«Formamos veterinarios que podrán acceder a todas las salidas profesionales»

Ni todo perros, ni solo gatos. Veterinaria es un mundo, con más razón todavía en una de las facultades más internacionales de las que forman nuestra Universidad.

«Tengo alumnos de Francia, Bélgica, pero también de Latinoámerica, Australia, Filipinas, India, Israel, Canadá, Sudáfrica…», nos cuenta la profesora del grado bilingüe Mª Estrella Jiménez.

Con ella hablamos de todo un poco sobre una carrera para gente «apasionada y autoexigente». Un nivel de exigencia que ella misma aplica en su propia tarea docente en las aulas y los laboratorios: «Hemos de estar todos los días a la altura del reconocimiento internacional que tenemos. El certificado de la EAEVE nos ha convertido en una referencia en la elección de estudiantes de todo el mundo.»

La profesora Mª Estrella Jiménez durante una las prácticas que dirige en el laboratorio.

¿Qué supone ese certificado tanto en términos de reconocimiento como a efectos prácticos?

Supone entrar y ser reconocido por la entidad que agrupa a las mejores Facultades de Veterinaria de Europa. Es un aval a la más alta calidad. Para los alumnos, además, implica un valor añadido de empleabilidad y oportunidades, dado que con el grado que obtienen aquí pueden trabajar en cualquier país de Europa.

Te formaste aquí como Veterinaria, ¿cómo ha cambiado la Facultad en estos años? ¿Cómo vería aquella alumna que fuiste entonces el lugar donde impartes docencia como profesora ahora?

Aquella alumna se matricularía otra vez en esta Facultad. El cambio y el crecimiento ha sido espectacular en todos los sentidos. Si hablamos del número de prácticas, el salto ha sido exponencial. Lo mismo si hablamos de las oportunidades que tienen ahora para estar en contacto con un animal y con tantos de tantas especies…Realizábamos prácticas, por supuesto, pero no se tenía acceso a tantas prácticas y de áreas tan variadas.

«Un estudiante puede llegar a tercero habiendo hecho más de 400 horas de prácticas extracurriculares».

Hoy las prácticas son uno de los hechos diferenciales del programa formativo de la Facultad, ¿cómo se organizan?

Tenemos dos tipos de prácticas: las obligatorias -hay muchas que forman parte de la asignaturas- y, además, las extracurriculares. Las prácticas propias del grado se realizan en grupos de 10/12 personas como máximo, lo que es una ventaja para el profesor y, sobre todo, para el alumno. Hay casos en que, incluso, son más reducidas, con cinco personas; entran en contacto con perros, caballos, pueden realizar necropsias, por citar sólo unas cuantas acciones.

Todo esto sería más complicado sin las instalaciones adecuadas…

Es una suerte disponer de todos los espacios, el material y el personal humano con el que contamos en el Hospital Clínico Veterinario, la Granja Docente o los laboratorios de la nueva Facultad de Ciencias de la Salud. En las prácticas regladas de microbiología, por ejemplo, usamos exactamente las mismas técnicas que los estudiantes encontrarán luego en una empresa alimentaria o de microbiología clínica.

Pero también hay vida ahí fuera, no todo empieza y acaba en el campus.

Así es, tenemos alrededor de 50 convenios con otras tantas empresas donde nuestros alumnos pueden realizar prácticas curriculares. Desde clínicas y hospitales hasta mataderos y plantas procesadoras o laboratorios externos. El estudiante también puede elegir una empresa o un clínica, nacional o internacional, y desde la universidad cerramos un convenio para que pueda realizar sus prácticas en cualquier lugar del mundo. De hecho, estamos cerrando en estos momentos un convenio con un centro de Sudáfrica.

Parecen prácticas mucho más centradas en un campo específico, ¿cómo se orienta el estudiante a lo largo del grado para decantarse por una especialidad?

Los dos primeros años abordamos aspectos más generales, como anatomía, fisiología, química, física, parasitología. Digamos que son los cursos que le dan la base al estudiante. Los siguientes tres cursos ya entran en contacto con las distintas especialidades: clínica de pequeños y de grandes animales (principalmente caballos), las producciones animales- separadas por especies como aves, vacas, ganadería porcina- y finalmente la parte de seguridad y tecnología alimentaria. En el verano del tercer curso, la opción de prácticas que escoge un estudiante ya va indicando cuál va a ser el camino de su especialidad.

Perros, gatos, conejos y a lo mejor alguna serpiente…¿hasta qué punto se corresponde el estereotipo del veterinario con lo que ofrece este grado?

Esta es una profesión vocacional, muy vocacional. Ser veterinario es mucho más que esa imagen que puede tener alguien de entrada. Hay un mundo de cosas que puede hacer un profesional. Por eso durante el grado tocamos todas y cada una de las salidas laborales que pueden tener el día de mañana.

«La última promoción del grado en inglés al completo, está trabajando ya.»

No todo el mundo sabe, por ejemplo, que un veterinario ha de estar en todo el proceso de producción ganadera.

Efectivamente. Por eso hay que llegar a todas las especialidades y formar futuros veterinarios que puedan acceder a cualquiera de ellas. Clínica, por descontado, pero también explotaciones ganaderas y seguridad alimentaria. Todos ellos son nichos de mercado que, a su vez, se ramifican en vertientes profesionales distintas, desde la consultoría, a la comercial o la tecnológica. En una granja de producción nuestra presencia es esencial desde el principio hasta el final. Esencial y necesaria para garantizar no sólo el bienestar animal sino, también, la salud humana.

Hemos hablado de especialidades y ahora tocaría hablar de inserción laboral.

Como ejemplo, te diré que la última promoción del grado en inglés al completo está trabajando ya. Muchos de nuestros estudiantes acaban trabajando donde realizan su practicum de 5º curso. Hace poco recibí la noticia de una alumna que ha encontrado trabajo en una clínica equina de Canadá, la misma en la que hizo sus prácticas del último curso hace sólo unos meses.

Impartes tus asignaturas en el grado bilingüe en inglés y prácticamente en todos los cursos del grado, ¿qué les pides a tus alumnos?

Que vengan con la mente abierta todos los años que estén con nosotros. Y que mantengan la misma ilusión hasta el final.


 

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