Experiencias durante las prácticas: Paola

Mi nombre es Paola Martí Martínez, tengo 21 años y actualmente estoy estudiando 3º de Educación Infantil en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Castellón.

en mi caso cuando era pequeña solo un oficio pasaba por mi cabeza: ser maestra.

Cuando somos pequeños, miles de oficios pasan por nuestras cabezas, pero en mi caso tan solo pasaba uno: ser maestra. Hace tres años comencé a estudiar aquello que tanto deseaba desde bien pequeña. Empecé mis estudios muy ilusionada, pero tan solo quería que llegara el momento de cursar tercero de carrera para poder realizar mis primeras prácticas, y al fin poder compartir vivencias con niños y niñas en un aula real.

poder compartir vivencias con niños y niñas en un aula real

¡Y el momento llegó! Llegó el momento de realizar esas prácticas tan esperadas, y qué mejor manera de realizarlas que en el colegio en el que he disfrutado de mi infancia, el Colegio José Iturbí de Burriana. El primer día me sentía muy nerviosa, supongo que como todo aquel que realiza sus primeras prácticas en algo que realmente le apasiona. Miles de preguntas pasaban por mi cabeza y mis nervios aumentaban por momentos.

de los tres meses más bonitos de mi vida. Días llenos de ilusiones y sentimientos

Entré en el centro, ansiosa por descubrir quién sería mi tutora y deseando conocer a esas personitas con las que compartiría unos de los tres meses más bonitos de mi vida. El director, antiguo profesor en mi etapa de Primaria, me recibió con mucha alegría e ilusión y procedió a presentarme a mi tutora.

El momento en el que conocí a mi tutora y a “mis niños y niñas” sinceramente no sabría describirlo con palabras, pero estaría encantada de que volviera a repetirse una y mil veces. Desde el primer instante en el que compartí aula con mi tutora y observé su asamblea, tuve la certeza de que durante mis tres meses de prácticas estaría en muy buenas manos y acompañada de una persona que en todo momento se desvive por su profesión. Y así fue. Trabajando junto a ella me he dado cuenta de que aquello que más me gusta es la enseñanza.

Ellos me han transmitido sentimientos, comprensión, paciencia y apoyo, sin darse cuenta, con tan solo sus miradas, besos y abrazos.

Los días iban pasando, días diferentes y especiales. Días llenos de ilusiones y sentimientos. El amor hacia “mis niños y niñas” aumentaba por segundos. Levantarme por las mañanas, ir al colegio y encontrarme con quince niños y niñas que al verme sonreían y me abrazaban me llenaba de satisfacción y sobre todo me hacía la persona más feliz del mundo. Ellos me han transmitido sentimientos, comprensión, paciencia y apoyo, sin darse cuenta, con tan solo sus miradas, besos y abrazos.

¡Estoy convencida de que he elegido el camino correcto y que mi gran vocación es la docencia!

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