¿En qué tipo de casa vives?

En la actualidad, en las escuelas donde el niño por fin es dueño de su aprendizaje,  se da  pie a una multitud de metodologías, en las que sí dejan al niño ser protagonista, sin olvidarnos del papel del educador.


Nuestra alumna de tercer curso del Grado de E. Infantil María Guasch nos cuenta su experiencia

En el Colegio CEU San Pablo, dan vida a dos de estas metodologías en las aulas de infantil. Por un lado, trabajan la cooperación, donde cada uno de ellos tiene una función durante un tiempo, para luego ser transferida a otro compañero, con el fin de que todos pasen por la misma función.

Y por el otro lado, trabajan con una metodología que saca la información del niño de una manera indirecta. Gracias a esta última metodología, los niños de cinco años de infantil han descubierto algunas de las muchas casas que nos rodean, tanto en forma de construcción como en su situación geográfica.

Manos ala obra…

Empezamos esta actividad un día en la asamblea. La «seño» les preguntó si conocían algún otro lugar que no sea Valencia. Algunos de ellos, ya han viajado fuera y dentro de España, por lo que la pregunta dio mucho juego. Salieron lugares como Castellón, Canarias, Galicia, Madrid, pero también otros como Argentina, Canadá, Cuba, Noruega, etc. En esta clase en concreto, hay un niño muy futbolero, por lo que nombró sin dudar una larga lista de países (los cuales habían jugado contra España).

Esa afición, nos ayudó a introducir la siguiente pregunta. ¿Creéis que en todos esos lugares tienen la misma casa?, ¿vosotros vivís en el mismo tipo de casa? Ante estas nuevas preguntas los niños empezaron a describir sus hogares: pues la mía tiene jardín, pues la mía está en el campo, pues para ir a la mía tienes que subir en ascensor, etc.

¿Qué hemos aprendido?

En este punto, donde los niños indirectamente ya se daban cuenta que no eran todas las casas iguales que la suya, la «seño» les explicó que fuera de España aún había más diversidad, en cuanto la estructura de la casa. Por eso les propuso, buscar en sus casas, junto a su familia, información sobre diferentes casas, uno buscó como era un iglú, otro el tipi, otro una caravana, otra una casa de campo, etc. Y así hasta que cada niño obtuvo un tipo de casa. Después a medida que fueran trayendo las casas y la explicación, irían explicando a la clase como era la casa que les había tocado.

Les entusiasmó tanto la idea, que cuando llegó la hora de explicar a sus compañeros que tipo de casa habían trabajado y donde era posible encontrar una casa con esas características, no hacía falta prácticamente introducir nueva información. Habían hecho muy bien la tarea, preguntando a su familia y buscando información con ella.

¿Será cierto que cuando aprendes disfrutando, tu cabeza retiene mejor la información?

Porque estos niños de sólo cinco años, aprendieron una gran diversidad de hogares y fueron capaces de explicarlo luego a sus compañeros de clase, sin ningún tipo de problema. Y es más, al final de la actividad, cada uno de ellos se sabía su casa y la de sus compañeros. Sin duda, una actividad muy completa y divertida, donde se demuestra que es posible, aprender jugando.

María Guasch Martínez 

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