Agarrar un caso por los cuernos


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El pasado día 18 de febrero acudió Blanca una paciente muy especial a nuestro hospital.

Sus propietarios la habían notado algo apagada, sin la alegría y jolgorio que la caracterizaba, no comía como antes. Le recomendaron que cambiara de alimentación a una dieta con más fibra. A pesar de ello, Blanca no rumiaba como antes.

Sí, rumiaba, y es que nuestra querida Blanca es una cabra.

No es muy común ver caprinos en unas instalaciones veterinarias destinadas a tratar pequeños animales de compañía, como el perro o el gato, o algún que otro espécimen más exótico como una serpiente o una cobaya. Sin embargo, los dueños de Blanca no dudaron un instante en presentarse en nuestras instalaciones en cuanto se dieron cuenta de que algo iba mal.

Nuestros veterinarios, junto con la colaboración de la directora  de la granja docente e investigación de la universidad se pusieron manos a la obra.

Primero se realizó una exploración física completa, y posteriormente se decidió realizar un estudio radiológico por si pudiese haber un cuerpo extraño en el tracto gastrointestinal.

Efectivamente, en el rumen se apreciaba un contenido atípico compatible con un cuerpo extraño de densidad tejido blando que no debía estar ahí.

Mª Luz Ortiz , nuestra cirujana, y Paula Martínez, directora de la granja realizaron una ruminotomía y extrajeron una gran cantidad de bolsas de plástico y guantes de exploración enredados entre sí.

Poco tiempo después, los propietarios nos mandaron unas fotos de Blanca, de lo bien que se recuperó y lo feliz que es en su casa.

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