BlaBlaCar, un ejemplo de economía colaborativa

Jaime Rodríguez, General Manager de BlaBlaCar para España, Francia y Alemania se define a sí mismo como un “start-up adict”. En el taller impartido a los alumnos, les ha explicado los pormenores del funcionamiento de su empresa como ejemplo de economía colaborativa.

También ha hecho hincapié en la importancia de los éxitos y fracasos como camino imprescindible en el emprendimiento y aprendizaje.

Jaime Rodríguez, General Manager de BlaBlaCar en el aula de la UCHCEU en Elche

Los alumnos de 1º y 2º curso de las titulaciones de Dirección de Empresa y Marketing en el Centro de Elche de la Universidad CEU Cardenal Herrera han participado en un taller sobre Economía Colaborativa vinculado a la asignatura de Administración de Empresas.

Alumnos de 1º y 2º de Dirección de Empresas y Marketing durante la charla

Si bien el fenómeno del consumo colaborativo es tan antiguo como la propia humanidad, es innegable el explosivo y generalizado crecimiento de la economía colaborativa en la última década. La crisis económica, una mayor concienciación medioambiental y el desarrollo de la tecnología de la información han impulsado y favorecido este nuevo modelo de negocio.

D.R.E.A.M.S

Los mercados ya están viviendo un cambio de paradigma en el que la propiedad de los bienes ya no es el único medio para disfrutar de los beneficios producidos por los mismos. Este nuevo marco de referencia ha empezado ya a transformar nuestro actual sistema económico y social donde los consumidores se transforman en productores puntuales (los “prosumidores”) ofreciendo acceso a bienes o servicios de igual a igual (peer-to-peer) y donde surgen nuevos modelos de negocio basado en plataformas on-line que facilitan dichos intercambios.

Ejemplos de Economía Colaborativa

En el centro de este modelo de negocio se encuentra el hecho de que actúan como meros intermediarios, conectando a aquellos individuos que poseen los activos (coches, apartamentos, mercancía en almacenes) con los demandantes de dichos productos o sus servicios (la mercancía en sí, un alquiler de alojamiento o un trayecto en coche). Por tanto, negocios con bajos costes de transacción, sin activos en propiedad, pero en algunos casos con elevadísimo valor en Bolsa, de forma que lo que dicen los Balances o Cuentas de Resultados que valen estos negocios difiere con mucho de su capitalización bursátil (cotización) o de capacidad para crear valor.

¡Gracias Jaime!

 

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