Premio Nobel a la mujer que hizo posible los trasplantes de órganos

A lo largo de la historia de la ciencia no sólo ha habido una extensa lista de hombres, también ha habido muchas mujeres brillantes e increíbles que han producido enormes avances en la ciencia, mujeres científicas dignas de mencionar en este blog, que deberíamos conocer, ya que son grandes ejemplos a seguir para todas las mujeres trabajadoras, incansables, que persiguen sus sueños pese a los obstáculos que se les presenta durante su trayecto profesional.

Gertrudis Belle Elion fue una bioquímica y farmacóloga estadounidense, nació en el seno de una familia humilde en un barrio de Nueva York en 1918. Como muchas eminencias intelectuales femeninas de entonces, su condición de mujer supuso un obstáculo en su carrera profesional, de hecho fue rechazada durante una entrevista de trabajo debido al temor de que distrajese a los trabajadores. No obstante se mantuvo tenaz, perseverante frente a los obstáculos que le imponía la estructura social de esa época, pues mantuvo la promesa de dedicarse a la ciencia para encontrar una cura contra el cáncer a raíz de la muerte de su abuelo, concretamente por un tumor gástrico, con quién mantuvo un estrecho vínculo y fue quien le inculcó la pasión por el conocimiento. Dispuesta a cumplir con su promesa, emprendió su camino logrando acceder al Hunter College donde estudió química; este periodo coincidió con la crisis de 1929, conocida como el crac o la gran depresión por la devastadora caída histórica de los valores de la bolsa de EEUU. Gracias a su impecable expediente pudo obtener la licenciatura de forma gratuita. Sin embargo, los problemas no terminaron puesto que perdió a su prometido, a causa de una endocarditis bacteriana, apenas finalizar su licenciatura. A pesar de haber vivido experiencias tan dolorosas, cabría preguntarse: ¿será cierto que los diamantes se hacen bajo presión? De hecho, ella mantuvo la siguiente filosofía: “Nada en la vida llega fácilmente, por lo que no debemos tener miedo a trabajar duro”.  Su amor al conocimiento, su promesa aunada a la experiencia e inteligencia le llevaron al descubrimiento de fármacos diversa índole, como la pirimetamina para el tratamiento de la malaria, trimetroprim, aciclovir, para infecciones urinarias… aunque, de todos ellos, destaca la azatioprina que es un inmunosupresor que evita el rechazo en pacientes que han recibido un trasplante. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión en el mundo de los trasplantes, al reducir considerablemente la tasa de rechazos, por lo que fue galardonada en 1988 con el premio Nobel de Fisiología y Medicina, pero, a pesar de que sus hallazgos salvaron millones de vida sigue siendo olvidada por el mundo de la ciencia.

Blog escrito por Lara Martínez Celdrán. Alumna de 5º de Farmacia

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