Quien se atreva a enseñar nunca debe dejar de aprender

Paula Pla en el Colegio Sagrado Corazón de Valencia.

El pasado mes de febrero inicié mis prácticas en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús –Carmelitas- de Valencia. Sinceramente, anteriormente no conocía nada acerca de este centro pero, en apenas mes y medio que llevo trabajando en él he podido conocer maestros y maestras que verdaderamente viven por y para la enseñanza de los niños y niñas, y que consiguen transmitir al resto de personas la verdadera esencia de la educación.

Durante este tiempo, y puesto que estoy realizando las prácticas en un aula de niños y niñas de 5 años, he vivido diversos tipos de situaciones pero, ya que recientemente Valencia ha estado de fiesta decidí que intentaría mostrar cómo han vivido ellos las fallas.

A principios de mes les pedimos a los padres que realizaran en sus casas un “ninot” con sus hijos e hijas, basándose en la temática del cine. A partir de este momento todas las familias deberían dejar volar su imaginación… ¡y vaya si lo hicieron!

Una vez tuvimos todas sus creaciones en clase, cada niño y niña explicaron a los demás qué y cómo lo habían hecho; las caras de felicidad y sorpresa de los compañeros al oír las explicaciones eran maravillosas.

Posteriormente, la maestra y yo creamos la falla de la clase juntando todos los “ninots”, ¡los niños no podían creer que tenían su propia falla!

 

Cuando ya tuvimos todas las fallas de las clases preparadas creamos todos juntos “la gran falla del cole” y, el martes 14 tuvieron ¡su gran día fallero!

Todos acudieron al cole con su blusón, su pañoleta y su flor para la Virgen, dispuestos a tomarse su chocolate con valencianas y a cantar y bailar las canciones que tocó la charanga en el patio, ¡los niños no lo podían creer!

A la hora de la ofrenda, todos los niños y niñas le entregaron su flor o ramo a la Virgen. En este día también deberíamos de haber quemado la falla pero debido al viento decidimos aplazarlo y dejar la falla en medio del patio para que, tanto niños como padres pudiesen observarla con detenimiento.

Han sido unos días maravillosos ya que he podido experimentar, en primera persona, la emoción de los niños por ver como sus compañeros admiraban algo creado por ellos mismos, sintiéndose así como unos verdaderos pequeños artistas falleros. Realmente es en este tipo de situaciones donde aprecio aquello que nuestros profesores de la universidad siempre nos dicen y es que, la educación debe estar más basada en transmitir valores y en conseguir que los niños y niñas sean verdaderamente felices que en simplemente enseñarles las vocales o en corregirles una operación matemática.

Paula Pla Pons. Alumna de grado en Educación Infantil.

MAGISTERIO-CEU

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