El salario de un maestro

Lo que no se paga con euros

“Ese pasa más hambre que un maestro de escuela”.  Gracias a Dios, en la actualidad en nuestro país la realidad de los maestros dista mucho de la situación en que pudo originarse este dicho y otros por el estilo. Porque hoy en día los maestros pueden vivir con lo que ganan; aunque no ganen tanto como deberían.

Efectivamente, en España los salarios de estos profesionales estén muy por debajo del que se tiene en otros países en los que queremos mirarnos. Es curioso que se hable de dignificar la figura del maestro pero que esta revalorización del colectivo al que tanto y tanto debemos, nunca pase por revalorizar también su salario.

Sin embargo, hoy no quiero hablar de este tipo de salario porque los maestros también tenemos otro tipo de paga que no es en euros y que tiene que ver, sobre todo, con lo que nos llama y mueve a dedicarnos a esto -los maestros que me estén leyendo, ya saben por dónde voy-.

Hace muy pocos días, me llegaron unos “atrasos”. Os lo cuento.

Una de las primeras tareas que suelo realizar cada mañana es la de abrir el correo. Vi uno que por el remitente no pude relacionar con ningún compañero de la universidad ni con ninguno de mis actuales alumnos. Lo abrí con curiosidad y el correo comenzaba así:

“No sé si me recuerdas, soy Nnnnn Nnnnn y fuiste mi tutor en 1° de Primaria. Ahora tengo 21 años.”

A partir de ahí, este chico continuaba con una retahíla de recuerdos y vivencias con los que se me erizó el vello de los brazos, y los ojos se me pusieron como a esos personajes de los dibujos animados de cuando éramos pequeños en los que una lágrima pelea por salir más allá del párpado.

Evidentemente, no voy a reproducir aquí la carta, pero por devolver las gracias que con ellas me llegaron (a parte de los mail que hemos intercambiado estos días) quiero copiar algunas de las cosas que sí pueden ponerse porque -estoy seguro- que será una experiencia común a tantos y tantos maestros.

Yo era muy pequeño cuando fuiste mi tutor, apenas 6 años…

…tú fuiste la persona que me enseñó a leer y escribir…

Gracias por eso y por mucho más, también…

…fíjate, hoy en día estudio Magisterio de Primaria…

Simplemente quiero terminar agradeciendo…

 

Aquí lo dejo. Lo siento. Tengo una lágrima con la que pelear.

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