas influencia a la CIA para que financie un golpe de estado que situó a Pinochet como dirigente. El golpe de estado fue el shock “aprovechable” ya que la dictadura de Pinochet trajo consigo pavor y turbación debido a la multitud de encarcelamientos y torturas durante su régimen.

LOS TRES SHOCKS DE IRAK

La autora menciona a Irak y la utilización de 3 shocks durante el conflicto armado. El primero, el shock de la guerra, que provocó miles de muertes y un estado fallido; seguido por el shock económico, el cual se llevó a cabo mediante el despido de funcionarios iraquíes y el contrato de empresas estadounidenses para instalar “el libre mercado” y la “democracia”; y por último el shock de la tortura, al tomar represalias contra los iraquíes que eran contrarios a los métodos estadounidenses. Cabe destacar que la guerra de Irak ha sido el conflicto más privatizado de la historia gracias a los contratistas militares y las privatizaciones masivas.

DETRÁS DEL TELÓN DE ACERO

Otro ejemplo que destaca la autora es Rusia. En 1989 Margaret Thatcher y Ronald Reagan dirigían las dos potencias más importantes. Los dos apoyaban las teorías de Friedman y las similitudes de las medidas económicas implementadas en sus respectivos países condicionaron la economía mundial. Surgiendo un escenario de lucha entre capitalismo y comunismo.

La caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS desató entre la población rusa sentimientos de desconcierto y miedo ante el futuro. Estos sentimientos se intensificaron cuando se produjo un golpe de estado fallido que dejó a Boris Yeltsin como presidente. Yeltsin, partidario de las ideas de Friedman, favoreció la llegada del libre mercado, la liberalización de precios y la privatización de empresas a precio de saldo. Las cuales generaron nuevos millonarios y reportaron grandes beneficios a fondos de inversión extranjeros. De esta manera, Moscú se convirtió en la ciudad con más multimillonarios durante la década de los 90, frente a los 74 millones de personas sumidas en la pobreza.

Finalmente, hay que destacar como se esgrimen motivos políticos e ideológicos para destruir sistemas estatales extranjeros, que, al fin y al cabo. Independientemente de su orientación ideológica son los que sostienen la estabilidad y la provisión de recursos básicos de los países. Todo ello para implementar políticas económicas desreguladoras que favorecen los intereses económicos de los propios actores. En este caso EE. UU. El cual ha tenido el papel intervencionista más grande en los últimos cincuenta años».

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