Erasmus en Gante

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La alumna Aitana Picazo, de 3º de Publicidad y RR.PP. nos cuenta su experiencia erasmus en Gante.

Siempre he sabido que me quería ir de Erasmus. Desde que mi madre me comentó de niña las experiencias de las hijas de sus amigas, lo tuve claro. Ni siquiera sabía que carrera estudiar, sólo sabía que hiciera lo que hiciera me iría de Erasmus. Y así fue, nada más lo mencionaron en segundo curso, asistí a las charlas y me presenté.

Después de una pequeña labor de investigación y asesoramiento por parte de mi tutor, opté por Artevelde University College en Gante, Bélgica.

 

Toda la vida me ha encantado viajar y la idea de vivir unos meses en el extranjero me encantaba; pero también me daba miedo. Me daba miedo separarme de mi familia y de mis amigos, tener que empezar de cero en un país distinto y aprender a vivir sola. Por eso, para que no fuera tan duro, quería ir con alguien que conociera pero al final no pudo ser.
Aún así seguí adelante.

Me fui a vivir a un estudio en el centro de Gante, que resultó ser la ciudad más encantadora que jamás haya conocido y me enamoré de ella. Gante es una ciudad pequeña al noroeste de Bélgica. Pese a su tamaño, es la localidad flamenca con mayor número de edificios históricos y su centro histórico es de hecho Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Toda la ciudad está surcada por canales y las típicas casas de techos escalonados adornan cada calle. Callejear oliendo a gofres y patatas fritas era un regalo para los sentidos. En cambio, durante el invierno agradecí tener una bicicleta y fusionarme con el resto de residentes, con prisa por abandonar el frío.

La Universidad que me acogió, Artevelde University College, es moderna, acogedora y llena de facilidades para los estudiantes. Estar allí me abrió los ojos. El modo de trabajar Europeo es increíble, se centra en la práctica y la interacción humana dándole una gran importancia a la interculturalidad. Gran parte de los trabajos son en grupo y los belgas no tienen inconveniente en acogerte; se interesan por ti y preguntan sobre tu cultura.

La oportunidad de mezclarme con jóvenes de nacionalidades tan diversas ha sido increíble. He conocido a personas fascinantes de todos los lugares del mundo. Tuve la suerte de huir de los grupos españoles y formar parte de uno internacional. Aprendí de ellos y de sus costumbres y, sobre todo, me lo pasé genial.

Aitana Picazo. Gante

Siendo tan diferentes los unos de los otros coincidíamos en esas ganas locas de disfrutar y utilizar ese maravilloso idioma universal que es la risa. Aquellos días de cervezas inmejorables no los cambiaría por nada. Gracias a ellos, no me sentí sola en ningún momento pues en aquel país ellos fueron mi familia y alegraron mis días.

Aitana Pizaco. Gante

Por otra parte, también me deleitaba tener momentos de soledad. Por primera vez en mi vida, tuve la oportunidad de vivir de forma independiente y eso me encantó. Poder organizarme, gestionar mi tiempo a mi antojo y resolver mis problemas sin ayuda me hizo madurar muchísimo. Sobre todo, agradecí y disfruté pasar tiempo conmigo misma. Me hizo encontrarme y aclararme las ideas.

Por último, gracias al Erasmus también he conseguido mejorar mi inglés. Dar clases y tomar apuntes en este idioma era algo de lo que no me veía capaz. Ahora puedo comunicarme con cualquiera y ni siquiera me hacen falta subtítulos en las películas. Asimismo, debido a la situación céntrica de Bélgica en el Norte de Europa, aproveché para viajar y no tuve ningún problema de comunicación en ningún país. En Europa tienen claro que el inglés es fundamental.

Volví hace un mes y aún hecho de menos vivir allí. Sin duda, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y la repetiría una y mil veces. Ya que yo ya no tendré esta suerte, animo a cualquiera a embarcarse a la aventura porque no se arrepentirá. Pese a que parezca que mi historia está plagada de tópicos o exageraciones, no es así: fue todo lo increíble que puede parecer.

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