Roma…¿qué me hiciste?

Hola!! Me llamo Helena y acabo de volver de vivir una de las mejores experiencias de mi vida en Roma. Estudio 4º de Publicidad y Relaciones Públicas y no podía terminar la carrera sin antes vivir un Erasmus.

Siempre he tenido bastante claro que quería irme a estudiar fuera. Cambiar de aires, cambiar de país y sobretodo de cultura es algo por lo que sentía cierta inquietud. Entendía, y reafirmo, que la oportunidad de estudiar un año fuera reforzaría mis conocimientos, mis idiomas y mi visión a lo que es un mundo globalizado.

Supe desde el principio que volvería enamorada DE LA CIUDAD, y así HA SIDO.

Cuando por fin me decidí y solicité la movilidad Erasmus cierto es que sentí unos nervios tremendos pero cuando me dieron la opción de hacer mi Erasmus en Roma, no lo dudé ni un instante. Roma, la citta eterna que ya conocía pero a la que todo el mundo decía que no se cansaba de volver. ¿Por qué será? ¿Las mejores vistas del Coliseo en el atardecer?, ¿sus calles que son puro arte? ¿La mejor pizza o la carbonara más deliciosa en el corazón de El Trastévere?

Supe desde el principio que volvería enamorada, y así es. Ha sido un lugar perfecto que me ha enseñado mucho. A escuchar, a crecer como persona, a valorar lo que uno tiene y se deja en casa, a conocer a gente, culturas, idiomas… y sobretodo a conocerme a mi misma.

En mi estancia en Roma de un semestre, corta pero muy intensa fui a la Universidad Lumsa.  El campus estaba localizado en una zona ideal. ¿Te imaginas ver todos los días El Vaticano? Los primeros días yo no me lo podía ni creer. Cuenta con diferentes sedes pero todas muy cerca, cada sede especializada en un área en concreto.

Tuve la suerte de conocer a mis amigas de Erasmus en la universidad y por tanto me pasaba los días con ellas. Pasábamos buena parte del tiempo en clase y cuando terminábamos podíamos ir a la cafetería o nos íbamos a callejear porque en Roma no te cansas nunca de hacerlo. La suerte de la localización de esta universidad es que cruzando el Puente de Sant Angelo llegábamos a La Piazza Navona rapidísimo y ya nos sentíamos como unas romanas más.

Por tanto, puedo concluir que mi experiencia Erasmus, y creo coincidir con todo el mundo que ha tenido la suerte de vivirla, es definitivamente satisfactoria. He de decir que los amigos que se hacen en Erasmus pasan a formar parte de una gran familia y gracias a esto puedes llegar a tener amistades por todo el mundo. Y aquí es cuando llega el punto de irte de esa ciudad que pasa de difícil a imposible.

Me gustaría animar a que todo el mundo pruebe una experiencia como esta, porque el ser proactivo, el conocer mundo y los idiomas son aspectos muy valorados hoy en día que pienso que una vivencia así puede llegar a darte.

 

 

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