El «doble» de Reinaldo, un venezolano con oportunidades multiplicadas

El primer pensamiento que le vino a la cabeza a Reinaldo cuando le hablaron de nuestro doble grado en Dirección de Empresas y Marketing, era un pensamiento que incluía (cómo no) números: «Un 2×1 siempre está mejor». Y en esa balanza en la que este venezolano sopesa pérdidas y ganancias desde que tenía 12 años, el fiel se decantó de la parte de un futuro con las oportunidades multiplicadas.

Porque hoy aquel chaval, que vendía helados en las colas de coches que repostaban en las gasolineras durante el paro petrolero de Venezuela de 2002, está a un par de años de obtener dos titulaciones oficiales con nosotros y puede que otra más con una escuela de negocios alemana. Él dice que la vida es, o debería ser, un proceso de cambio y de crecimiento. Y cuando lo escuchas sólo puedes hacer dos cosas: creerle y…¡hacerle más preguntas!!

Emprendedor con 12 años, estudiante universitario con 27, ¿somos los primeros que te dicen que en tu historia hay algo al revés?

Empecé siendo un niño comprando y vendiendo helados. Vendiendo y comprando, de eso se trata, ¿verdad? Lo cierto es que después de terminar la secundaria me puse a trabajar y no veía el momento de retomar mis estudios. Trabajé en el mercado mayorista de mi ciudad. Ahí fui consciente de la verdadera dimensión de hacer negocios. Todo era muy intuitivo; la gente con la que trabajaba no manejaba conceptos teóricos, pero allí ya vi cómo segmentaban clientes, cómo gestionaban ventas, cómo organizaban almacenes…aprendí mucho.

Y sin embargo, no era suficiente.

Llegó un momento en el que todavía no me sentía a gusto con la idea de volver a estudiar, pero necesitaba volver a retarme. Así que me marché a estudiar inglés a Irlanda. Fui con lo justo para pagar el curso y vivir cuatro meses. Al llegar me dije que tenía esos cuatro meses para encontrar el modo de mantenerme por mi mismo allí. Me quedé tres años y medio. En aquel momento, 2014, mi país no estaba tan mal como está ahora y mi entorno no entendió mi decisión, pensaban que iba a perder tiempo y dinero. Yo lo vi como una inversión. Nadie me va a quitar el idioma que aprendí, la gente y la cultura que conocí y las experiencias laborales por la que pasé.

Es un sueño poder combinar, con mucha exigencia pero sin dificultades añadidas, dos GRADOS compatibles ¡Y hacerlo, además, en solo cinco años!

Tus esfuerzos en Irlanda están pagando tu grado aquí.

Mi familia no tiene posibilidad de ayudarme así que yo me costeo los estudios, y también estoy buscando la manera de emprender algún negocio en Valencia. Cuento, además, con la beca de colabaoración de la CEU UCH. Trabajo para la universidad un tiempo a la semana y a cambio de eso la universidad me ayuda con una parte del coste. Estoy muy agradecido y eso ha hecho que me implique más todavía. De momento sólo tengo una matrícula de honor ¡pero es que hay mucha y muy buena competencia en mis compañeros de grado!

¿Cuántos consejos teóricos podrías darle a aquel joven que sólo conocía la práctica de hacer negocios y trabajar?

Reviso de forma constante lo que han sido mis trabajos. Lo hago desde un conocimiento mucho más sólido del que tenía antes, que sólo era intuitivo. Empecé en esto de los negocios al revés: primero la práctica y después la teoría. Dejé de estudiar a los 17 años y perdí por completo el ritmo de los estudios porque decidí ponerme a trabajar. Digamos que, en su momento, me conformé con ganar dinero para pequeñas cosas y renuncié a cualquier aspiración académica y por ello mismo, personal y de crecimiento.

¿Qué es lo mejor y qué es lo menos bueno de haber hecho ese recorrido a la inversa?

Lo mejor es la facilidad y la rapidez con la que puedo relacionar conceptos. Y eso se nota en las calificaciones. Pasé de una media de 5 en el instituto a una media de nota de 8.5/9 en el doble grado. Lo menos bueno es saber que tardé un tiempo en darme cuenta de lo importante que es la formación si quieres ir más allá. Mi decisión de cursar el doble grado llega cuando vi que estaba estancado en Irlanda. ¿Ganaba dinero? Por supuesto, pero seguramente mucho menos que el encargado del negocio, o el dueño de las empresas en las que trabajé. ¿Me iba bien? Seguro, pero quería que me fuera mejor.

Entrada a la Sala Bloomberg de la universidad, dedicada a prácticas de sistema financiero.

Ese afán de superación es muy distintivo de los que cursan un doble grado como el tuyo.

Dentro de unos años no seré el único que se gradúe en esto. Ni en esta universidad, ni en España, ni en Europa. ¿A quién van a contratar las empresas de entre todos nosotros? Si llegamos diez a un mismo puesto, yo debo saber mostrar que tengo un valor añadido; cuando a Dirección de Empresas le sumo Marketing en mi formación, voy a destacar más; dominar tres idiomas en lugar de dos, todavía te distingue más. Hay que pensar a largo plazo y preguntarse ahora cuántas posibilidades quiero tener dentro de unos años.

Es un planteamiento más estratégico que táctico.

Es mi planteamiento y sobre todo es el de la universidad. Todo el recorrido formativo, todas las opciones que la facultad pone a tu alcance, tienen una clara vocación estratégica. La organización del propio doble grado, su propia existencia, es estratégica: poder combinar, con esfuerzo y con mucha exigencia pero sin dificultades añadidas, dos ramas compatibles que se refuerzan es fantástico. ¡Y hacerlo, además, en solo cinco años!

¿Dónde más crees que se refleja esa lectura estratégica?

Fíjate, por ejemplo, en uno de mis objetivos del próximo año: aplicar a una movilidad en la School of Bussiness de la universidad alemana de Münster. Esto puede suponer que obtenga, además de las dos titulaciones de Dirección de Empresas y de Marketing, otra titulación oficial alemana, la European Business Programme Bachelor. Fíjate que es Alemania, el país de los negocios. Uno de los mejores países para aprender un estilo único de manejarse en los negocios y de aprender un idioma que te va a abrir muchas más puertas.

¿Nos completas esta frase? «Nunca pensé que haría amistad con alguien de…»

¡Nepal! ¡Una amiga de Nepal! Tengo que reconocer que no tenía muy claro dónde situar el país en el mapa el día que la conocí…Esa multiculturalidad que hay en este campus también es estratégica y distintiva, sin duda.

Muchas gracias, Reinaldo y mucha suerte!!

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