Impresión 3D, democracia y sostenibilidad

Todavía es incipiente, pero su evolución avanza a un ritmo vertiginoso. De hecho, algunos expertos ya comparan el desarrollo de la impresión 3D a la que en su día tuvo internet. Y el resto es historia.

Recordemos que, en los años 90, eso de internet era algo elitista y de uso muy minoritario: casi nadie tenía acceso en su domicilio, el servicio estaba muy limitado y era tremendamente costoso. Sin embargo, hoy en día el mundo se encuentra (hiper)conectado y lo online ha cambiado para siempre la forma en que nos relacionamos, trabajamos e incluso consumimos.

Pero, sobre todo, la revolución de internet trajo consigo la democratización de la información. Y es que hoy en día cualquiera puede lanzarse a la venta en línea, generar opinión, obtener respuestas, hablar directamente con personajes públicos o lanzar iniciativas que pueden tener un alcance global.

¿Será este el futuro de la impresión 3D? De momento, siguen existiendo ciertas limitaciones técnicas y económicas que impiden que se convierta en un fenómeno totalmente masivo… por el momento. Y es que cada vez parece más cercana esa democratización en la producción, por lo menos en algunos sectores y a cierta escala.

El futuro de la impresión 3D

Todo parece indicar que en poco tiempo esta nueva experiencia productiva estará mucho más extendida. Son cada vez más los diseñadores que distribuyen el data de sus diseños para que luego sea el cliente quien imprima en su domicilio el producto final, dándole incluso la posibilidad de incluir pequeñas modificaciones para personalizarlo.

Las ventajas de la impresión 3D son muchas y variadas, y no sólo porque permite abaratar los costes derivados de la producción. También posibilita a los profesionales prototipar de forma mucho más rápida y flexible, además de abrirles nuevas posibilidades creativas y reducir la cantidad de residuos. Con todo esto parece claro que, por lo menos por el momento y para una producción a pequeña escala, la impresión 3D es claramente superior a otros métodos industriales.

Algo en lo que parecen coincidir algunos profesionales del diseño como Héctor Serrano, uno de los docentes de nuestro Máster Universitario en Diseño de Producto, en el que ya se forma a los futuros estudiantes en las técnicas de impresión 3D. De hecho, él es el artífice de frombitstoatoms, una iniciativa en la que sus estudiantes de postgrado han proyectado diversos objetos cotidianos desde una óptica de impresión 3D, siempre con un toque creativo y alternativo. Objetos que ahora van a formar parte de la exposición itinerante PRINT3D que, respaldada por la Fundación La Caixa, va a recorrer España en los próximos meses.

Héctor, con frombitstoatoms ya nos anunciabais que los diseñadores no iban a vender productos, sino el data de los productos…

Si, ¡de hecho ya ha llegado ese día! El proyecto frombitstoatoms es un ejemplo de ello, pero ya hay muchas otras plataformas como thingiverse que te permiten descargar archivos e imprimirlos; objetos domésticos en su mayoría, pero también médicos como prótesis.

De hecho, el 3D ya es objeto de estudio e incluso protagonista de exposiciones como la de CosmoCaixa, en la que vas a colaborar con trabajos de los estudiantes de máster. ¿Cómo surgió esta iniciativa?

Hace unos años ya fuimos co-comisarios y co-diseñadores con Carmen Baselga de otra exposición sobre impresión 3D para la Fundación Telefónica. En CosmoCaixa querían hacer una exposición sobre esta temática y nos contactaron para realizar el diseño y asesoramiento, así que pensamos que el proyecto frombitstoatom encajaba perfectamente con una de las áreas de la exposición.

Parece que la impresión 3D nos trae un nuevo mundo a nivel creativo, productivo, de sostenibilidad… ¿Crees que llegará a desarrollarse totalmente y a formar parte de nuestra cotidianidad?

Ya lo es, a veces de forma muy visible como en el sector de la medicina, donde se está aplicando en prótesis y ensayos quirúrgicos y otras menos, como es en el desarrollo de cualquier producto para testeo y verificación. Siempre cuento la anécdota de aquella ocasión en la que fui a hacer unas plantillas para mi hija al podólogo y mi sorpresa fue ver que tenían una impresora 3D para realizarlas. Una vez habían escaneado el pie, diseñaban la plantilla en un sofware especializado y luego la imprimían en 3D.

Es posible que el usuario final no sepa que un determinado objeto está impreso en 3D, pero lo está. Sin darnos cuenta, la impresión 3D ya está presente en nuestro día a día.

Y, más allá de la impresión 3D, ¿qué otras revoluciones nos esperan en el mundo del diseño?

Creo que el gran reto es la sostenibilidad, construir una economía sostenible. Tenemos que tomar conciencia de que una transformación es necesaria para evitar el cambio climático. Políticas e iniciativas como el European Green Deal son necesarias para contar con una hoja de ruta y acciones concretas que, sin duda, afectarán a la industria y en consecuencia a cómo diseñamos, producimos y consumimos. Invertir en innovación y en digitalización es imprescindible, y en este sentido la impresión 3D juega un gran papel.

¿Qué competencias o destrezas crees entonces que los diseñadores hemos de cultivar para ser más competitivos?

Creo que es importante compaginar la especialización con una visión global del mundo para poder afrontar problemas complejos que, en la mayoría de los casos, transcienden de un área a otra. La capacidad de adaptación y de aprendizaje son primordiales. Creo que la formación tiene que estar enfocada a “aprender a aprender”, es decir, a esa capacidad de no tener miedo a enfrentarse a los nuevos retos que te encontrarás una vez hayas terminado tu formación. Y, evidentemente, tener la actitud para resolverlos.

Eres alumni CEU, pero también te formaste en Londres, donde fundaste tu estudio en el año 2000. ¿Cómo definirías el estilo Héctor Serrano en diseño?

En el estudio preferimos hablar de una actitud más que de un estilo; una actitud que tiene que ver con descubrir, aprender, aventurarse en el proyecto de una forma limpia y siempre con la intención de innovar en todos los sentidos. Contamos con un laboratorio, que es un área de trabajo más especulativo donde no tratamos únicamente de dar respuestas, sino también de generar cuestiones y reflexiones sobre determinados temas.


Dar respuestas a los retos del diseño, reflexionar sobre el futuro de la profesión, encontrar nuevas oportunidades. Así es como Héctor Serrano forma a los diseñadores del futuro. Un futuro que apostamos que será en 3 dimensiones.

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