40 Años, 40 historias, Inmaculada Almansa: “La investigación es el motor de un país”

Para presentar a Inmaculada Almansa podríamos decir Joven, aunque sobradamente preparada. Podríamos, pero se quedaría bastante corto. Licenciada en Farmacia por la Universidad CEU Cardenal Herrera, Inma es docente, secretaria del Departamento de Ciencias Biomédicas y responsable de posgrado de la Facultad de Ciencias de la Salud de la CEU-UCH. Una carrera meteórica para una profesora joven que llegó de Jávea a Valencia para estudiar en la CEU-UCH, y aquí se ha quedado.

–       De Jávea a Valencia ¿por qué y por qué a esta Universidad?

Jávea es un punto equidistante entre Alicante y Valencia, Farmacia se ofertaba en ambas ciudades aunque Valencia tenía más tradición y me gustaba. La verdad es que mi primera opción era estudiar Enfermería, no me cogieron en esta titulación, y opté por mi segunda carrera favorita que era Farmacia. Cuando hice mi primer año supe que ya no quería cambiarme.

–       Y ¿cómo te trató la CEU-UCH en tus años de estudiante, en esa promoción de Farmacia de 1998-2004?

Fueron unos años muy buenos. Hubo momentos de agobio, es cierto, porque como vivía en Valencia pasaba el día entero en la Universidad, entre las clases y las prácticas. Pero hoy, cuando miro atrás, recuerdo que mis profesores me decían ¡ya veréis lo diferente que es la vida profesional, esto no es nada!, y cuánta razón tenían. Pero en aquel momento… momentos duros, pero que hoy los recuerdo con añoranza.

–       Estudiaste Farmacia en el CEU y aquí te quedaste, como profesora.

En cuarto de Farmacia vi anuncios en el tablón de clase que buscaban alumnos internos para un trabajo con Mª Dolores Silvestre para hacer investigación. Me metí en cuarto, seguí en quinto y me propusieron hacer la tesis. Al principio de la carrera nunca lo hubiera dicho, pero aquí estoy.

–       ¿Tienes compañeros hoy que fueron tus profesores ayer?

Si, es una situación muy curiosa. Cristina Balaguer, fue compañera mía de promoción y ahora también da clases en tecnología farmacéutica. Coincidimos las dos en tribunal de estancias de Farmacia, y a veces me siento junto a profesores que en su día me evaluaron a mi, y aún me siento extraña. Cuando empecé a trabajar hacía muy poco que yo había sido evaluada por ellos y sé que a ellos también les resultaba extraño. Incluso cuando estoy en los laboratorios dando prácticas. Los primeros días de dar clases o de vigilar exámenes cuando justo el año anterior era yo quien se sentaba en el banco. Cambias el chip, pero es cierto que en muchas ocasiones resulta chocante.

–       Los conoces como alumna y como compañera, ¿qué define y caracteriza a los profesores de esta Universidad?

La cercanía. Incluso he compartido experiencias con amigos que estudiaban en otras universidades y se sorprendían de esa cercanía, de cómo “nos cuidaban” o lo bien organizado que teníamos ciertas cosas. Yo entré tarde a la Universidad, había lista de espera. Me llamaron de la Secretaría a mi casa para anunciarme que tenía plaza y podía entrar, y en aquel momento dije “bueno lo voy a pensar”. Y me hizo mucha gracia que la secretaria me dijo “chica, qué tienes que pensar”. Cuando vine aquí a entregar los papeles la secretaria al ver mi nombre se acordó que yo era la estudiante que lo tenía que pensar. Se acordaba de mi!, pero es que durante el curso cuando me veía por el pasillo me preguntaba, y eso es un detalle agradable. Me gustó que se acordara de mi.

–       Ese recuerdo tan cercano de la época de estudiante, esas sensaciones de compartir más con los alumnos ¿te hacen ser una profesora más o menos exigente?

Pues con el tiempo menos, pero al principio te pones muy del lado del alumno. A veces el profesor más joven es más estricto, pero no sé creo que en mi caso peco de sentir demasiado cerca ese otro punto de vista. Sin embargo, es importante que el profesor sea exigente.

–       Si nos ponemos a leer la cantidad de grupos de investigación en los que has participado, además tienes un Premio Ángel Herrera en 2010, a la mejor labor de Investigación en grupo de investigadores. Tienes un marcado interés por la investigación, ¿lo tenías o te surgió en la Universidad?

A mi me surgió en la Universidad. Está claro que hay que tener inquietud, estar interesada en buscar, en conocer, aprender…uno tiene que nacer así. Pero la carrera investigadora, ese interés me ha nacido en la Universidad, hasta que no empecé en el laboratorio como alumna interna, no estaba en mis planes de futuro.

–       La lista de investigaciones y publicaciones en las que has participado es muy extensa ¿cuál de todas ellas te ha aportado más, o sencillamente cuál de todas recuerdas por su singularidad, sus resultados…?

Hay varias. Los estudios en leche materna, porque fueron los primeros y por el equipo con el que trabajé, Dolores Silvestre y María Miranda. De hecho aún hacemos cosas juntas. Después los estudios en etanol y el efecto del alcohol en cerebro, porque ha sido mi tesis doctoral y es un tema en el que he profundizado bastante.

–       Resultados espectaculares?

Si, tanto los estudios de leche materna con los que hice el DEA, la antigua tesina, como los de alcohol son los que yo realmente he trabajado. He realizado otras publicaciones pero son más colaboraciones con otros compañeros de laboratorio.

–       Ese interés y esa apuesta por la investigación ¿cómo vives esta situación de recortes en I+D, de salida de los investigadores fuera de nuestras fronteras, la crisis también en este campo?

Es un momento duro. Creo que es un error no invertir en investigación. La investigación es el motor de un país. La innovación surge de la investigación. Un país que no innove, que no refuerce esos estudios, no va a evolucionar al mismo ritmo que otros.

–       Como responsable del área de posgrado de la Facultad ¿cuál es la estrategia que se va seguir en este área?

Vamos a tener un trato exquisito con las personas que acudan a formarse en nuestra Universidad. El interés por las personas siempre ha sido un signo distintivo del CEU, y creo que ahora va a marcar la diferencia respecto a otras entidades.

–       Farmacia celebra su 40 aniversario, y como antigua alumna y como profesora, ¿qué consejo le darías?

Estoy muy contenta de la formación que me han dado. Creo que deben seguir en la misma línea, sin miedo a la mayor competencia, los nuevos tiempos…deben seguir con el mismo trabajo y el entusiasmo con el que hacen las cosas. Yo recuerdo profesores como Teresa Olivar, Ignacio Pérez, Pedro Alemany… lo que más me gustaba es cómo transmitían sus conocimientos, se nota que les gusta, intento dar mis clases como ellos me las daban a mi.

–       Y para Inmaculada Almansa ¿cuál es el objetivo de futuro?

Seguir aprendiendo. De cada clase y cada año, voy aprendiendo. Seguir avanzando en todos los campos, también en el campo de investigación.

Antes de irse, Inma nos da una exclusiva. Desde su yo científico, parte de los resultados de su tesis sobre el efecto del alcohol en cerebro: el uso del fármaco naltrexona protege las neuronas recién formadas. “El consumo crónico de alcohol produce entre otras cosas una disminución en la supervivencia de las neuronas, es decir, las neuronas que nacen “se mueren”. Esto ya lo habíamos comprobado en nuestro laboratorio, en otros estudios. Lo novedoso de este trabajo es que hemos observado que la naltrexona protege a las neuronas recién formadas. Esto es importante ya que uno de los problemas más graves del consumo de alcohol es el deterioro que produce sobre el cerebro, efectos que perduran aunque se deje de consumir. El hecho de que un fármaco proteja a las neuronas que se están formando permite que se pueda disminuir parte de estos efectos perjudiciales sobre el cerebro”.

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