Un día por Valencia

Un Día  por Valencia – Joan Portero Luque de prácticas en  el Colegio Santa Ana de Llíria.

Llega el final del curso y con ello las excursiones, así que el colegio Santa Ana de Llíria también realizó su penúltima salida escolar en Valencia, aprovechando las fallas, y ya puestos la mascletà. Fue un día muy completo en el que nuestros alumnos pasearon por lugares entrañables y aprendieron un poco más acerca de la capital.

La actividad se dividió en 4 partes; visita a las Torres de Serrano, subida al  Miguelete, subida a la cúpula de la catedral de Valencia y visita al colegio de Arte Mayor de la Seda.

La excursión fue organizada para los alumnos de 5º y 6º de Primaria, quienes fueron divididos en 4 grupos cada uno con su monitor. Llegamos directos a las Torres de Serrano, donde no solo las vimos desde el exterior sino que también accedimos a su interior, lugar desconocido al menos por mi parte, era impresionante estar arriba y poder divisar el centro histórico de nuestra ciudad. Con la subida a las torres entró el hambre, así que decidimos almorzar todos juntos a los pies de esta edificación medieval.

Una vez almorzados nos tocaba nuestra siguiente visita, la visita al colegio de Arte Mayor de la Seda. Este lugar, desconocido para la mayoría del alumnado les dejó asombrados, y más cuando nuestros guías nos contaron algunas anécdotas de la época aun escenificadas en forma de decoración en los grabados de piedras que se encontraban en las puertas. La mayoría desconocían el uso e incluso la existencia de este edificio, así que todo fue nuevo para ellos a la vez que sorprendente.

La visita fue muy interesante, aunque un poco rápida debido a la cantidad de colegios que habían en el Palacio, por lo que debíamos circular rápido por el interior para no crear aglomeraciones.

Se acercaba la hora de comer, y con ello la Mascletà. Tuvimos un sitio privilegiado para escucharla, en lo alto del Miguelete, una experiencia única para los alumnos, solo había que verles la cara y como se agolpaban contra la valla para tener una mejor imagen, aunque no todo era tan bonito, algún alumno tuvo que bajarse debido al miedo del ruido.

Nada más comer nos dirigimos al mercado central, lugar donde todos los sentidos cobran fuerza, mezcla de olores, colores y sabores, además de que su arquitectura es célebre. Los niños quedaron impresionados, por suerte en Llíria aún es común ir a comprar al mercado del ayuntamiento, con lo que no extraño tanto acudir a un sitio así, pero las grandes dimensiones les dejaron boquiabiertos, disfrutando con los nervios típicos de la emoción.

Una vez finalizada la ruta nos dirigimos al autobús para volver al colegio, tras un día agotador donde conocimos más la ciudad en la que vivimos, y estoy seguro que nuestros alumnos aprendieron de una forma lúdica e inolvidable.

Joan Portero Luque 4º Grado de Magisterio en Primaria MAGISTERIO UCH CEU

 

 

 

 

 

 

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