Historia feliz de una conquista internacional

Tres países y ocho ciudades, en cinco meses. Este podría ser el resumen de mi gran experiencia. Soy Celia Fuentes, estudio cuarto curso de Publicidad y RRPP, y hace poco más de un año decidí irme de intercambio. A día de hoy, sé que es la mejor decisión que pude haber tomado. El primer paso fue la elección del destino. No fue sencillo, pero yo ya tenía un claro favorito: ¡CHILE!

Algunos de los motivos que me llevaron a elegir Chile y a la Universidad del Desarrollo fueron la inmensa curiosidad y atracción que sentía, desde tiempo atrás,  por su cultura y por la zona geográfica donde se extiende, que ofrece paisajes únicos. Pero no todo fue eso. Tuve muy en cuenta, a la hora de elegir mi destino, la gran importancia y apoyo que Chile otorga al sector de la publicidad y su estrecha vinculación con la que se desarrolla en España.

Irme y vivir esta experiencia fue el mejor consejo que alguien me dio: Ve, sal, conoce, aprende, disfruta, agradece… ¡VIVE! 

El tiempo pasó rápido y llegó el momento de marchar. Un día, tras casi veinte horas de vuelo en el cuerpo, ahí estaba: en el aeropuerto Comodoro Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile, donde empezaba mi aventura.

El primer día que visité mi nueva universidad, la UDD, situada justo a los pies de los Andes, me pareció increíblemente grande y bonita: contaba con extensas áreas verdes, zonas diseñadas para el descanso de los estudiantes y todo tipo de servicios en el interior de las instalaciones. Parecía un campus de película, con unas vistas inmejorables a la cordillera. No podía estar más contenta en mi nueva ciudad.

Vista de la ciudad con la torre del Costanera Center de fondo

Santiago de Chile es una capital inmensa, con zonas muy variadas y de grandes contrastes, como los que ofrece la parte de la ciudad llena de rascacielos acristalados,  donde se levanta la gran torre del Costanera, edificio emblemático de la ciudad, signo del potente avance y desarrollo que representa Chile; frente a otros barrios menos ostentosos, pero igual de particulares y especiales, como el barrio bohemio, donde tuve la suerte de vivir ¡Había tantas cosas que hacer y descubrir en esa ciudad!

Además, durante mis cinco meses de estadía, la UDD me propuso distintas actividades organizadas por ellos (concursos, visitas, ferias…), que me han permitido explorar y conocer Santiago de Chile junto con los que serían mis nuevos compañeros de estudio.

Pocas cosas me gustan más que viajar, pero esta vez, decir que he viajado se queda muy corto. Creo que puedo decir que he tenido la felicidad más absoluta en mis manos; o así, al menos, lo he sentido. Gracias a esta oportunidad que me dieron, he podido recorrer parte del continente americano, de la América latina, y soy incapaz de expresar lo afortunada que me siento; pero, sobre todo, lo agradecida que estoy  a Chile, a Latinoamérica y a cada una de las personas que me he encontrado en el camino, pues de todas ellas he aprendido.

Realmente pienso que el alcance de vivir esta experiencia de intercambio trasciende lo estrictamente académico. Te hace crecer aceleradamente no solo como estudiante o futuro profesional, aportándote distintos puntos de vista y conociendo tu oficio en una cultura distinta; sino, que también te forma como persona, como individuo que aprende de lo que ve, que se adapta a un entorno totalmente distinto.

HAY MUCHOS CAMINOS DISTINTOS PARA LLEGAR AL MISMO PUNTO

Y, sobre todo, como alguien que quiere y le interesa aprender acerca de lo que le rodea, de la gente, de los lugares y se queda con un poquito de cada una de esas cosas y va desarrollándose y madurando, va adquiriendo vivencias y experiencias únicas de un valor sentimental incalculable que van aportando a la personalidad de cada uno: aprendiendo a ser paciente, a que las cosas no son siempre como tú esperas o como te tienen acostumbrado, a que hay muchos caminos distintos para llegar al mismo punto, a ver las cosas con otra perspectiva e, incluso, con otra actitud. Pero, sobre todo, a ser tolerante y agradecido.

Embalse del Yeso

Definitivamente, si me preguntaran si repetiría, no pensaría la respuesta ni un solo instante. Irme y vivir esta experiencia fue el mejor consejo que alguien me dio, así que lo mínimo que puedo hacer yo es deciros, a cualquiera que os ronde la idea por la cabeza que la respuesta es sí, sí y sí, el «» más grande y más valiente que hayáis dicho jamás. Irte, lejos o cerca, ¡qué más da!; ve, sal, conoce, aprende, disfruta, agradece. ¡VIVE! Nunca te arrepentirás de lo vivido, sino de no haberlo hecho.

Tres países, ocho ciudades en cinco meses contienen una vida entera y aprendizaje para toda una vida.

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