Aprender a Aprender. Rutinas de Pensamiento.

Alfredo Sierra de prácticas en el Colegio Larrodé de Catarroja.

Pensar es una función innata al ser humano que utilizamos constantemente a pesar de que muchas veces no somos conscientes de ello. Aunque se nace con esta capacidad, se necesita un trabajo focalizado del pensamiento para alcanzar un óptimo desarrollo.

En el campo educativo, la posibilidad de captar con nuestros sentidos el objeto de estudio facilita mucho el proceso de aprendizaje. El problema surge cuando el objeto de estudio es el propio pensamiento porque es algo imperceptible, invisible, al igual que las causas o circunstancias que lo provocan.

Según Ron Rirchhart, docente e investigador principal del Proyecto Zero (proyecto educativo de investigación del aprendizaje de la Universidad de Harvard desde el año 2000), el pensamiento, las situaciones provocadoras del mismo, y las oportunidades para activar la reflexión, no tienen por qué ser invisibles. Afirma que para que los estudiantes aprendan, hay que asegurar que se desarrolle en el aula una cultura del pensamiento, a través del trabajo con disposiciones del pensamiento como: indagación, curiosidad, juego de ideas y análisis de temas complejos.

Diferentes estudios confirman que la mayoría de las personas tienen habilidades, actitudes y alertas de pensamiento sin desarrollar. De ahí, que desarrollar una cultura de pensamiento desde edades tempranas ayudará a desarrollar la competencia Aprender a Aprender y por lo tanto, en posteriores etapas, a hacer frente a situaciones relativamente complejas (organizar el tiempo, entender distintos puntos de vista, ser críticos, encontrar salidas a situaciones complejas, aclarar aspectos confusos, establecer conexiones, razonar, deducir, resumir, …).

Una de las estrategias que se puede emplear es a través de las rutinas de pensamiento que pueden ayudar a “hacer visible” el pensamiento .Se trata de estructuras que sirven de instrumento para gestionar el pensamiento diseñando modelos de conducta que permiten utilizar la mente para razonar y reflexionar. Por lo tanto, ayudan a dirigir nuestro pensamiento orientándolo para conseguir un resultado concreto.

Estas rutinas de pensamiento han sido desarrolladas por investigadores de la Universidad de Harward en el Proyecto Zero, proyecto educativo creado en 2002 perteneciente a la Universidad de Harvard integrado por un grupo de investigadores educativos entre los que destacan: Howard Gardner, Nelson Goodman, David Perkins y Ron Rirchhart. El proyecto investiga los procesos de aprendizaje y tiene como misión la comprensión y la mejora de los procesos cognitivos de pensamiento de orden superior. El proyecto explora cómo cultivar las disposiciones de pensamiento en contextos escolares.

Las estructuras de pensamiento se estructuran en pasos concretos lo que hace posible su enseñanza y puesta en práctica en el aula. Así, los alumnos, individual o colectivamente aprenden a utilizarla estas estructuras metacognitivas y a controlar y dirigir su pensamiento, es decir, autorregular su propio proceso de aprendizaje mejorando así la competencia de Aprender a Aprender.

Existen distintas rutinas dependiendo del objetivo propuesto y según las circunstancias algunas son más adecuadas que otras.

Los alumnos de 6 º curso de Educación Primaria del Colegio Larrodé de Catarroja han puesto en práctica una de dichas rutinas, Pense, m’interessa i esbrine, en el área de Ciències de la Natura en el bloque 4 del currículo: Materia y Energía.

Esta rutina de pensamiento se utiliza para motivar a guiar las pequeñas investigaciones que inician los proyectos que se proponen a los alumnos, como es en este caso.

Para ello se formaron 4 equipos de 5 alumnos y 2 equipos de 6 alumnos, en los cuales uno de los componentes del grupo ejercía el rol de portavoz de equipo.

Los temas a tratar fueron:

la matèria (equip 1 i 2).

– els canvis en la matèria (equip 3 i 4).

– les substàncies en la natura (equip 5 i 6).

Se trataba de analizar qué sabían del tema, qué debían saber y cómo podían aprenderlo.

Al comenzar el proceso se les propuso que pensaran sobre el asunto a investigar, que se plantearan preguntas o aspectos que les interesaran al respecto y que indagaran dónde conseguir la información, qué recursos utilizar, y cómo aprender sobre el tema.

Con todo ello debían preparar un mural para posteriormente exponerlo al resto de la clase.

La temporalización fue de cuatro sesiones incluida la exposición. En una de las sesiones acudimos al aula de informática para recopilar la información necesaria para completar el mural.

Al trabajar de esta manera se les permite gestionar su propio proceso, es decir, controlar y dirigir su pensamiento, y autorregular su propio proceso de aprendizaje mejorando así la competencia de Aprender a Aprender.

Alfredo Sierra García.

Profesor de Bachillerato y Eso, alumno de grado en Educación Primaria de MAGISTERIO UHC-CEU.

 

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