Erasmus en Galway…tesoro escondido de Irlanda

Me presento: soy Vicente, estudiante de quinto del Doble Grado en Publicidad y RRPP con Comunicación Audiovisual en la Universidad CEU Cardenal Herrera. La decisión de hacer un Erasmus la tomé en mi último año y nunca pudo ser más acertada, pero… ¿Por qué Galway? ¿Por qué no hacer un clásico Erasmus a Italia o a Alemania?

Eso me pregunté yo al llegar a la ciudad… el tiempo no es muy parecido al que tenemos en España, el nivel de vida es más alto, los horarios son totalmente distintos… pero yo sabía que detrás de aquella primera impresión había algo escondido, una voz me dirigía hacia la idea de que esa pequeñita ciudad escondida en el oeste de Irlanda tenía algo mágico. Nunca pude estar más en lo cierto… pero empecemos por el principio.

Como he dicho, aterrizar no fue fácil. Yo soy una persona de sol y playa mediterránea, tapas baratas y una terraza en un bar… pasar de todo esto a un sitio como Galway es… impactante. No obstante mi persistencia en que aquel fuera el mejor año de mi vida no la iba a frenar un café por cuatro euros o una semana entera lloviendo y así llegué a mi primer día en la universidad.

La NUIG (National University of Ireland) es el centro educativo con mayor reconocimiento de Irlanda por muchas razones, una de ellas es la acogida de estudiantes internacionales. Cientos de personas nos reunimos aquel 5 de septiembre de 2019 a que nos dieran la bienvenida en un evento donde nos ofrecieron todo tipo de clubs y sociedades… desde el Club de Escalada, pasando por la Sociedad de Anime y terminando en la Sociedad de “Nada en Concreto”. Esa experiencia fue maravillosa… un sitio donde empezar de cero y ser quien tu quieras ser ¿Qué más puedes pedir?

«Soy más mayor profesional y personalmente y no me arrepiento en absoluto de haber decidido venir a descubrir este sitio.»

Llegó el día en el que empezaron las clases y fue genial conocer a los demás estudiantes. Al principio te sentías un poco “bicho raro” pero conforme pasaban los días te ibas viendo más integrado. En la NUIG, el enfoque del cine es diferente, mucho más teórico, pero práctico y útil a la vez, es verdaderamente apasionante estudiar la visión de otros países sobre nuestro cine.

El tiempo fue pasando y acabó el primer cuatrimestre. Cuando uno lleva cuatro meses en un sitio como Galway, se siente en su casa. Sales a la calle y conoces a casi todo el mundo, vas al centro a tomar algo y te encuentras con varios amigos… Con esa confianza me lancé a mirar la posibilidad de hacer asignaturas de otras carreras el segundo cuatrimestre, me hice con el listado de todos los grados y estuve una tarde entera eligiendo sin filtro.

Acabé matriculándome en dos asignaturas del grado de Educación y no pude salir más lleno de esa experiencia, tener la oportunidad de ver como funcionan otras carreras y qué enfoquen le dan a la nuestra es algo único.

Sin embargo no todo era la vida en la universidad. Cada fin de semana veía un sitio de Irlanda, fui a Dublín varias veces e hice mil viajes al norte de Galway, Connemara, un parque nacional como no hay otro. Irlanda tiene algo precioso y es su cantidad de castillos de todos tipos y colores, hay tantos, que es imposible verlos todos.

Para ayudar a mis padres decidí buscar trabajo, una persona cercana me dio la idea de hacerme guía turístico y pensé… ¿Por qué no? Me lancé a estudiar la cultura y la historia de la ciudad y acabé ofreciéndome en páginas web como guía de freetours. Recibía muchísimas reservas y fue una gran oportunidad para conocer más gente y ayudar a turistas a saber qué ver y qué visitar.

Haciendo de guía para un grupo de visitantes de la ciudad.

Hoy, Galway es para mi el pequeño paraíso que quedará en la memoria como el lugar donde empecé a ser una persona nueva. Me llevo mil personas y mil momentos que repetiría cien veces. No es nada fácil salir del calor de España, pero no es hasta que vives en estos países cuando entiendes que hay más cosas a parte de sol y calor. Salgo de esta experiencia, con un sabor amargo de haberla tenido que acabar.

Lo mejor para mi ha sido enseñar Galway y disfrutar esas semanas con las personas tan especiales que vinieron a verme desde España, a los que enseñaba la ciudad como un niño pequeño enseña un juguete nuevo. Soy más mayor profesional y personalmente y no me arrepiento en absoluto de haber decidido venir a descubrir este sitio. Al fin y al cabo vine buscando la magia… y la encontré.

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