Conferencias Meeting Point N16

Durante esta semana la empresa catalana Marc Martí ha organizado una exposición de cartelería de Valencia. Son algunas obras del siglo XIX hasta nuestros días, pasando por el famoso cartel del balneario Las Arenas de Josep Renau.

Pero el verdadero motivo de la asistencia obligada a este evento, han sido las conferencias que han repartido en tres jornadas. Grandes artistas del ámbito del diseño industrial, gráfico e ilustración, así como también arquitectura y animación, se han puesto al nivel del resto de profesionales con la única intención de discutir y llegar a una conclusión clara sobre lo que es para ellos la creatividad. Acabada la segunda jornada nadie puede decirnos con certeza qué es y cómo utilizarla, porque según dicen, la creatividad está considerada ya como una función básica de los humanos, aunque cada persona la utiliza como buenamente puede.

Todos los conferenciantes han coincidido en esa idea: cualquier persona tiene en su interior la creatividad, lo realmente difícil es encontrarla, fomentarla y entrenarla para que forme parte de nuestro día a día. Como nos explican los más veteranos, ¿eran Leonardo, Marie Curie o Gaudí “creativos”? Ellos lo “único” que hicieron fue encontrar la mejor forma de explotar su creatividad, la misma que otros no supieron utilizar en sus campos.

Alguien corta la conversación entre Sento, Mariscal y Roca, con una pregunta tan difícil como la anterior: ¿cómo han afectado las nuevas tecnologías a nuestra profesión? Es entonces cuando cada uno explica su caso, su metodología. Paco Roca, a pesar de ser el más joven, prefiere el papel, mucho papel, aderezado con algún retoque en Photoshop. Xavier Mariscal, en cambio, se considera un nativo digital, puesto que todo lo plasma en el iPad y el ordenador. Nos confiesa que, aunque hace años que hizo la transición, sigue asombrándose cuando piensa lo que costaba hacer una animación en los 80 y lo rápido y barato que se puede hacer ahora.

Esto último es lo que nos hace un flaco favor a todos.

La era digital está fomentando que, clientes y personas que no son del gremio del diseño, se sientan engañados muchas veces por los honorarios: sigue sin entenderse el proceso creativo que conlleva diseñar una silla, un logotipo o una revista. Se lucha constantemente desde las asociaciones para que los concursos cumplan una serie de requisitos, pero no es suficiente. Los clientes (los más ignorantes, así los han calificado aquí) no entienden porqué deben pagarle a una joven de 26 años por hacer unas fotos o realizar los primeros bocetos.

Aquí no se habla de que el dinero es lo más importante, solo se pide que la gente abra un poco la mente, para comprender, que si debemos pagar a un abogado o a un psicólogo sin que estos nos ofrezcan algo tangible, y es así como debe ser, también se le debe un respeto a los profesionales del diseño, porque el simple hecho de pensar una solución para un producto puede generar unos beneficios incalculables en un futuro.

Esto es fomentado por la tecnología. Todo es más rápido y más cómodo, por eso la gente no tiene claro porqué pagar a un tipo que pide mil euros por una imagen, cuando “su sobrino ha hecho unas pruebas en Word y han quedado estupendamente”. Dentro de tres años te buscará para reparar el error y será muy costoso.

Sería muy difícil y largo explicar lo que se ha vivido aquí. Una oportunidad que puede no se repita próximamente, al tener, frente a frente, a varios de los mejores de cada ámbito. El primer día también pudimos disfrutar con las explicaciones de Pepe Gimeno (y su relación amor-odio con los clientes), las palabras tan medidas y motivadoras de Pablo Esteve y al presidente de la ADCV, Rafa Armero, que insistió en las normas de comportamiento ante clientes mafiosos y demás personajes. También defendió la posición de la ADCV frente a los concursos municipales y el famoso “logos a 50€”.

Terminamos la jornada con un caso de éxito: fuga, el primer casco de bici plegable catapultado hasta el MoMA que quiere convertirse en un icono de la moda, un estandarte del diseño urbano. Según Carlos Ferrando, fundador de la start-up, ellos no venden cascos, venden actitud. La actitud verde de ir en bici. Lo que cuentan sus cifras: el 70% de personas que compran fuga nunca habían comprado un casco de bicicleta. Lo que nos hace pensar que ya es un producto de referencia. Pepe García (Director Creativo en CuldeSac) lo confirma: “fuga es un milagro: el momento, el cliente y la idea eran perfectos”.

Terminada esta jornada, el equipo de Marc Martí nos preparó arroz del senyoret y paella valenciana, un momento para charlar, para conectar con otros profesionales, pero sobretodo, para asimilar todo lo que se había dicho anteriormente. Es cuando nos damos cuenta de que todos tienen metodologías diferentes, opiniones muy dispares y gustos distintos, pero todos lo proyectan utilizando la creatividad.

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