VITAMINA D, ¿solución contra el acné?

Como bien sabemos, la vitamina D o colecalciferol es una vitamina liposoluble del cual depende la absorción de calcio, evitando la aparición de osteoporosis en edades
avanzadas. Además, interviene en el sistema inmunitario y se asocia como componente para el tratamiento de enfermedades dermatológicas, tales como dermatitis atópica o vitíligo.

Existen diversos estudios que relacionan la vitamina D respecto a algunas enfermedades.

 Un ensayo reciente, estudia la diferencia existente en los niveles de la vitamina D en personas con y sin acné. Tras diversos controles en pacientes de este tipo, se llegó a la
conclusión que las personas con acné tenían los niveles de la vitamina en cuestión disminuidos, al contrario que las personas que no presentaban esta enfermedad de la
piel.

Además, al suplementar con vitamina D a los pacientes de pieles acnéicas, se observó una clara mejoría en la inflamación de la enfermedad.

¿Y cómo podemos obtener esta vitamina?

Muy sencillo. Podemos conseguir la por diferentes vías, tanto de manera exógena como endógena. La exposición al sol constituye una de las principales fuentes de obtención de la vitamina D, ya que al entrar en contacto con las radiaciones ultravioletas nuestra piel comienza a sintetizarla. Aunque no es necesario estar expuesto demasiado tiempo para conseguir la dosis diaria recomendada, con unos 15 minutos sería suficiente. No obstante esta no es la única vía, ya que existen alimentos que la contienen de manera natural , los cuales podemos introducir en nuestra dieta. Algunos de el los son, por ejemplo, los lácteos, los pescados azules como el salmón o el atún.

Resolviendo la pregunta planteada sobre si la vitamina D es la solución contra el acné, hoy en día no lo podemos afirmar con seguridad, serían necesarios estudios con una amplia población para determinar lo. Lo que sí tenemos claro es que ayuda en la mejora de
esta enfermedad, presente tanto en jóvenes como en adultos. Y no solo en esta, sino que contribuye a la salud por su papel en la inflamación y en la  estimulación del sistema inmunitario.

Artículo elaborado por Alejandra García  y Eugenia Gil. Estudiantes de 3º de Farmacia de la UCH CEU.

Artículo anteriorHipertensión, un riesgo para el corazón y el cerebro
Artículo siguienteSufrir un ictus aumenta el riesgo de Deterioro Cognitivo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here