Austria, sabía que un día te encontraría…

Hola, soy Sergio y me gustaría compartir con vosotros mi reciente experiencia con la beca Erasmus + Estudios. Han sido 11 meses; muchos retos y momentos inolvidables que hacen que este año no sea el año de mi vida, sino mi vida en un año. ¿Los inicios en Innsbruck? Pues llenos de retos… Adaptarse a un nuevo idioma, cultura o sistema universitario, entre otros. Ese primer mes y medio fue un mes de adaptación, pero también un mes para sumergirse en la ciudad y en Austria como país de acogida.

Ese inicio y sus retos me llevaron no solo a mejorar a nivel de estudios y organización, sino que también trajeron el conocer a mucha gente nueva y compartir momentos donde los estereotipos o diferencias culturales quedaban a un lado, y lo único importante era crear algo que hace que un Erasmus sea especial: la amistad.

Ese grupo de gente de distintos países que se juntaban entre clases o los fines de semana para simplemente descubrir la ciudad o hacer deporte, sin duda nos llevó a que cada uno aprendiera del otro y sobre todo a apoyarnos en los momentos duros.

En el ámbito académico, como estudiante de tercer año de Administración de empresas y Marketing, esta experiencia ha supuesto enfrentarme a métodos nuevos y sistemas de enseñanza distintos, que requieren ser capaz de adaptarte rápido al cambio, y sobretodo saber controlar factores como el tiempo para gestionar varias tareas difíciles a la vez con tus clases.

«Lo que de verdad hace diferente y especial a un Erasmus, es el cambio que se da a nivel personal.»

Tras un año allí, creo que mejoré de manera significativa algunas de mis capacidades a nivel técnico tales como el uso de programas software o vencer la dificultades que representa el alemán (la mayoría de las asignaturas que cursé fueron en ese idioma).

Sin embargo, pienso que lo que de verdad hace diferente e incluso especial a un Erasmus es el cambio que se da a nivel personal. Esa salida de tu zona de confort en busca de retos, conectar con gente de mentalidades diferentes, crear amistades…; ir más más allá del “Me levanto, voy a clase, estudio y me acuesto” , eso es lo importante de verdad.

En ese sentido, creo que fui realmente afortunado por partida doble; por un lado, durante este Erasmus he tenido la oportunidad de formar parte de un grupo de gente extraordinaria que logró apoyarse en los momentos difíciles y compartir juntos los buenos. Por otro lado, he crecido como persona desarrollando capacidades clave para el futuro como la responsabilidad o la autocrítica.

¿La experiencia Erasmus en una frase? Citando a Cortázar sería: “Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. Un año Erasmus es romper con tus límites, afrontar los retos y sobretodo encontrarte a ti mismo. Por eso, si tienes la oportunidad…¡NO DEJES PASAR ESTE TREN!

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