Los cuchillos de la educación

 

En los treinta minutos que dura el recreo, las maestras y las alumnas en prácticas del colegio Diocesano San Miguel Arcángel de Burjassot nos convertimos en “vigilantes”. Aprovechamos ese momento para hablar de diversos temas; sin embargo, resulta difícil desconectar y casi todas conversaciones terminan en asuntos relacionados con el centro.

Hace unos días durante mi “vigilancia”, mantuve una conversación con mi maestra y tutora de prácticas, que me invitó a reflexionar. Según ella, las alumnas en prácticas y futuras maestras aprendemos mucho durante los meses de estancia. Sobre todo adquirimos conocimientos derivados de la experiencia y que no se pueden hallar en los libros de texto. Observamos métodos de enseñanza, aplicamos los que ya sabemos y evaluamos su viabilidad. Pero no solo nosotras nos enriquecemos, ellas también aprenden.

 

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Como me recordó esta maestra, ellas se contagian de las nuevas técnicas que nosotras hemos aprendido, conceptos tecnológicos… Y especialmente de nuestra alegría e ilusión, algunas veces, olvidadas tras veinticinco años de docente. Y lo explicó con una comparación muy curiosa que casi se convierte en una metáfora.

Las maestras más veteranas ponen fin a los problemas con “cuchillo jamonero” (de forma tajante); en cambio, las recién llegadas lo hacemos con “cuchillito de postre” (de manera más sutil). “Y que así sea durante muchos años, lo demás ya llegará”, me dijo.

 

Leticia Gutiérrez Martínez. Universidad CEU Cardenal Herrera

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